Martes, 24 de enero de 2017

| 2007/10/28 00:00

La casa Gaviria pierde su trono

Contrario a lo sucedido en Medellín, el voto de opinión para gobernación en Antioquia no fue endosable y las encuestas acertaron. El nuevo gobernador es Luis Alfredo Ramos.

La casa Gaviria pierde su trono

A partir del próximo año, la familia Gaviria, oriunda de frontino, Antioquia y dueña del Periódico el Mundo, deja su más preciada posesión: la Gobernación del departamento que desde el 2001 con Guillermo Gaviria (q.e.p.d.) estaban ocupando. ¿El responsable? Luis Alfredo Ramos, un empresario antioqueño que desde la década de los ochenta se metió a la política y ha sido Ministro de Comercio Exterior, Embajador de Colombia ante la OEA., Senador de la República, Alcalde de Medellín y Presidente del Congreso de la República.

Ha sido una vida relativamente exitosa y tranquila si no fuera porque también su nombre ha quedado empañado en todo el escándalo de la parapolítica. Aunque hasta ahora no ha sido llamado por la Fiscalía, ni ha sido investigado por la Corte, Ramos está incluido en el informe presentado por la analista Claudia López como uno de los candidatos del país con un nivel de riesgo extremo y que no ofrecía garantías democrática en las elecciones del domingo.

Sin embargo, eso parece que poco importó a los antioqueños. 790 mil antioqueños votaron por Ramos contra 550 mil de Eugenio Prieto, el candidato que representaba el continuismo de la actual administración de Aníbal Gaviria. Las cifras sorprenden si se tiene en cuenta que durante todos los meses de administración de Aníbal, su nivel de aceptación no ha bajado del sesenta por ciento. Ha sido elogiado en todos los escenarios en los que se ha presentado y las cifras de su gestión lo dejan como uno de los mandatarios más exitosos del país.

Pero hay cuatro características que podrían explicar el triunfo del político de Alas Equipo Colombia. En primer lugar, fijó su campaña a partir de una oposición selectiva frente a la actual administración. Es decir, cuando salían encuestas favoreciendo a Gaviria, el candidato alababa sus logros e incluso prometía continuar con algunos programas exitosos cono el de vivienda (VIVA) y el de alimentación (MANÁ). En segundo lugar, Ramos fue Alcalde de Medellín en 1994, una ciudad en la que los mandatarios siempre salen bien librados en las encuestas. Tercero, el Gobernador electo contó con el apoyo político de la mayoría de los candidatos que aspiraban a ser alcaldes en los 125 municipios de Antioquia. Y por último, Ramos es uno de los personajes de la política más cercanos al Presidente Uribe; y eso, en una región uribista por convicción pesa en votos. Máxime si uno de los eslóganes de campaña es: “Soy la segunda voz del presidente en Antioquia”.

Por otro lado, Alex Reina, analista político de la ciudad, recalca que uno de los principales indicadores del fracaso de Prieto frente a Ramos fue su incapacidad para lograr el apoyo de todo el partido Liberal en Antioquia. Cosa que sí hizo Aníbal cuando estuvo en campaña y que fue decisivo a la hora del conteo de votos. A esto también se le suma el poco nivel de recordación de Eugenio Prieto en Medellín, una ciudad que contrario a lo que sucede en Bogotá, sí puede votar por Gobernador y es clave a la hora de definir quién ocupará el sillón en el último piso del edificio del Centro Administrativo la Alpujarra.

¿Significará esto un retroceso para un departamento que en los últimos cuatro años ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes? Aún no se sabe. Lo cierto es que el gobernador electo encontrará un departamento con unas finanzas óptimas para que continúe con un proyecto de región que, hasta el momento, ha sido el exitoso.

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