Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/05/24 00:00

La cancillería ofrece absoluto respaldo al Jefe de la misión de apoyo de la OEA, Sergio Caramagna

En una carta del ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Araújo, al secretario general de la organización, José Miguel Insulza, le explica que el gobierno nacional rechaza la solicitud de retirarlo de su cargo.

Sergio Caramagna.

El gobierno del Presidente Álvaro Uribe ofreció públicamente su absoluto respaldo al Jefe de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA. “El gobierno de Colombia reitera por la presente su más firme respaldo al señor Sergio Caramagna y a todo su equipo de colaboradores en la MAPP/OEA por la invaluable labor que desarrollan en apoyo a los esfuerzos de paz que adelanta en Colombia. Su permanente disposición de colaboración, su compromiso con la causa de la paz en el país y la extraordinaria capacidad y dedicación con que adelantan las funciones que les han sido encomendadas merecen el más sincero agradecimiento del gobierno nacional y del pueblo colombiano”, dice una carta firmada por el canciller Fernando Araújo dirigida a José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos.

El Ministro de Relaciones Exteriores le explica que en relación con las informaciones de prensa aparecidas en medios de comunicación colombianos relativas a la aprobación en la Cámara de Representantes de Colombia de una Proposición solicitando al gobierno nacional requerir “a la OEA para que remueva del cargo de inmediato al señor Caramagna por su incompetencia”, esto no será así.

El Canciller le dice que en el Congreso de la República “se aprueba constantemente un elevado número de proposiciones sobre las más diversas materias que planteen los Honorables Congresistas por razones políticas, las cuales no tienen la fuerza de ley, ni son de obligatorio cumplimiento”.

La decisión de la Cámara fue enérgicamente rechazada por el gobierno, “ya que el señor Sergio Carmagna ha dado innumerables muestras de competencia y discreción en el desarrollo de las delicadas labores que le han sido encomendadas durante los años que ha permanecido al frente de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de Colombia de la Organización de Estados Americanos (MAPP/OEA)”.

El ministro aprovecha la misiva para expresar “las excusas debidas por los inconvenientes que tan desafortunada e injusta solicitud le haya podido ocasionar” a la OEA y a su Misión de Apoyo al Proceso de Paz de Colombia. Y, dice Araújo, “en particular al señor Caramagna y su equipo de colaboradores”.

En consecuencia, el gobierno manifiesta públicamente “el reconocimiento y la plena satisfacción del gobierno nacional con la labor que desarrolla la MAPP/OEA en medio de difíciles circunstancias”.

La historia
 
El Congreso aprobó una solicitud para que el presidente Uribe pida a la OEA el retiro del argentino Sergio Caramagna, jefe de su misión de paz en Colombia. José Castro Caycedo, represente a la Cámara por el partido Cambio Radical, propuso el miércoles que el gobierno nacional requiera “a la OEA para que remueva del cargo de inmediato al señor Caramagna por su incompetencia”.

La propuesta fue aprobada por la Cámara baja del Congreso con un único voto en contra, por lo que será enviada al Presidente, según Caycedo.

Sólo el Presidente puede pedirle a la OEA la renuncia de su delegado en el país.

Caycedo fundamentó su iniciativa en informes de prensa que aseguran que los cabecillas paramilitares no acataron el comportamiento acordado en la población en la que negociaron un acuerdo de paz con el gobierno, que la OEA acompañaba.

Según lo convenido por el gobierno y los paramilitares, Caramagna debía verificar el cumplimiento de las normas en la hacienda de Santa Fe Ralito, la zona de ubicación, desde agosto de 2004 hasta 2005.
Sin embargo, la revista SEMANA publicó a inicios de mayo que los paramilitares recibieron allí visitas de prostitutas, varias de ellas menores de edad.

“El señor Caramagna tendría que haber denunciado esas actividades”, dijo Castro.

El proceso de paz con los grupos paramilitares supuso la desmovilización de unos 31.000 combatientes, y unos 60 de sus líderes se encuentran presos mientras confiesan sus crímenes cobijados por una ley que les concede penas máximas de ocho años de cárcel por crímenes de narcotráfico y masacres contra civiles.

En el artículo de SEMANA, sustentando en grabaciones, queda en evidencia que los paramilitares organizaban fiestas y parrandas en las que incluían jovencitas traídas de otras regiones del país. “La que él quiere no puede hoy, o sea Luz Helena. La que le gustó en la foto tampoco puede. Entonces voy a llevarle a otra niña que es muy bonita. Yo sé que a Pablo le gustan las barranquilleras. Yo ya le conozco el gusto a él”, dice una persona refiriéndose a las preferencias de uno de los más importantes jefes paramilitares. Otros jefes paras contaban con sus servicios, que no eran nada baratos. Al menos eso se deduce de la conversación entre ‘Jorge 40’ y uno de sus hombres, en la que el jefe del bloque norte de las AUC le ordena consignarle a la mujer 24 millones de pesos.


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