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| 9/29/2003 12:00:00 AM

La cara circense de Ciudad Bolívar

Una escuela de artes circenses nacida en Ciudad Bolívar presenta su más reciente obra en el Teatro Colón y una vez más muestra la cara amable de la periferia peor vista de la ciudad.

Son 29 los jóvenes que abandonaron un futuro incierto en Ciudad Bolívar para entregarse a un circo. Ahora tienen toda una formación en este campo, seis obras en su haber y la satisfacción de estar haciendo lo que les gusta. Todos ellos pertenecen a Circociudad, una escuela de arte creada a principios del 2001 que viaja por Bogotá mostrando su arte. Recientemente fueron ovacionados en el IV Festival Internacional de Teatro Callejero y ahora se disponen a presentar su más reciente obra, 'Chung Kuei, domador de demonios' en el Teatro Colón.

Por todas esas razones, Luduin Ricardo Ramírez habla con orgullo del grupo, en el que está desde su creación y que ha logrado apartarlo del mundo sin oportunidades habitual en Ciudad Bolívar. "Sabemos que el trabajo que estamos haciendo es bueno. Eso nos anima a seguir. Además nos estamos preparando en un oficio", explica. "Circociudad es el primer proyecto que se inicia en Ciudad Bolívar que dura más de tres o cuatro meses y que forma a los jóvenes que allí viven".

Luduin tiene 26 años y está en la escuela desde su creación. Ahora es uno de los más experimentados y sabe que tiene en el teatro y las artes circenses un futuro. En los tres años que lleva la escuela, él y los otros 28 jóvenes han recibido formación de todo tipo: cultural, circense, teatral y de danza. Han tenido profesores de distintos países y algunos de los colombianos más reconocidos de su campo, entre ellos se cuentan los artistas Juan Carlos Moyano y Sonia Abaúnza, también gestores del proyecto. "Entonces, de una manera u otra, todos somos actores, todos hacemos circo, todos nos movemos en danza", dice.

Por testimonios como el suyo, los gestores de la escuela sienten la satisfacción del deber cumplido. "Nuestra propuesta ha tenido trascendencia. Hay muchos jóvenes involucrados que han encontrado en las artes circenses un porvenir. Ese es nuestro máximo logro", comenta Clarissa Ruiz, una de las fundadoras, quien en el 1999 comenzó a trabajar en él partiendo de las necesidades de la comunidad, percibidas por el programa de desarrollo comunitario de la Unión Europea y el Fondo de Desarrollo Local de Ciudad Bolívar. "Necesitábamos un proyecto que respondiera a las necesidades de formación artística de los jóvenes. También buscábamos que ese proyecto impulsara la inserción laboral de la localidad", agrega. Entonces encontraron en Circociudad la solución.

Después de pensar en talleres temporales de actuación y de teatro callejero, determinaron que las artes de circo eran la mejor forma de educar a los jóvenes de la localidad. "Sabíamos que el circo era muy llamativo para ellos. Además durante ese tiempo estaba muy en boga por que habían comenzado a aparecer los saltimbanquis, el fuego y el swing en cada esquina de Bogotá", explica Ruiz. Entonces abrieron una convocatoria para escoger los estudiantes. Ella cuenta que llegaron jóvenes de todo tipo, pero que finalmente escogieron a aquellos que tenían algún desarrollo artístico. En total fueron 40.

Entre ellos estuvo Luduin. En cuanto supo de la convocatoria, decidió participar y demostrar su gusto por las artes escénicas. "Mi audición la hice como bailarín, porque me gusta mucho la danza". Desde ese momento se entregó "al cien a la escuela" y ya ha participado en los seis montajes.

El primero se llamó 'Húmedas revelaciones' y contó con la dirección de Juan Carlos Moyano. A partir de ese momento el grupo se ha dado a conocer y cada día son más reconocidos en el ambiente artístico bogotano. Con su última obra, 'Chung Kuei, domador de demonios', superaron sus expectativas. Fueron ovacionados en el IV Festival Internacional de Teatro Callejero en Bogotá, en el que participaron con grupos de todo el mundo; estuvieron en el Parque Nacional y hubo asistencia masiva del público; el 28 de septiembre y el 4 de octubre tienen programadas presentaciones en el Teatro Colón; y hasta diciembre estarán en el Parque Simón Bolívar.

"Con el éxito que hemos tenido se ven los frutos de nuestro trabajo y entrenamiento", reconoce Luduin. De hecho, el montaje de cada obra conlleva bastante trabajo. El cuenta que son cerca de seis meses de preparación los que se toman antes de mostrar cada una de ellas. Con 'Chung Kuei' no fue diferente. "Fueron seis meses de trabajo con la dirección de Nelson Celis y con la participación de los 29 muchachos que estamos ahora. Empezamos a investigar sobre la mitología oriental, leímos el cuento, porque es una historia popular de la cultura china", explica. Al leerlo, se dieron cuenta de que necesitaban tener conocimientos en artes marciales, entonces tuvieron clases de tae kwondo y de acrobacia, "pues los orientales manejan muy bien todo lo que tiene que ver con eso".

Pero lograr dicha preparación no es tan fácil como suena. Todo ese despliegue demanda recursos económicos difíciles de conseguir. Hasta el momento, la escuela se ha sostenido gracias a licitaciones que el proyecto ha ganado y a los auspicios del Fondo de Desarrollo Local de Ciudad Bolívar y del Consejo Británico. Cada vez que los recursos se agotan, es necesario buscar más y la tarea se torna complicada. "Creo que hasta el momento hemos contado con suerte en la consecución de la financiación", comenta Clarissa Ruiz. "Pero la necesidad siempre está latente".

En busca de estabilidad económica, Circociudad ofrece la presentación de sus obras en distintos eventos y cobra la entrada de las presentaciones a "mil pesos más lo que la gente quiera dar", cuenta Luduin. Y agrega que "presentamos nuestras obras en cualquier evento. Es sólo que nos llamen".

Para él es evidente que la presentación en el Teatro Colón les abrirá las puertas para cosas más grandes y les brindará estabilidad económica. Mientras tanto, él y sus 28 compañeros se preparan mostrar otra cara de Ciudad Bolívar haciendo cada vez un mejor circo, que esperan llevar a los confines de Colombia y más allá.
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