Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/07/31 00:00

Habla la hermana de una de las víctimas de La Cantuta en Perú

Gisela Ortiz, hermana de un estudiante desaparecido en La Cantuta en 1992 y portavoz de las víctimas de las violaciones de derechos humanos por los que se juzga a Fujimori, fue recompensada con el premio 2007 de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos de Perú. Semana.com habló con ella.

Habla la hermana de una de las víctimas de La Cantuta en Perú

El mes pasado se cumplieron 16 años del asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad de La Cantuta. Por disposición de una sentencia de la Corte Interamericana de 2006, los restos fueron devueltos a los familiares quienes por fin podrán honrar su memoria.

-Como hacer el duelo cuando no se tienen los restos del ser querido?
Hay una primera etapa de negación. Empecé a pensar que mi hermano había sido asesinado más de seis meses después. Cuando encontramos los restos calcinados un año mas tarde, entendí que nuestros familiares ya no regresarían. Durante un mes participamos en las exhumaciones, recogíamos restos humanos, uñas, cabello, la mitad de un cuerpo de mujer. El único cadáver encontrado en las fosas de Huachipa fue el de mi hermano Enrique. Estaba recubierto por una tela y cal. Al levantarla, vi sus rasgos intactos, el cabello hasta el pecho y el cráneo abierto por el impacto de cuatro balas. Esta imagen me persigue, aún si intento recordarlo en sus actitudes cotidianas, su solidaridad y su alegría.

-Como te sientes cuando asistes a las audiencias del juicio?
Algunos días estoy enferma, los testimonios son tan crueles que no puedo ir (los miembros del grupo paramilitar Colina, responsable de esta masacre, rindieron testimonio y contaron los detalles de esta operación). Pero en general, asisto con mucha esperanza en que los peruanos sigan este proceso y por la decisión del tribunal sobre las responsabilidades del acusado. No siento odio ni deseos de venganza. Creo que la extradición y el hecho que Fujimori asista a las audiencias de los crímenes que autorizó son los logros más importantes para los familiares de las víctimas.

-Una condena serviría a sobrepasar el dolor?
Yo me comprometí con esta lucha por mi hermano y para defender la dignidad de nuestras familias, injustamente acusadas de terrorismo durante muchos años, para justificar crímenes cometidos por el Estado. Es una lucha obstinada para demostrar que los actos de estas personas son crímenes que serán sancionados a pesar de los esfuerzos por hacerlos olvidar, mas allá del poder y de la impunidad con que han podido contar. Solo la justicia, que no reparará el mal ni me devolverá a mi hermano, podrá traerme la serenidad que me permitirá vivir en mi país sin cohabitar con los criminales y me garantizará que estos hechos no podrán repetirse en el futuro.

-Los familiares también esperan la verdad ...
Nosotros empezamos a actuar para encontrar respuestas y en búsqueda de la verdad. Hoy se conoce gran parte de los hechos precisamente por los procesos judiciales, contada por los victimarios, pero la responsabilidad intelectual no ha sido enteramente revelada. Esas revelaciones permitirán aprender lecciones para prevenir la repetición de hechos similares. Aún cuando tengamos una decisión de la justicia sobre el caso La Cantuta, no dejaré mi compromiso con los demás familiares de otras víctimas cuyos procesos ni siquiera han comenzado, ni olvidaré el deber de memoria.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.