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| 5/12/2003 12:00:00 AM

Gilberto Echeverri no fue el bobo de su casa

Los familiares y amigos de la familia creyeron que el último hijo de la familia Echeverri Mejía sería bobo o sufriría de alguna tara, pues había nacido cuando su madre ya tenía 48 años y todos creían que ya había pasado por la menopausia. Sin embargo tuvo muchas oportunidades de demostrar lo contrario. Gilberto 'El Ratón' Echeverri nació el 31 de julio de 1936 en el hogar de José María Echeverri y María Mejía, quienes ya tenían 12 hijos. Cuando quedó embarazada de él, todos creyeron que era un tumor y la llevaron al médico, quien les anunció que Gilberto venía en camino. Su vida estuvo marcada por el recuerdo de las últimas palabras de su padre: "Quiera mucho a su mamá, la patria por encima de todo, no case peleas que vaya a perder, piense mal que pensando mal acertará, no lastime a sus amigos porque se volverán sus peores enemigos y no vaya a ser marico". Esa fue la ley de su existencia. Recorriendo el camino Cuando estaba en cuarto de bachillerato, logró entrar a la Armada Nacional, pero lo expulsaron a los 15 días porque el médico dijo que tenía un soplo sistólico. Sin embargo, demostró que estaba sano dedicándose al atletismo. Un año más tarde estuvo a punto de irse de jesuita, pero finalmente optó por la ingeniería, que estudió en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, en la misma clase de Juan Gómez Martínez, ex gobernador de Antioquia, William Jaramillo y Augusto López Valencia, que fue presidente del Grupo Bavaria. Allí hizo la primera huelga de la Bolivariana, porque el gobierno no le daba plata a la Universidad de Antioquia. Luego, lo llamó el rector para preguntarle cuándo iba a armar una huelga para conseguir plata para la Bolivariana. Fue profesor de ingeniería eléctrica y gerente de su propia firma de consultoría entre 1959 y 1967. Y se casó en 1962 con Marta Inés Pérez, la hermana de un amigo del colegio, con quien tuvo tres hijos. Ingresó a la política en 1975, cuando el presidente Alfonso López Michelsen, de quien había sido jefe de debate en Antioquia, lo nombró dos años como embajador en Ecuador y luego como director nacional del Sena. En el siguiente período presidencial, el presidente Julio César Turbay Ayala lo nombró ministro de Desarrollo, cargo que ejerció durante dos años y donde se convirtió en el 'Ratón Echeverri', gracias a un chiste. En esa oportunidad dijo que tantos problemas y llamadas lo tenían como a un 'ratón enjaulado'. De ahí en adelante fue 'El Ratón Echeverri' y le regalaron más de 350 muñecos de ratones, que iban desde felpa hasta oro. Dos años después se retiró de la política hasta 1990, cuando fue gobernador de Antioquia. Le tocó gobernar en la época del narcoterrorismo y la entrega de Pablo Escobar. En 1992 fue consejero presidencial de asuntos sociales y reinserción, en donde gestionó el regreso a la vida civil de EPL y parte del M-19. Después de esta experiencia gerenció Occel, una de las primeras empresas de celulares del país, y dirigió Pro Antioquia. Por la paz Al terminar este período creyó que podía dedicarse a descansar en su casa y escribir un libro. Sin embargo tuvo que aplazarlo, pues en 1997, aceptó ser Ministro de Defensa, durante el último año de mandato de Ernesto Samper. Desde allí, fue uno de los impulsores de una ley que permite la negociación entre el gobierno y los grupos armados ilegales. Presentó e hizo aprobar la Ley 418 o de 'Orden Público', que posibilitó la creación de zonas desmilitarizadas para negociar, y la suspensión de órdenes de captura para los guerrilleros que se encontraran en diálogo con el gobierno. "Yo fui ministro de Defensa y lógicamente manejaba la reacción contra la guerra: 300.000 hombres tenían que cumplir con su deber. Cuando me retiré, muchas personas pensaron que me iban a matar, pero yo siempre tuve el tino de ser justo. Hablo con la guerrilla, camino por las calles donde están los problemas más complejos de la ciudad y no he tenido un problema, porque la gente sabe que puede que me equivoque, pero vivo en función de darme a los demás", aseguró Echeverri en una ocasión en declaraciones a la prensa. En 2000 aceptó un nuevo reto. El gobernador Guillermo Gaviria lo llamó para que lo secundara en la solución a los problemas de la violencia de Antioquia y fuera asesor de paz del departamento. Fue secuestrado al lado de Gaviria. Desde su cautiverio le dejó su legado en una carta a su familia: "Mi modo de ser, pensar y actuar durante toda mi vida me ha llevado a fracasar en algunos planes y proyectos, pero ninguno de ellos fue producto del temor, el miedo o debilidad de carácter, especialmente como en este caso, cuando he tenido razones sociales, de humanidad y de justicia para emprenderlos...".
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