Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/01/24 00:00

Guardia indígena dejó en libertad a doce militares en el Valle que mataron un civil por error

Los militares insisten en que se sintieron atacados y que, por tal razón, dispararon contra el camión. Una persona perdió la vida en la acción y otras tres resultaron heridas. El hecho ocurrió en el corregimiento de Pueblo Nuevo, municipio de Florida.

En esta trocha, a 45 minutos de Florida (departamento del Valle) militares de la Tercera Brigada dispararon contra un camión en el que se transportaban indígenas de la región. Los nativos, con su bastón de mando como símbolo de autoridad, ordenaron la inmovilización de los militares. (Foto: AFP)

Con su equipo de campaña al hombro, fusil en mano, munición terciada y agotados por la caminata del día, los soldados de la Tercera Brigada que participaban en la operación Sagaz caminaban entre Pueblo Nuevo y Tamborales, al suroriente del municipio de Florida en el departamento del Valle. Eran casi las 8:30 de la noche. La oscuridad dejaba ver poco.

Atravesando la vía destapada que lleva hacia el pueblo, los soldados sintieron el paso de un vehículo vetusto que iba a baja velocidad. El pequeño camión de estacas de color amarillo que transportaba una familia, tenía problemas de carburación y por el exhosto salía el ruido de pequeñas explosiones. Pero a los soldados eso les sonó a disparos. Por eso apretaron el gatillo y dispararon contra el vehículo.
 
La terrible equivocación le costó la vida a Fabio Ramírez, de 48 años, un hombre de origen indígena que conducía el carro en el que llevaba a coterráneos suyos. Tres personas, entre ellas dos niños de 7 y 13 años, también resultaron heridas y fueron trasladados al hospital de Palmira, donde fueron dados de alta horas después.

Enseguida los ocupantes que se movilizaban en el vehículo, pertenecientes a la comunidad Nassa del resguardo Piedra Grande, se bajaron para ver lo sucedido. Al poco tiempo llegaron más indígenas. Frente al carro se encontraba un grupo de militares que regresaban de una misión especial que, en conjunto con tropas de las Tercera y Quinta división del Ejército.

Los militares adelantaban acciones apara contrarrestar los movimientos de las Farc en esta zona. Este lugar ha tenido resonancia nacional ya que el año pasado se habló de despejarla para hacer un intercambio humanitario con esta guerrilla. Sin embargo, hasta ahora no se ha llegado a un acuerdo con el gobierno del Presidente Uribe por lo que las comunidades permanecen a la expectativa. Entre tanto, la Fuerza Pública ha aumentado en número su presencia.

La rabia indígena no pudo con la escena ocurrida en la noche del martes. Cuando vieron a los soldados armados y a su compañero muerto en el carro, retuvieron a 12 de los uniformados. Los militares reaccionaron con prudencia y bajaron las armas. Los indígenas las pusieron en el suelo, llevaron a los militares a la falda de una montaña y los rodearon con cordeles mientras les exhibían sus bastones de mando. Se trata de palos adornados con cintas de colores que los nativos miran con respeto porque consideran que quien lo porta es una autoridad.

Al final de la noche llegó al lugar el general Leonardo Gómez, comandante de la Tercera Brigada, quien reconoció el error que habían cometido sus hombres y emitió un comunicado: “el Comando de la Tercera Brigada lamenta los hechos ocurridos por los cuales ya se están adelantando las investigaciones penales y disciplinarias correspondientes, y presenta sus condolencias a los familiares y amigos del ciudadano fallecido”.

Pero las versiones de los indígenas y de los militares se contradecían. Los primeros admitieron haberse confundido con el ruido del motor, mientras que los segundos aseguraron haber sido invadidos y atacados en su territorio.  

Esta mañana, el defensor regional del Pueblo, Andrés Santamaría, explicó que los uniformados permanecían sin armas y bajo custodia de la guardia indígena, quien aseguró dejarlos en libertad en las próximas horas, luego de que la Fiscalía realice las diligencias para el levantamiento del cadáver. Se cree que los soldados, al mando de un teniente del Ejército, serán puestos a disposición de la justicia ordinaria y serían procesados por homicidio culposo.

Aunque el general Gómez no justificó la equivocación de sus tropas, sí explicó que los soldados estaban en una actitud de alerta ya que esta es una zona muy difícil. “Los muchachos estaban la tensionados, habían sido víctimas de ataques de la guerrilla por estos lados, los habían cogido campos minados”, explicó el oficial.

A las cinco de la tarde, los indígenas entregaron los soldados a la Procuraduría y las armas que mantenían 'decomisadas' quedaron a disposición de la Fiscalía. En la noche de este miércoles los uniformados permanecían en la sede del batallón Codazzi, con sede en Cali, para que mañana rindan indagatoria.    

Otros casos

El caso del Valle no es el primero que el Ejército comete por “malas condiciones”. Hace tres años en Cajamarca (Tolima), siete militares de la sexta Brigada mataron a cinco campesinos, entre ellos a un bebé de 6 meses de nacido, según dijeron, porque los confundieron con miembros de las Farc ya que el monte no los dejaba ver bien. Sin embargo, luego las pruebas de balística demostraron que hubo disparos a quemarropa.

El año pasado, un caso similar al de este martes ocurrió en el municipio de Ricaurte en el departamento de Nariño, cuando hombres de la Brigada 29 mataron a Efraín Guanga, un joven indígena de 27 años, integrante de la comunidad Awa de Kamariwary. Dice el Ejército que el error se cometió por la tensión de la guerra en esa zona y debido a la poca visibilidad debido a la bruma.

Esta tarde los militares serán trasladados hasta Cali para que expliquen a la Fiscalía por qué dispararon contra el camión lleno de civiles. Los indígenas, sin embargo, aseguraron que los dejaran en libertad cuando se haga presente una comisión de alto nivel porque ellos consideran que esta fue una “acción criminal” que merece castigo.

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