Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/05/26 00:00

Y la guerra descansó en paz.

Casi siete mil poetas atendieron el llamado de la Casa de Poesía Silva para el concurso 'Descanse en paz la guerra', un espacio creado para que los escritores colombianos se expresaran en contra de la violencia. El pasado viernes 23 se entregaron los premios a los 20 mejores poemas. Semana.con le presenta los ganadores.

Y la guerra descansó en paz.

El guerrero. Hernán Vargascarreño, Docente de Literatura egresado de la UIS. Zapatoca Santander.

El guerrero ha perdido el camino a casa;

﷓los dioses, silenciosos, apenas una brisa,

condolidos lo contemplan-

mas a su alrededor

solo precisa vislumbrar

un asombrado desierto;

lo mas importante lo ignora:

ni el camino

ni la patria

existen ya.

Ni siquiera él.



Psalmo para después de la guerra. Juán Carlos Acevedo. Manizales, Caldas.

Señor,

Ahora somos frágiles...los años de la derrota (aunque hallan quedado en el olvido) habitan entre nosotros. Por eso hoy el poema es bálsamo.

Señor de los remendados,

ya no podemos elevar oraciones: conjuros para ahuyentar enemigos y pestes, tal vez un Poema, que sirva de diálogo, para diluir tantos miedos acunados en viejas plegarias.

Señor,

Como tus llagas, las nuestras son huellas de fe en medio de la ola de siniestros.

También hemos caído y nos hemos levantado para espantar los pájaros de la angustia que anidan en nuestras lágrimas.

Señor de los fragmentados,

Redime con tu sabia mudez a tus hombres y mujeres, herederos ambos del miedo, para que la fragilidad se desvanezca y retornen a nuestra voz y nuestros sueños y nuestras casas las Bienaventuranzas.

Así sea.



Carta de una mujer a su amante el guerrero. José Atuesta Mendiola, Valledupar, Cesar.

Cuando en mi alcoba espero ángeles

que lleguen a musitar la soledad de mis sueños,

apareces tú, entre fantasmas,

con el rostro fugitivo

pisoteado por el tedio de la guerra.

Apareces como el amante casual

vedado al juego de los espejos.

Tu historia de guerrero

es un principio sin fin.

Tu ausencia ya no es relámpago

que estremece mi cielo.

Quédate con la terquedad asfáltica

de los largos caminos de la guerra.

Mi alcoba no sera más asilo

de tus parábolas de misionero

de matar para la paz.

Busca otro lugar donde colgar el peso de la muerte,

no quiero que mis hijos descubran en tus ojos

la última imagen tembiorosa

de quien te suplicaba perdón por la inocencia.

No insistas en volver,

fantasma de media noche.

Una piedra olvidada en el desierto

son tus labios para el perfume de los labios mios.





Oficio del perdedor. Frank Patiño, profesional de lingüística y literatura de la Universidad de Cartagena.

Un hombre camina como si viniera un ejército vencido.

Trae en sus manos las armas desnudas,

silencio en los ojos,

máscaras rotas que no fueron suficientes,

harapos diarios, cifras rojas, navajas sin filo

y unas botas que tal vez soportan otras correrías.

Trae en su paso polvo de siglos,

sangre seca, ardor en los labios,

recuerdos de salivas varias y un reloj sin manecillas.

Un hombre camina como si ya no viniera nadie.





Desde San Antonio de Palmito. Johhana Ruíz Serpa, Sincelejo, Sucre.

Soy indigena. Soy maestra indigena en San Antonio de Palmito. Vivo en San Andrés de Sotavento. Mi comunidad fue declarada Indigena por nuestros antepasados. Hace cuatro años trabajo en la escuela, dándole saberes a los niños. Ellos vienen con una simple hoja y un lápiz, descalzos, algunas veces con el estómago en blanco



Anhelo y dos tiempos. José manuel Tejada Campo, Popayán.

Antes de lo de la pierna,

recuerdas,

despertabas con el lucero ultimo y las nubes oscuras todavia,

la voz de tu madre te llamaba en la penumbra,

el brazo de tu hermana dormída en el mismo lecho nubinoso y entrañable solia resbalar y aplastar

tu oreja,

adormilado te levantabas e ibas a mear al caño y volvias a encender las bra.sas de la cocina

masticando un bocadillo reciente de palmera,

y corrias ocultando lápiz y cuaderno a buscar el ternero para la vaca de leche caliente y a

demorarte encontrandolo y a terminar a escondidas la tarea de español entre la hierba mojada de

amanecer,

recuerdas,

te gustaba ayudar a moler el maiz de las arepas a pesar del cansancio de los brazos porque

disfrutabas el sabor de la masa cn da y lo compartias con el pichón de guacamaya calva y sin

plumas que te habias encontrado en el monte,

antes de lo de la pierna,

ibas al puebio algunos domingos acompañando a tu padre,

y te quedabas en la tienda embobado ante el televisor y las gaseosas y las galletas envueltas en

plásticos brillantes dibujados.

y a veces los veias pasar,

por las calles de arena,

entre legiones de hombres y mujeres y niños de uniformes raidos y cañones dc moho,

con sus botas y sus barbas y sus gafas y sus sombreros y sus peinillas en vainas relucientes de

cuero y colores,

y sus banderas,

y sus enormes camionetas deslumbrantes,

perplejo,

sonreias emocionado y gritabas a los demás pasajeros de la canoa a motor de vuelta a casa si las

habian visto, si sabian la marca, si eran muy caras, si era fácil aprender a manejarlas,

recuerdas,

y volvias a la escuela y durante el recreo hacias los goles y decias a todos que ya casi te salian

pelos de los cachetes,

que tu papá te habia enseñado ya a usar la escopeta de cazar dantas.

que el otro año te volabas,

te ibas,

te les unias,

porque para poder montarse en una de esas habia que ser como ellos,

antes de lo de la pierna,

una mañana,

los viste merodear trasnochados y a pie por los senderos de tu comarca verde,

y orgulloso saludaste con un gesto militar al último de la fila,

y contaste a todos tu hazaña durante el partido,

antes de que patearas bien lejos y tuvieras que ir a recoger el balón a donde nadie te habia dicho

que no fueras,

antes de volverte sordo.

antes de que todo en todas partes fuera solamente la luz de caleidoscopio crepuscular tras tus

parpados cerrados.

Ves televisión todos los dias.

con gaseosa y galletas y pan fresco,

y tienes una cama para ti solo,

v una ventana a la calzada polvorienta,

grandes ojos abiertos y una lágrima,

hoy han vuelto a pasar las camionetas,

angustiado,

le has contado tus miedos a la jovial mujer de blanco,

y has sonreido con alivio genuino porque ella te dijo que hace rato se inventaron unos aparatos

raros de metal como patas de garza que hacen que la gente como tu pueda conducirlas sin

problema,

y hasta apostar carreras,

hoy,

después de lo de la pierna.





Música para desplazados. José Zuleta Ortiz, Cali, Valle.

Mapiripan Manzanillo del Mar Puerto Escondido Vigia del Fuerte SanAndrésdeSotavento EnsenadadeUtría Barrancabermeja Lebrija Manatí Medialuna Necoclí Punta Ardita El Cabo de la Vela Coconuco Aracataca Heliconia Barranco de Loba Belén de Umbria Bocas de Satinga San Bernardo del Viento Bojayá Sanquianga Anori Palmillas Guatapurí Catatumbo Paz de Ariporo Serrania del Araracuara Puerto Arrendajo Mesa de la Lindosa Charambirá Sabanas de la fuga MiritíParaná Amanavén Tempestad Mariapiri Baudó Apaporis Fuente de Oro Juradó Aguazul Puerto Estrella Páramo de las Hermosas Bahia Solano Rio Apure Galerazamba Golfo de Cupica El Olvido Belén de los Andaquíes Timbiqui Rio Iki Boki Tierradentro Lloró Serranía de los Paraguas Páramo de las Barajas Lejanias Alto Andabobos Abreaquí Paratebueno en Suma Paz.





Danza. Miguel Antonio Moyano Castañeda. Bogotá.

Cesa de pronto el canto de las balas

y en los ojos vacíos del hermano

la muerte me sonríe





En la trinchera. Julio César Verduzco y Platanares, Bogotá.

En la trinchera

en el fragor de la batalla

mira por última vez

la foto de familia

Alguien al otro lado

que pudo ser su amigo

repite la misma escena

Dos lagos anegan los ojos

Alguno de los dos se teñirá de rojo

O los dos

Quien sabe

Hay un vinculo entre ambos

cimentado en el dolor

la ambigüedad

la incomprension

el miedo.



Ellos son los dueños. Roberto Enrique Melo, comunicador Social de Ipiales, Nariño.

Ellos son dueños

de los sueños

de la gente.

Lo que el puebio consume,

lo fabrican ellos.

Las tierras

y lo que hay en ellas,

es de ellos.

Por eso

la guerra,

también es de ellos.

CONTINUA

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.