Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/05/09 00:00

La bloggera cautiva

La cubana Yoani Sánchez recibe tantos millones de visitas en su bitacóra virtual sobre la vida en su país, que la revista Time la incluyó entre los 100 más influyentes del mundo. Fue premiada en España pero no pudo salir de la isla para recibir el galardón. Santiago Torrado de SEMANA habló con ella.

Yoani Sánchez, FOTO: AFP

En la misma semana, la blogger cubana Yoani Sánchez recibió dos importantes distinciones. La revista Time la incluyó en su listado de las 100 personas más influyentes del mundo y, el pasado miércoles, fue merecedora del Premio Ortega y Gasset en la categoría de periodismo digital. Un galardón que no pudo recibir porque el gobierno cubano no le dio la autorización para ir a la ceremonia en Madrid.

'Generación Y', como se llama la bitácora que comenzó a escribir en marzo de 2007 a pesar de las dificultades para conectarse a Internet en la isla, ha recibido millones de visitas en los últimos meses, se ha convertido en una referencia de cómo viven los cubanos y en un masivo foro de discusión. “Debajo de las narices de un régimen que nunca ha tolerado disentir, Sánchez ha practicado lo que los periodistas atados al papel en su país no pueden: libertad de expresión”, decía el texto de Time para explicar su decisión.

Bajo la presidencia de Raúl Castro han caído algunas de las prohibiciones absurdas que no permitían a los cubanos hospedarse en hoteles, comprar celulares, computadores o DVD. De ahí que el viaje de Sánchez, una filóloga de 32 años, era una oportunidad para medir la apertura del nuevo gobierno cubano. Desde su casa en La Habana, Sánchez conversó por teléfono con SEMANA.

SEMANA: Usted había dicho que su salida era un “test perfecto” para las reformas del gobierno de Raúl. ¿Qué opina de lo ocurrido?

Yoani Sánchez: Tenía razón al mostrarme cautelosa con las reformas. Desde el principio me pareció que las nuevas medidas sólo iban en la dirección de traer un poco de bienestar material, pero no planteaban ningún avance en el tema de los derechos ciudadanos, de la libertad de expresión, de la libertad de movimiento y esto me ha confirmado que tenía razón. No se ha avanzado mucho en esa dirección que tanto me interesa.

SEMANA: Según la prensa internacional el permiso de salida era una de las prohibiciones absurdas cuya caída era inminente.

Y.S.: En el caso cubano, las noticias parecen ir más rápido que la realidad. El discurso político y las noticias que se proyectan al extranjero tienen varios meses de adelanto. Se anunció que se iban a vender computadoras y sólo hace una semana realmente comenzó a ocurrir. Lo mismo con la telefonía móvil, que se rumoró mucho tiempo antes. Creo que lo del permiso de salida está en estudio, pero como me dijo a mí una alta oficial de la oficina de inmigración y extranjería: intenta montarte en un avión sin permiso de salida para que veas. Yo creo que las expectativas ante un cambio, una transición, medidas para mejorar el día a día de los cubanos, ha generado también una ficción, una supuesta velocidad que no es tal. La vida va mucho más lenta de lo que se especula afuera.

SEMANA: Pero ha habido cambios. Poco a poco están cayendo restricciones

Y.S.: Sí, pero una buena parte de esas medidas pertenecen a lo que yo llamo las medidas de la aceptación. El gobierno ha tenido que reconocer un hecho imparable. Los cubanos estábamos accediendo a la telefonía celular y a los computadores a través del mercado negro. Lo que la gente está deseando, como por ejemplo, la erradicación de la dualidad monetaria, la libre entrada y salida del país, la compra y venta de autos y casa, todavía no se ha implementado. Yo creo que las medidas que se han tomado tienen un claro objetivo: conservar el poder. Y quizás distender, aplacar un poco la presión social, el descontento, la frustración. Pero nunca van a ir más allá del punto donde comience a peligrar el control que tienen sobre el país.

SEMANA: Usted ha dicho que el cambio va a llegar a Cuba, pero no a través de los planes del gobierno

Y.S.: Ellos tienen un guión que va lento, marcado por no aceptar nada estructural, nada sistémico, sino sencillamente cosas que pueden ser permutadas sin dañar la esencia del sistema. Pero el sistema cubano es como uno de esos grandes edificios antiguos y destruidos en la Habana vieja en que tú puedes quitar un clavo y todo se desploma. El gobierno puede tener una idea de los resultados que va a lograr al comenzar está reforma, pero nadie sabe realmente hasta dónde llegará cuando las personas se monten en el carro de los cambios y empujen en esa dirección.

SEMANA: ¿Se considera una disidente?

Y.S.: A mí me gusta mucho la categoría de ciudadana. Pero no creo ser disidente u opositora, puesto que no tengo un programa político ni una proyección determinada.

SEMANA: ¿Sus opiniones le han traído algún tipo de retaliación?

Y.S.: Lo más grave que me ha pasado en este año de tener el blog es que no me hayan dado el permiso para viajar a España. Fuera de eso han pasado muchas cosas en la sombra pero nada directamente. Bueno, me he convertido en una persona un poco radioactiva que los amigos temen visitar, no recibo correo postal desde hace mucho tiempo, ese tipo de detalles que son muy subjetivos. Si el gobierno hasta ahora ha tratado de dar la impresión de que no existo, con esta negativa de viajar está enviando un mensaje: sabemos que existes, no nos gusta lo que haces y actuamos en concordancia, como esos padres que no dejan salir a los niños de casa cuando se portan mal.

SEMANA: ¿Cree que al gobierno cubano le preocupan los blogs?

Y.S.: Sí, porque están sufriendo un proceso de pérdida del monopolio sobre la distribución de la información. Yo tardé once años en ver las imágenes del muro de Berlín, porque en ese momento era prácticamente imposible que en Cuba entrara una cinta de video con esas imágenes. Ya no es así. Las informaciones nos están llegando, se están filtrando de una manera increíble y a una velocidad pasmosa. Internet, los blogs y las páginas informativas son las causantes de ello principalmente. A los blogger les temen puesto que es una visión ciudadana, individual, personal, que no tiene nada que ver con el periodismo serio pero que llega muy hondo a la persona que lo lee. Cala mucho precisamente por esa voz personal, auténtica, fresca, que tienen los blogs.

SEMANA: ¿A qué le atribuye el éxito de ‘generación Y’?

Y.S.: Hay mucha razones. Se ha convertido en un foro de discusión donde lo más importante ya no es lo que yo escribo sino la vida que le dan los comentaristas. Por otro lado, por ser hecho por una mujer dentro de la isla, a cara descubierta, con su nombre, ha generado mucha empatía ya que la gente puede decir: ‘existe, es ella, conozco su nombre, sé que vive en la Habana’. Me pueden identificar y comprobar que soy de carne y hueso y hablo desde dentro de Cuba. Y el hecho de que sea de una generación que generalmente ha optado por emigrar o por callarse la boca y plegarse, también sorprende un poco y genera expectativa en los demás. Y hacerlo con un lenguaje sencillo pero bien escrito. Todos esos elementos han contribuido al éxito que ha sido muy promocionado y difundido por la prensa internacional también.

SEMANA: Usted también emigró a Suiza entre 2002 y 2004. ¿Por qué decidió volver?

Y.S.: Regrese por razones familiares. Cosas que en la distancia fueron surgiendo y no pude resolver desde allá. Cuando tomé esa decisión me dije: no quiero regresar al punto de origen; no quiero volver a fingir; no quiero volver a colgarme la máscara de la doble moral. Pienso que es precisamente la terapia que he llevado a cabo en esos cuatro años desde que volví. Exorcizar el miedo, la paranoia, el fingir. Estoy cumpliendo poco a poca esa receta que me hice.

SEMANA: ¿Como vive su celebridad dentro de Cuba?

Y.S.: Sigo viviendo en un círculo muy familiar, con mis amigos, de una manera similar a como vivía hace un año con la diferencia de que ahora la gente me reconoce en la calle, me saluda y a veces me encuentro personas que me dan testimonios muy conmovedores de lo que sienten al leer mi blog. Eso influye y me da energía y combustible para seguir escribiendo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.