Domingo, 22 de enero de 2017

| 2008/06/12 00:00

“La Contraloría me dijo que invirtiera los ahorros”: rector Ibarra

Una a una, el rector de la Universidad Pedagógica, Óscar Ibarra, respondió a Semana.com las denuncias que desde hace cuatro años vienen haciendo en su contra.

Óscar Ibarra, rector de la Universidad Pedagógica Foto: Cortesía Universidad Pedagógica

En febrero de 2003, el profesor Óscar Ibarra asumió su cargo como rector de la Universidad Pedagógica. Venía de ocupar durante ocho años la decanatura de la facultad de Educación de la Universidad de La Salle y en años anteriores había sido presidente de la Asociación Colombiana de Facultades de Educación y asesor del Ministerio de Educación. Siempre ha trabajado en la academia.

Desde cuando empezó como rector, dicen algunos estudiantes y trabajadores de la institución, vienen incrementándose los gastos de una manera exagerada. El rector habló con Semana.com sobre numerosas denuncias en su contra.

¿Cómo estaban las finanzas cuando usted llegó?
El estado transfería recursos para que se hiciera tres jornadas, pero sólo había una. Entonces el resto de recursos se fueron guardando. Eso sumó un ahorro de 12.600 millones de pesos y no 23.000, como dicen.

¿Usted empezó a gastar esa plata sin freno?
Había que invertirla porque la Contraloría dijo que debíamos hacer algo con ese dinero.

¿La universidad estaba en peligro de ser sancionada?
Sí. Además de que había que invertir esos recursos, teníamos que hacerla crecer. La iban a cerrar porque la facultad de Educación de la Universidad Distrital tenía 5.000 estudiantes esa sola facultad. En cambio, la Pedagógica, siendo una universidad, tenía apenas 2.500. Entonces la iban a eliminar para agregarla a la Nacional o a la Distrital.

¿Cómo empezó a invertir la plata?
Primero, en docencia. Teníamos 104 profesores y todos ya eran viejos. Había que renovarlos. Convocamos jóvenes, gente formada con especialización en pedagogía. Había que abrir concursos públicos porque un profesor no se puede seleccionar si no es por méritos.

¿Y empezó a aumentar el número de alumnos?
Sabíamos que eso lo debíamos hacer, pero había que decidir hasta cuánto. Se hicieron estudios técnicos y se definió llegar a 10.000 estudiantes en los años siguientes. Eso se definió en 2004 y, desde entones, empezamos a recibir 1.000 estudiantes por semestre. Por eso tenemos 10.000 actualmente. Todo fue muy bien planeado.

Pero eso ha generado un hacinamiento que lo ha obligado a arrendar aulas...
Mire, la universidad no necesita que haya una relación de docente y estudiante uno a uno. Yo estudié en la Nacional en auditorios a donde íbamos 450 personas a escuchar conferencias y trabajábamos con monitores con quienes nos reuníamos en la cafetería o en cualquier lugar. Después preparábamos informes para debatirlos en la siguiente conferencia. La formación de maestros no exige que la relación de estudiante y docente sea uno a uno, no de se trata de aprender procedimientos como los médicos, por ejemplo. Ellos sí necesitan acompañamiento permanente, pero en el caso de los maestros, no.

¿Qué más ha hecho con los recursos?
Cuando llegué había 13 programas y ya tenemos 41. Eso implica tener equipos de investigadores desarrollando propuestas, ayudando a tramitarlas en el Ministerio de Educación y garantizar las condiciones para abrir un programa. También empezamos a enviar a nuestros docentes a hacer doctorados. Cuando llegué, la universidad no tenía doctores. Hoy tenemos 15 y esperamos recibir 12 ó 15 anuales. La formación de doctores cuesta porque se va un profesor y hay que remplazarlo y porque a su regreso llega como doctor y hay que pagarle más.

¿Cómo estaba la investigación?
Uno no puede tener investigación si no hay posgrados, maestrías, especializaciones y doctorados. Antes solamente había dos maestrías y tres especializaciones. Hoy tenemos 12 especializaciones, ocho maestrías y un doctorado. Eso vale plata, pero es una inversión que hay que hacer para mejorar la calidad.

¿Para qué sirve tanto crecimiento?
Para posicionar la universidad. Hoy manejamos grandes proyectos estatales como Computadores para Educar y les hacemos procesos de selección de docentes a las secretarías de educación. Incluso, nos tienen en cuenta para algunas decisiones que se vayan a tomar en materia de educación.

¿En eso se ha ido el ahorro que tenía la Pedagógica?
Se ha ido ese dinero y mucho más. Es que lo que hemos hecho no vale 20 mil millones de pesos que dicen que teníamos de ahorros. El cambio nos ha costado 500 mil millones de pesos, de los cuales el Estado ha puesto el 53 por ciento y el resto lo hemos puesto nosotros. Si hemos sido capaces de sostener esa inversión, dígame, ¿Cómo van a decir que estamos en déficit? Puedo decirle que descontando los pasivos de los activos que tenemos, contando todos los bienes que hay, nos quedan 166.000 millones de pesos libres y nuestras deudas no superan los 4.000 millones.

¿Entonces por qué sacan esos balances hablando de las irregularidades en la administración?
Es inhumano todo lo que han hecho. Es más, antes de que yo llegara, cuando el rector era Gustavo Téllez y se suponía que había el dichoso ahorro del que tanto hablan, también sacaban panfletos diciendo que la universidad estaba en la peor de sus crisis económicas.

¿Y cómo explica los informes de la Contraloría que critican el manejo del dinero?
Cuando empezamos a crecer, se firmaron contratos con el Distrito para prestarle servicios. Surgieron dos posiciones. Unos, decían que los dineros de esos contratos sí debían tenerse en cuenta en los registros así no hubieran llegado todavía. Pero otros, como la contadora que teníamos en ese momento, consideraban que había que esperar a que el dinero llegara e hizo su balance sin tener en cuenta esos contratos. 

¿Quién definió qué hacer?
El tema pasó al Consejo Superior de la universidad. Se pidió un concepto a la Contaduría General de la Nación y dijo que sí debían registrarse. Al incluir los 17 convenios que teníamos con el Distrito, el ingreso subía por 4.500 millones de pesos. Al sacarlos, el ingreso bajaba y se producía una pérdida de 2.000 millones de pesos.

¿Qué pasó con el balance de la contadora?
Después de eso, ella pidió voluntariamente que la trasladáramos a otro departamento. Entonces nombramos a otro contador, que decidió hacer su propio balance para no responsabilizarse del que había hecho la contadora saliente. Él sí tuvo en cuenta los contratos con el Distrito y ese informe fue el que avaló el Consejo Superior de la universidad.

¿Por qué la Contraloría se mostró insatisfecha con el documento?
Porque le enviamos los dos, pero sólo había sido aprobado el que incluía los contratos. Pero allá registraron era el que había hecho la contadora, que no los incluía. Cuando fueron a revisar las cuentas a la universidad, se encontraron con que las cifras no cuadraban. Luego nos dimos de que había una confusión y nada más. Incluso, la Contraloría acaba de fenecer la cuenta.

Por qué va a vender el Instituto Pedagógico
El Instituto no se vende. Ése es colegio de la universidad. Allá van los docentes que se están formando a poner en práctica lo que aprenden, dándoles clase a los muchachos de allá. Es como nuestro laboratorio. Lo que vamos a hacer es vender el lote y vamos a construir un colegio nuevo en un terreno que tenemos cerca de la estación norte de TransMilenio que se llama Valmaría, a donde vamos a construir la nueva sede de la universidad también.

¿Con qué plata va a hacer esa construcción?
Estamos buscando la financiación. En el Plan Nacional de Desarrollo nos asignan 500 mil millones, pero falta que los aprueben en el Congreso. También hay que esperar una firma consultora que contratamos nos entregue un informe sobre cuánto puede valer el lote donde está el instituto y ese dinero sería para construir la nueva sede.

¿Qué hay ahora en Valmaría?
Ya trasladamos la facultad de Educación Física. En eso hemos invertido 1.500 millones de pesos que salieron de los ahorros que había.

¿Le han hecho críticas por el proyecto que se está haciendo?
Todas. Incluso se quejan porque escogimos a Rogelio Salmona para que hiciera el diseño sin haber abierto una convocatoria. Pero yo creo que nos merecemos un espacio diseñado por él.

Si las inversiones han sido tan correctas, ¿por qué no se reúne con quienes le están pidiendo que rinda cuentas?
Porque aquí siempre se informa de los estados financieros en la página web y se emiten informes. No tengo ningún interés en reunirme porque toda la información está al día. Además, nunca me han invitado a ninguna reunión ni audiencia pública. Me interesa más que consulten en internet porque estoy formando docentes y se tienen que familiarizar con las nuevas tecnologías.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.