Domingo, 22 de enero de 2017

| 2006/06/28 00:00

La casa de los sueños

Además de la división de clases en las zonas de la ciudad, los arquitectos definen el tipo de casas o apartamentos a que tiene derecho cada familia colombiana.

La casa de los sueños

La clase media es un fenómeno urbano, por ello es en las ciudades donde se concentra el mayor número de personas pertenecientes a este grupo social. Así es en Colombia y en el resto del mundo.

Por lo general, son personas cuyas familias provienen de ciudades o poblaciones más pequeñas y cercanas a lo rural, y que han llegado a las grandes ciudades buscando mejores oportunidades. “En el campo los códigos de clases funcionan distinto, también en ciudades más pequeñas, donde la clase del terrateniente o del gamonal político es fácilmente identificable. En cambio en una ciudad grande hay mayor distancia de los que tienen el poder”, afirma el antropólogo Oscar Salazar.

Según estudios oficiales en 2002, en la capital del país el estrato tres corresponde al 42,69% de la población y el estrato cuatro al 7,3%. Se establece entonces que la mitad de la población de Bogotá pertenece de estrato medio. El mayor número de personas de este grupo se concentra en las localidades de Puente Aranda con 98,88%, Barrios Unidos con 96,50%, Los Mártires con 94,04%, Teusaquillo con 93,23%, Antonio Nariño con 91,94%, Fontibón con 90,78%, Engativá con 87,64%, Kennedy con 58,79% y Usaquén con 52,92%.

Recientemente barrios como Nicolás de Federman, Modelia o Ciudad Salitre se han puesto de moda entre la clase media que aspira tener una vivienda. Para Salazar, estas tendencias de poblamiento en ciertas zonas son negativas para la ciudad, porque terminan reforzando las dicotomías entre las clases.

Sin embargo para quienes conforman los estratos medios, la elección de vivienda continúa vinculada al posible prestigio que se derive del lugar en que se ubique y la relación con los vecinos.

Esperanza Rodríguez, por ejemplo, vive actualmente en Villas de Magdala junto a sus dos hijos. Antes lo hacía en Timiza, un barrio de estrato tres. Según ella “es diferente vivir en el estrato cuatro. Compré este apartamento porque quería que mis hijos crecieran bien rodeados. En este conjunto la mayoría son profesionales y viajan. Pago un poco más en servicios, pero siento que vale la pena. No aspiro ser estrato cinco pues allá sí me sentiría fuera de lugar”. Igual percepción tiene Gustavo Manrique quien planea comprar una casa en Chía para trasladarse con su familia. ”Estamos aburridos en Suba pues salir de acá se vuelve cada vez más complicado y los barrios de los alrededores no son muy buenos. Antes vivíamos en Santa Cecilia que es estrato tres y la gente si cambia en el estrato cuatro. La gente de este conjunto es muy buena y sana”.

De 110 metros para abajo

Oscar Salazar realizó un estudio sobre la vivienda de clase media de los bogotanos. Trabajó con empleados, en su mayoría, y con dueños de pequeñas y medianas empresas o microempresas, cuyos padres no habían tenido las mismas oportunidades educativas. Decidió no abordar el caso de las personas que trabajan con el mercado de valores o que están en puestos directivos. Dice que sabe que su grupo de trabajo tiene limitaciones para representar a toda la clase media, pero esas fueron las variables que tuvo en consideración para su investigación. La variable más importante de su estudio fue la del tamaño de la vivienda: “Busqué personas dueñas de apartamentos de máximo 110 metros cuadrados”, dice Oscar Salazar y agrega que en el tamaño de la vivienda se ven las diferencias entre una y otra clase claramente.

El área mínima de construcción para vivienda de interés social es de 35 o 40 metros cuadrados. Según los arquitectos, esto es lo mínimo habitable. Las casas de interés social para los estratos 1 y 2 manejan los espacios interiores de manera muy fragmentada. Por lo general hacen varios pisos, con muchos cuartos independientes. La vivienda de clase media tiene áreas más grandes, entre 80 y 200 metros cuadrados. Los espacios no son necesariamente tan compartimentados. Por encima de 250 metros cuadrados se construyen las viviendas de la clase alta del país. Son áreas muy espaciosas que igualmente necesitan mucha inversión en términos de objetos y muebles para llenarlo y decorarlo.

Pero las áreas no son las únicas diferencias cuando se habla del hogar. Tatiana Rohner, otra antropóloga, realizó un estudio etnográfico entre las amas de casa de clase baja, media y alta, para ver cuál es el tipo de hogar ideal con el que sueñan.

La casa ideal para muchas de las mujeres de clase alta, con las que Tatiana trabajó, era una casa campestre, lejos del ruido, de la polución y del caos citadino, con amplias zonas verdes y con espacios muy amplios. Pensaban en su casa de manera integral, no se preocupaban tanto por describir qué tipo de piso le pondrían a su casa o qué variedad de plantas sembrarían en los jardines. Para ellas era obvio que en su casa todo estaría muy bien decorado y seleccionado, por eso no entraban en detalles decorativos. La casa de sus sueños estaba pintada en tonos beige u otros colores claros asociados a la calma y la tranquilidad.

Las amas de casa de clase media y baja buscaban espacios prácticos. No aspiraban tener una vivienda muy grande, porque al fin y al cabo ellas tendrían que limpiarla y mantenerla ordenada. Querían materiales que fueran fáciles de cuidar y limpiar, y que tuviera una arquitectura sencilla. A diferencia de las amas de casa de clase alta, las de clase media soñaban con una casa más territorializada. Es decir, pensaban en cada cuarto de la casa por separado. Soñaban con un comedor en madera de tal estilo, con un juego de cama para su cuarto y se preocupaban mucho por los detalles y la decoración que pondrían en cada parte de su casa. Querían imponerle a su casa su toque personal a través de las cosas pequeñas. Para Tatiana, estas mujeres: “Se fijan en los detalles porque saben que lo completo probablemente no lo tienen”.

Para ellas, los colores soñados, eran vivos y alegres. Más que una sensación de calma y tranquilidad, buscaban sobre todo la comodidad.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.