Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/07/14 00:00

Israel quiere pelea

Argumentando la defensa de la libertad de sus tres soldados, el país hebreo está armando un polvorín en Oriente Medio que puede terminar muy mal.

Israel quiere pelea

Israel dice que se está defendiendo de las agresiones que en las últimas semanas ha recibido por parte de grupos radicales musulmanes. La semana pasada lanzó un poderoso ataque sobre Gaza para lograr la liberación de uno de sus soldados secuestrado por Hamas, del que aun no se tiene noticia. Y esta vez, el turno fue para Líbano, después de que el grupo chiíta Hezbolá (cuya base está en Líbano) secuestrara a dos soldados cerca de la frontera con Israel.

En respuesta, Israel bombardeó el aeropuerto de Beirut, la capital libanesa, y destruyó carreteras y puentes estratégicos. Las Fuerzas Militares hebreas explicaron que querían impedir que Hezbolá sacara a los soldados hacia otro país de la zona. El viernes en la tarde, los ataques se habían desplazado a los suburbios del sur de Beirut, el fortín de la organización islámica. Habían muerto 60 libaneses, todos civiles.

El ataque a personas desarmadas y oficialmente fuera del conflicto, aunque viola todas las convenciones de la guerra, también tiene una justificación para los israelíes. Quieren que los civiles se alíen con ellos y enfrenten a Hezbolá.

Sin embargo, mientras los ataques contra la población provengan de las fuerzas israelíes, lo más probable es que éstas serán las enemigas de la población. Además Hezbolá tiene apoyo social en Líbano. El movimiento maneja un amplio presupuesto por cuenta del apoyo libanés, sirio e iraní que le permite manejar clínicas, escuelas y medios de comunicación en ese país en la frontera con Siria e Israel. Además también maneja parte del parlamento.

Estados Unidos considera al Hezbolá un grupo terrorista, por las acciones que su ala militar viene desarrollando desde hacia varias décadas contra Israel y ha tratado infructuosamente que en Europa tenga la misma clasificación. A pesar de su clara antipatía frente al Hezbolá, E.U. se declaró en contra de los ataques israelíes a la población. Pidió moderación por parte de Israel, aunque días antes lo había instado a defender sus fronteras a toda costa. Además, le pidió a Siria que mediara en el conflicto y cesara su apoyo económico a Hezbolá. La sugerencia la hizo oficial la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, justo después de que Israel anunciara como próximo objetivo militar a Siria.

El temor estadounidense es el mismo que sienten otros países. El viernes, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió para tratar el tema y pidió moderación. Y el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad advirtió que un eventual ataque a Siria lo haría involucrarse en el conflicto. Instó a los demás países de la zona a unirse contra Israel. La cosa se puede poner fea.

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