Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2004/02/08 00:00

"Hay que mandar las obras a concursar, si triunfan bien, y si no hay que insistir"

El Premio Literario Ciudad de San Sebastián 2004, premió al escritor colombiano R.H. Moreno Durán en la modalidad de teatro castellano por su obra 'Cuestión de hábitos', una pieza teatral que resalta una faceta desconocida de la vida de la escritora mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, uno de los personajes que más ha influido la vida del autor. La obra será publicada como parte del premio pero mientras tanto Moreno Durán habló con Semana.com sobre ella, su protagonista y la situación del teatro

"Hay que mandar las obras a concursar, si triunfan bien, y si no hay que insistir"

Semana.com ¿Por ser una obra teatral se puede pensar que 'Cuestión de hábitos' fue escrita con el fin de rescatar este género?

R.H. Moreno Durán: Sí. Hay una cosa muy curiosa y es que si uno se fija bien descubre que el teatro no es patrimonio exclusivo de los profesionales del teatro. Octavio Paz escribió teatro, García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Cortázar, hasta Neruda, lo que quiere decir que para el novelista y algunos poetas el teatro es una posibilidad expresiva lo que genera una pequeña diferencia respecto a los dramaturgos profesionales y es que tarde o temprano esas piezas escritas por novelistas o poetas se dejan ver como una estructura muchas más literaria que dramática. Segundo en Colombia se ha hecho mucho y muy buen teatro, lo que pasa es que es triste comprobar que el Estado o que los organismos que pueden estimular la creación de este género se han desentendido por completo. Todos los días se cierran salas de teatro, la Dian llena de impuestos a los dramaturgos y esto es muy triste porque en vez de estimularlo lo que hacen es perseguirlo. Entonces de alguna forma un novelista como yo, que alterne su género con la creación de teatro, busca nuevas posibilidades expresivas de llamar la atención sobre la penuria y el apoyo que necesita y es esa la razón por la cual la única salida para que ese teatro tenga alguna posibilidad es enviándolo a concursar al extranjero.

Semana.com ¿Por qué Sor Juana Inés de la Cruz?

R.H. Moreno Durán: Realmente esta obra tiene 12 ó 13 años de trabajo. El tema de Sor Juana Inés de la Cruz, del que trata la obra, ha sido recurrente en mi vida. Lo que sí es nuevo es el rescate de Sor Juana más allá de ese nicho en que han querido ponerla los académicos y en algunos casos las feministas que la muestran como una Sor Juana solemne y mártir. A mí lo que me interesa del personaje es su condición de mujer inteligente, autónoma desafiante, absolutamente genial, sin ningún reparo. Es que esta mujer es la escritora más importante en lengua castellana, yo no veo otra que se le pueda superar en poesía, ensayo, teatro, era un escritora total que a pesar de que era religiosa no tocaba temas sacros, escribía algunos villancicos pero generalmente muchas obras, como se diría en el siglo XVII, eran de carácter profano.

Entonces realmente a mí lo que me interesa es demostrar es que Sor Juana Inés de la Cruz es tan grande que está viva en el 2004. Todos mis personajes han sido femeninos y el mundo de la mujer me ha interesado siempre y para mí Sor Juana no es un personaje del siglo XVII, es un personaje que aún está vigente y está en todos mis libros. Es decir muchas de las mujeres de mis libros son Sor Juana sin hábito, por eso el título 'Cuestión de hábitos' es muchas cosas.

Semana.com ¿Entonces su libro se centra en una faceta de Sor Juana Inés que de pronto no ha sido explotada?

R.H. Moreno Durán: Sí. La gran revolución de la mujer comenzó en los años 60 y Sor Juana nos demuestra que cuando hay talento, genio y espíritu rebelde ese personaje se abre camino como es su caso. Ella aprendió latín sola, ni siquiera era de una gran familia, era hija bastarda y su madre tenía mala fama porque era bastante generosa en la cama, entonces todo este tipo de cosas la convierten en una paria y sin embargo era la mimada de los virreyes y de los altos niveles eclesiásticos pero ¿por qué?, por su genio y su talento.

Semana.com ¿Qué tan importante es el tema del amor entorno a Sor Juana Inés de la Cruz?

R.H. Moreno Durán: Mi Sor Juana es heterodoxa en el sentido de que no se dedica amilanar ni por la Iglesia ni por el poder civil. Solo intenta vivir en la medida de lo posible su propia vida, incluso en la obra sin falsos moralismo yo presento a una sor Juana que no tiene ningún tipo de discriminación por el amor a los hombres o a las mujeres, y es una mujer de nuestro tiempo, que así crezca dentro del seno de la Iglesia es absolutamente autónoma en sus placeres y en sus decisiones. Es que con el tiempo la han convertido en una madre Teresa de Calcuta pero bonita y eso no es así, además la obra de Sor Juana está viva aún, es perdurable, el hecho de que un poeta como Octavio Paz le dedique muchos años de su vida y más de 800 páginas para intentar desentrañar su misterio, dice mucho. Claro que a mí me interesa la Sor Juana mujer, por eso en 'Cuestión de hábitos' es una mujer cuyas situaciones son completamente inventadas por mí, casi todos los personajes son reales pero son personajes absolutamente transformados por mi visión de escritor para darle una dimensión más viva. No estoy guiándome por los esquemas o los retratos que ya están, pues sobre eso se ha dicho mucho y a mí me interesa la de carne y hueso que ha llegado viva hasta nosotros y que es completamente estimulante, una mujer que despierta la curiosidad de la gente por conocerla.

Semana.com:¿La feminidad siempre ha sido parte de su obra, por qué esa obsesión por ese aspecto?

R.H. Moreno Durán: Yo estudié en la Universidad Nacional en los años 60 y fui testigo de ese despertar que llamaron la revolución femenina. Quedé gratamente sorprendido al ver que mis compañeras estaban tomando sus vidas por caminos completamente diferentes a los de sus madres y sus hermanas mayores, comenzaban a vivir con rebeldía y más por el principio del placer que por el de la realidad y no fue cuestión de momento. El hecho de yo haber ido creciendo y envejeciendo al lado de esas mujeres me ha servido para comprobar que es una posición irreversible, que la mujer ha llegado al mundo para instalarse y quedarse triunfando en las finanzas, en la diplomacia, en las artes, en las elevadísimas esferas de la economía, de la política y de la ciencia, y en eso ya estaba Sor Juana, por eso su personaje no era nada nuevo para mí, me ha venido acompañando desde la adolescencia, y ha estado presente en mi literatura. A mí no me sorprende nada que una mujer triunfe porque es obvio que lo va a hacer, pues tienen grandes oportunidades y tiene los pies sobre la tierra. Desde la revolución de las años 60 sabe que no es una intrusa sino que se ha ganado ese lugar en la historia a pulso, con sacrificio, superando problemas e incomprensiones. Yo me fijo en ese tipo de personajes y por eso escribo sobre esas mujeres, que no son muy comunes en la literatura colombiana pues uno encuentra grandes figuras rurales mujeres campesinas, de la clase media baja, por ejemplo en novelas como La Vorágine, La María, en las de Alfonso Lizarazo y en las mismas novelas de García Márquez, hay mujeres a veces inverosímiles. Por ejemplo Remedios La Bella o Ursula Iguarán que cumple no sé cuántos centenares de años, pero a mí me interesa la mujer de ahora, la que me encuentro en la calle, en los cocteles, cuando doy conferencias y con esa materia prima construyo mi mundo, ese mundo al que pertenece Sor Juana Inés de la Cruz.

Semana.com: ¿En varias de sus obras, el aspecto político ha tenido bastante cabida, en 'Cuestión de hábitos' qué tanto se toca?

R.H. Moreno Durán: Mucho porque en el fondo Sor Juana lo que plantea es como una mujer sobrevive a la intolerancia y al fanatismo religioso y político. Ese sería el fondo de la obra y es un tema muy actual. A Sor Juana su confesor la obligó a que dejara de escribir y ella murió sin hacerlo más. Yo creo que de alguna forma el problema no es que la Iglesia, la inquisición o los poderes totalitarios obliguen a los sectores o a los artistas a que se callen, el problema es sobrevivir a eso, es decir, escribir sin que el poder se dé cuenta y perpetuarse a través de la obra de arte. Eso lo consiguió ella porque cuando dejó de escribir ya tenía una obra prodigiosa y la seguimos leyendo ahora con interés y pasión.

Semana.com: ¿Cómo se sintió escribiendo teatro?

R.H. Moreno Durán: Muy bien porque todos los días hacemos teatro sin saberlo, todos los seres humanos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos nos la pasamos representado obras de teatro. En mi caso lo que hice fue echar mano de un personaje fascinante y trasladar al papel el teatro que vivía todos los días.

Semana.com: ¿Cree que este premio puede motivar a los escritores a hacer más teatro?

R.H. Moreno Durán: No solamente a los que hacen teatro sino a quienes les corresponda apoyar la cultura ya sea poesía, novela, arte, la plástica o la música, y se tomen muy en serio ese trabajo. En cambio de llenarlos de gravámenes deben liderarlos, no hay nadie más desprotegido que un artista, y es muy triste ver cómo todos los días cierran salas de teatro. Estoy seguro que esta obra representada por fuera va a llamar mucho la atención sobre la situación del teatro nacional.

Además el hecho de que un país como España, donde se dio el siglo de oro del teatro con Lope, Calderón y Cervantes, patrocine este tipo de convocatorias me parece muy importante y es que hay que mandar las obras a concursar, si triunfan bien, y si no hay que insistir.

Semana.com: ¿Le gustaría ver su obra en las tablas o en la pantalla?

R.H. Moreno Durán: De esto le digo cuatro cosas, esta obra se puede leer como una obra de teatro por eso se puede representar teatralmente, pero también es un guión cinematográfico y se puede leer como una novela escrita en parlamento teatral. La Celestina de Fernando Rojas todo el mundo la clasifica como una obra de teatro de 23 actos y resulta que en el fondo es una novela que se lee en forma de teatro, lo mismo que pasa con Cuestión de Hábitos. Pero a su vez una cuarta posibilidad que me sorprende y que me la dijo un amigo que quiero mucho es que puede ser también una ópera. Entonces son cuatro géneros y esto hace que las posibilidades de representación se multipliquen, además ya no se trata de adaptar una novela al teatro o al cine sino que ya está el guión, es decir a ese guión le falta música para que sea un ópera, coreografía para convertirla en teatro, un productor que la lleve al cine y un lector para que la lea como una novela. El teatro es el rey de los géneros y no hay ningún escritor que pueda prescindir de Sófocles, Eurípides y Esquilo, o de Shakespeare y de Goethe.

Semana.com: ¿Por qué cree que ganó su obra?

R.H. Moreno Durán: No sé pero lo que me gusta es que haya sido premiada en el paraíso del teatro y que haya concursado con cerca de 90 obras más. En el acta del jurado se habla de la riqueza del lenguaje, de la dimensión del personaje, de las situaciones, del humor y del erotismo de la obra, eso decían los periódicos y por eso supongo que ganó.

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