Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/12/14 00:00

Joven sindicado de incendiar bus en Sogamoso se declara inocente y dice que es una de las víctimas

Luis Eduardo Izquierdo, de 23 años, es un universitario sin antecedentes penales conocidos hasta ahora y que está “al día con sus obligaciones académicas”, según dicen quienes lo conocen. Policía revela que el muchacho se había negado a que lo llevaran al hospital, donde le atenderían las quemaduras junto con otros heridos del coche en que viajaba.

Como consecuencia de la incineración de este bus murieron 10 personas y 13 quedaron heridas. Foto: Cortesía periódico Boyacá 7 Días

Después de que el bus que cubría la ruta de Bogotá hacia Sogamoso ardiera en llamas cuando tres supuestos asaltantes rociaron gasolina para atracar a los pasajeros, la Policía inició operativos en la zona.

Lo primero que querían hacer los uniformados era rescatar a los heridos y ponerlos a salvo en hospitales de la región. Estaba oscuro. Era plena noche del pasado miércoles. Mientras ejercían esa labor, encontraron que en un taxi viajaba un joven con quemaduras en las manos y en la cara.

De inmediato, supieron que se trataba de uno de los heridos del bus incinerado. Entonces le dijeron que debían llevarlo al hospital.

“El muchacho se negó y dijo que mejor lo arrimaran a su casa, que allí le curarían las heridas”, le contó el general Luis Alberto Moore, comandante de la Policía de Carreteras, a Semana.com. El joven se opuso reiterativamente. Pero sus hombres insistieron y lo llevaron al Hospital Regional de Sogamoso.

Allí lo identificaron como Luis Eduardo Izquierdo, de 23 años, y “se le diagnosticaron quemaduras en las manos, pero fuera de peligro de muerte”, según le dijo a Semana.com Víctor Pedraza, gerente del Hospital.

Mientras hacían su registro de ingreso, empezaron a llegar otros heridos por el incendio del bus. Fueron identificándolo. Finalmente, concluyeron que se trataba de uno de los hombres que esa noche se habían parado de su puesto para rociar gasolina por todo el vehículo. El objetivo, según dijeron, era presionar a los pasajeros para que les entregaran sus pertenencias.

Entonces los policías se dispusieron a darle una custodia especial, para evitar su fuga, hasta cuando lo dejaron en manos de funcionarios de la Fiscalía. A pesar de los señalamientos de los viajeros, “el muchacho ha negado reiterativamente su supuesta culpa en los hechos”, comenta el general Moore.

Incluso, pide que los pasajeros del bus vuelvan a verlo, para que verifiquen bien y se aseguren de que él no pertenecía al grupo de los asaltantes. “No entiendo por qué me señalan a mí”, insiste.

Por esa sindicación, los médicos lo han visto llorar. Según cuentan, también ha manifestado deseos de acabar con su vida.

Las investigaciones han revelado que no hay antecedentes penales sobre el joven. Hasta ahora, lo único que se tiene contra él son las versiones de los pasajeros que dicen haberlo identificado.

Sobre Izquierdo se ha establecido que se trata de un estudiante universitario. Acaba de terminar el quinto semestre de Licenciatura en Sicopedagogía en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, con sede en Tunja.

Los planes que el joven tenía para su futuro eran seguir estudiando, pues el mismo día del incendio se había matriculado para cursar el próximo semestre de la misma carrera en la misma institución. Allí lo recuerdan como un joven normal, estudioso y que cumple con sus deberes académicos.

Los investigadores siguen indagando sobre eventuales antecedentes delictivos del joven y en las próximas horas, cuando se estabilice su salud, tendrá la primera audiencia. Los testimonios de los viajeros que lo señalan y sus declaraciones pasarán a manos de un juez de garantías para que vele por que se cumpla un proceso justo.

Mientras tanto, se harán las exequias de los cuerpos cuyas identidades ya fueron establecidas. Se trata de Jaime Rodríguez, Tirso Chaparro, Noemí Figueredo, María Villamizar, Jaime Sánchez y Maira Hernández. Aún faltan cuatro cuerpos por identificar. Los 13 heridos siguen hospitalizados, algunos con peligro de morir.

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