Martes, 21 de febrero de 2017

| 2007/11/09 00:00

Hillary Clinton, favorita para ser presidente de E.U., pide no aprobar TLC con Colombia

Mientras tanto, The Washington Post vuelve a pedirle a la oposición del partido demócrata que deje a un lado las críticas al TLC y vote a su favor en el Congreso. La senadora Clinton dice que no dará su voto a favor del tratado con Colombia

Hillary Clinton, senadora.

Más palos en la rueda del TLC. En esta ocasión lo ha puesto nada menos que la senadora demócrata Hillary Clinton, que encabeza las encuestas de cara a los comicios presidenciales del año entrante en los Estados Unidos. Ayer, poco después de que la Cámara de Representantes estadounidense aprobara, por 285 votos a favor y 132 en contra, el acuerdo de libre comercio con el Perú, la ex primera dama dijo que no votará a favor del tratado con Colombia. “Estoy muy preocupada por la historia de violencia contra los líderes sindicales en ese país”, explicó.

La senadora, que se mostró partidaria del acuerdo comercial con el Perú, añadió que también se opondrá a los acuerdos suscritos con Corea del Sur y con Panamá. Sus dos inmediatos seguidores en las encuestas de su partido, Barack Obama y John Edwards, han expresado igualmente su negativa al TLC con Colombia.

La reacción del presidente Álvaro Uribe no tardó mucho. Desde Santiago de Chile, dijo que las palabras de la senadora por el estado de Nueva York constituyen “una imperdonable incomprensión con Colombia”.

Pero no todo han sido malas noticias para el TLC. Hoy, menos de 24 horas después, el diario ‘The Washington Post’ volvió a pedirle a la oposición del partido demócrata, que controla las mayorías en el Congreso norteamericano, que vote a favor del TLC firmado por Estados Unidos y Colombia el pasado 7 de noviembre. “Es tiempo de que los demócratas dejen de lado las objeciones que le formulan al tratado de libre comercio con Colombia y de que lo estudien por los méritos que tiene”, indicó el rotativo en uno de sus editoriales.

Titulado ‘Deal With Colombia’ (‘Acuerdo con Colombia’), el editorial empieza por admitir que ese país “está plagado de narcotráfico, guerrillas y delincuencia común”, pero agrega que “es mucho menos peligroso que hace cinco años”. El texto añade que desde la elección en 2002 del presidente Álvaro Uribe la tasa de homicidios se ha reducido a la mitad y los secuestros han disminuido un 75%.

Pero no sólo eso. El ‘Post’ también señala que “por primera vez han sido llevados ante la justicia algunos de los culpables de las masacres” y que “aunque controvertida, la política de desmovilización del gobierno ha mandado a la cárcel a varios líderes de los grupos paramilitares de ultraderecha y ha dejado fuera de acción a miles de los combatientes” de estas agrupaciones. El rotativo afirma igualmente que “las guerrillas de izquierda son cada vez más marginales”.

Según el editorial, el progreso de Colombia, “frágil e incompleto”, hay que atribuírselo no solamente “al señor Uribe sino también a la política bipartidista de apoyo económico y militar desde los Estados Unidos, iniciada bajo el presidente Bill Clinton y continuada en la administración Bush”.

El artículo explica que “la cuestión, ahora, es si Colombia merece la aprobación legislativa del TLC” y deja claras las diferencias entre el gobierno republicano de George W. Bush, que trabaja día y noche por sacar adelante el tratado, y las mayorías demócratas en el Congreso que, con el argumento de que Uribe no combate suficientemente la violencia contra los sindicalistas, se niegan en redondo a darle luz verde al acuerdo comercial.

Es justamente esa posición de los demócratas la que ‘The Washington Post’ pone en entredicho. El periódico cree que, si el TLC no recibe la bendición del Congreso estadounidense, quienes van a pagar los platos rotos serán los miles de colombianos que podrían conseguir un puesto de trabajo si el tratado entrara en vigor.

“La ratificación del TLC ayudaría a consolidar el progreso de Colombia pues les daría empleo y mayores ingresos a sus habitantes”, sostiene el editorial. “Hacerlos esperar indefinidamente mientras que las autoridades colombianas analizan procesos judiciales que están en la nevera” sería no tomar en cuenta la voluntad “del 60% de los votantes que reeligieron al señor Uribe el año pasado”. Y agrega que, si bien Estados Unidos no debe girarle a Uribe un cheque en blanco, la forma apropiada de presionar al presidente colombiano es exigirle que su gobierno respete los derechos humanos, condición sin la cual el Congreso estadounidense no autoriza los paquetes de ayuda económica para Colombia.

El texto de ‘The Washington Post’ subraya además que la aprobación del TLC no sólo beneficiaría a Colombia, pues gozaría de “un acceso preferencial permanente” al mercado norteamericano, sino también a los productores de Estados Unidos, que “disfrutarían por primera vez del libre mercado con Colombia”. El editorial anota asimismo que el número de líderes sindicales asesinados se ha reducido y que algunos de estos crímenes no se han cometido en razón a la actividad sindical de las víctimas.

La embajadora de Colombia en Washington, Carolina Barco, se mostró muy satisfecha con el editorial. “Subraya el compromiso que tienen Estados Unidos y Colombia, y fue publicado en un momento clave –justo un día después de que la Cámara de Representantes aprobara el tratado de libre comercio con el Perú–. De manera que hoy vamos a continuar aún con más fuerza el trabajo para que el próximo TLC sea el de Colombia. Vamos a seguir llevando congresistas de ambos partidos al país para que vean el progreso que hemos logrado”, le dijo hoy a SEMANA.

El trámite del TLC se encuentra estancado en estos momentos. El gobierno de Bush no lo ha enviado al Congreso pues sabe que, tal como están las cosas, el Legislativo no le dará el visto bueno. Altos funcionarios norteamericanos trabajan hombro a hombro con el gobierno colombiano para convencer a los demócratas. Para su aprobación en Washington, el TLC requiere el apoyo de 218 de los 435 representantes a la Cámara y el de 51 de los 100 senadores. El lío es que si el tratado no aterriza este año en el Capitolio, el 2008 podrá traerle aún más complicaciones. En plena campaña a los comicios presidenciales del próximo noviembre, muchos candidatos, en busca del voto de los empleados estadounidenses que ven los tratados de libre comercio como una amenaza a sus puestos de trabajo, le dicen ‘no’ a este tipo de acuerdos.

No es la primera vez que ‘The Washington Post’ se manifiesta en pro del TLC. Lo ha hecho decididamente en cuatro ocasiones desde comienzos de 2006. El Post es el periódico más influyente de la capital estadounidense y, con más de 700.000 ejemplares diarios, uno de los cinco de mayor circulación en Norteamérica, superado por el ‘USA Today’, ‘The Wall Street Journal’, ‘The New York Times’ y ‘Los Angeles Times’.

El tira y afloje por el TLC continuará la semana entrante. El ministro de Comercio de Colombia, Luis Guillermo Plata, viene a Washington para seguir pedaleando con cifras en el Congreso, y el secretario de Comercio estadounidense, Carlos Gutiérrez, vuela a Cartagena y Medellín acompañado de varios congresistas demócratas y republicanos para mostrarles la realidad colombiana.

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