Sábado, 21 de enero de 2017

| 2008/01/09 00:00

Hillary Clinton triunfa por sorpresa en las primarias de New Hampshire en su carrera por llegar a la Casa Blanca

Cuando las encuestas la daban por perdida a manos de Barack Obama, la senadora de Nueva York logró un 39% de los votos, tres puntos por encima de su principal adversario. Entre los republicanos, John McCain, revivió. La experiencia parece haber triunfado sobre el mensaje de cambio. Análisis de Semana.com

Hillary Clinton logró un 39% de los votos, seis puntos por encima de Barack Obama, en las primarias de Hampshire. FOTO DE: AFP

Hillary Clinton ha resucitado. Tras una derrota apabullante a manos de Barack Obama el jueves de la semana pasada en Iowa, la ex primera dama se impuso ayer por sorpresa en las elecciones primarias de New Hampshire al propinarle una espectacular derrota al senador de Illinois en un nuevo capítulo en la lucha por la candidatura presidencial del partido demócrata. Escrutada la totalidad de las urnas, Hillary obtuvo el 39% de los votos, Obama no logró pasar del 36% y John Edwards, ex senador de Carolina del Norte, arañó penas un 17%.

En el bando republicano también hubo sorpresas. El gran vencedor fue John McCain, que se quedó con el 37% y pudo reversar su tercer puesto en Iowa. El senador de Arizona superó por cinco puntos a Mitt Romney, antiguo gobernador de Massachusetts, y se situó muy por delante de Mike Huckabee, ex gobernador de Arkansas y triunfador indiscutido hace cinco días, que recibió el 11% de los votos. Más abajo emergió Rudolph Giuliani con un 9%. El ex alcalde de Nueva York sigue diciendo que su momento clave será el 29 de este mes en las primarias de Florida.

Los tres puntos de ventaja que le sacó Hillary a Obama parecen poca cosa, pero le saben a gloria a la señora Clinton y de ahí la espectacularidad de su triunfo. Las encuestas daban a la senadora por perdida. La de Gallup, publicada el lunes por el diario ‘USA Today’, aseguraba que Obama iba a firmar anoche mismo la sentencia de muerte de la ex primera dama porque la iba superar por un el 13% nada menos. Cómo sería el asunto que ‘The New York Times’ sugirió que semejante diferencia estaba “por fuera del margen de error”. Pero la realidad ha demostrado lo contrario y ha recordado una vez más que en política no hay muertos y que la mejor encuesta del mundo, la que nunca falla, son las elecciones.

“Esta noche vengo con el corazón muy, muy lleno, y quiero darle las gracias muy especialmente a New Hampshire”, dijo ayer una sonriente Hillary ante sus seguidores en esta ciudad. “Durante la última semana los he escuchado, y en ese proceso he encontrado mi propia voz. Siento como si hubiéramos hablado desde el fondo del corazón. Estoy muy agradecida”. La senadora de Nueva York, de 60 años, compareció acompañada por su hija Chelsea y por su esposo el ex presidente Bill Clinton, que en 1992, después de perder los ‘caucus’ en Iowa, protagonizó una brillante escalada, quedó de segundo en New Hampshire y salió disparado como un rayo hacia la Casa Blanca.

Obama no se dio ni mucho menos por perdido. Su discurso se produjo minutos antes que el de Hillary. Junto a su esposa Michelle, el senador de 46 años tomó el micrófono en Nashua, otra ciudad del Estado, para felicitar a su principal contrincante y para recordar que hace varios meses nadie daba un centavo por él. Y afirmó: “Cuando hemos enfrentamos dificultades, cuando nos han dicho que no estamos listos, o que no deberíamos intentarlo, o que no podemos, varias generaciones de americanos han respondido con un credo simple que resume el espíritu del pueblo: ‘Sí podemos”. Sus partidarios empezaron de inmediato a corear la misma frase “Yes, we can” (“Sí podemos”).

¿A que se debió la resurrección de Hillary? “Yo creo que hay dos factores en juego”, le dijo a SEMANA el profesor Paul Manuel, director de investigaciones del prestigioso Instituto de Política de la Universidad de New Hampshire. “El primero es que la gente ha dejado muy claro que la experiencia está por encima del mensaje de cambio. Para ello fue decisivo el debate televisado por la ABC, donde Hillary puso eso de presente. El segundo factor es que, si bien en las encuestas los ciudadanos venían diciendo que les gustaba Obama, recapacitaron a última hora ante las urnas”.

Sea como fuere, lo cierto es que entre 1,9 millones de habitantes de este Estado, el triunfo de Hillary Clinton puede atribuírsele también al hecho de que un 47% de las mujeres y un 45% de los demócratas inscritos la apoyaron, mientras que a Obama lo respaldaron el 34% del electorado femenino y un 33% de los demócratas registrados. Las cifras no son de poca monta. Las mujeres en New Hampshire constituyen casi las dos terceras partes de quienes están en capacidad de votar. Obama, en cambio, ganó entre los jóvenes (51% contra 28%) y los independientes (41% contra 34%).

Otro punto que favoreció a Hillary se refiere al momento en el que estuvo a punto de llorar el pasado lunes cuando una mujer le preguntó cómo hacía para seguir adelante después del revés de Iowa. Aunque hubo quienes pensaron que se había tratado de un montaje, los analistas señalaron ayer que eso la hizo ver más humana. Tampoco hay que descartar, en esta resurrección, la presencia de Bill Clinton en un acto público divulgado por la ABC a principios de esta semana, donde dijo que la historia personal de Obama y algunas de sus posiciones ideológicas son “un cuento de hadas”.

En las toldas republicanas, la victoria de McCain fue la consecuencia de la sinceridad y la gracia de este senador que a sus 71 años se puso una y otra vez frente al público de New Hampshire para contestar preguntas hasta el cansancio. “Cuando los expertos me dijeron que estaba acabado, les contesté que me iba a ir a New Hampshire donde los votantes deciden por sí mismos. Yo les dije que iba a venir aquí a decir la verdad. Ahora vamos a mostrarle a América lo que es un gran retorno”, agregó McCain, que hace ocho años derrotó aquí en las primarias a George W. Bush.

La participación en los comicios de ayer fue altísima. Cerca de 490.000 personas se acercaron a las urnas. El clima ayudó. Las temperaturas de entre 16 y 18 grados a lo largo del día y un cielo casi despejado sirvieron para que las calles se llenaran de seguidores con pancartas, calcomanías y volantes. La calle Elm, en el centro de Manchester –la ciudad más importante del Estado–, se transformó en un solo trancón donde se escuchaban el pito de los carros y una algarabía de consignas festivas. El hotel Radisson se convirtió en un hervidero de gente, y su bar en el cuartel general de los periodistas que lo atiborraron para comentar los resultados.

Faltan ocho y nueve meses respectivamente para que los partidos demócrata y republicano escojan a sus candidatos a las elecciones presidenciales del 6 de noviembre. Iowa y New Hampshire han sido indicadores a tener en cuenta. Entre los demócratas, todo pinta para Hillary u Obama, a quien periódicos como ‘The Boston Globe’ le piden mayor precisión en su programa político. Entre los republicanos la pelea sigue, en cambio, muy abierta.

La campaña, más que una carrera de velocidad, es una carrera de resistencia. Las próximas citas relevantes serán las primarias de Carolina del Sur el 19 y el 26 de enero (primero los republicanos, después los demócratas) y también las primarias de Florida el 29 de este mes. Luego vendrá el 5 de febrero, el famoso ‘Supermartes’, en el que 22 de los 50 estados dejarán oír su voz alto y claro. Ese día, en el que medio país dará su opinión, será definitivo.

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