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| 3/29/2006 12:00:00 AM

La división de la U

La elección del candidato a la presidencia del Senado puso en evidencia las diferencias ideológicas y de intereses en el partido creado por Juan Manuel Santos.



Las pujas internas se destaparon esta semana y quedaron ratificadas durante la convocatoria para escoger al candidato de la U para la presidencia de esta corporación. Ante la imposibilidad de un acuerdo sobre las reglas de juego que debería tener la votación, la bancada decidió acudir este miércoles al mecanismo de las firmas. Dilian Francisca Toro, cuenta con 12 y las ocho restantes están divididas entre Gina Parody, Luis Guillermo Vélez y Jairo Clopatofsky.

El problema con las firmas es que los congresistas suelen acudir a esta forma de aval cuando quieren salir del paso, pero nada los obliga a mantener su palabra para una elección, razón por la cual ya se habla de posibles alianzas para lanzar nuevos candidatos a última hora. La división del partido de la U parece ser aprovechada por el Partido Conservador y Cambio Radical, quienes sumando sus fuerzas podrían imponer un presidente y dejar con los crespos hechos a los demás grupos uribistas.

El primer paso en esta aparente alianza entre Germán Vagas Lleras (de Cambio Radical) y Carlos Holguín (Conservador) es que el senador conservador huilense Hernán Andrade anunció hoy que también aspira. “No me da miedo, ni pena con nadie porque pertenezco a la fuerza conservadora que es la más leal al presidente Álvaro Uribe y quiero representarla desde la presidencia del Congreso”, le dijo a Semana.com. No es la primera vez que Andrade aspira a presidir una de las dos cámaras del Congreso.

Pero más allá de lo que ocurra con la elección de presidente del Congreso –que será un buen termómetro de la futura disciplina de la bancada del gobierno- , la U afronta otros retos en la lucha por consolidarse como un partido de largo aliento que vaya más allá de una alianza electoral dependiente de la imagen del presidente Uribe. Se trata de la unidad en torno a los temas de fondo y a los proyectos que comprometen las ideas y los proyectos de cada congresista.

El primero de ellos, de acuerdo con la agenda pendiente, es la unión de homosexuales, tema sobre el cual el presidente Álvaro Uribe ya fijó posición: no apoya el matrimonio ni la adopción de hijos, pero sí la concesión de derechos civiles y patrimoniales. La U está dividida en dos bandos. El primero, en el cual están Armando Benedetti y Jairo Clopatofsky, entre otros, respalda la unión de homosexuales incluso con matrimonio y adopción. En el segundo están quienes, por razones diversas, no apoyan el matrimonio gay: Piedad Zuccardi, Mauricio Pimiento, Luis É. Arenas, Carlos García, Luis G. Vélez y Gina Parody.

También hay matices en cuanto a la despenalización del aborto, segundo tema en la agenda. Benedetti, Parody, Zuccardi, Clopatofsky, Pimiento y García lo respaldan para los casos en los que la vida de la madre esté en peligro o el embarazo haya sido producto de una violación, pero un grupo liderado por Luis Élmer Arenas y Luis Guillermo Vélez está en contra en todos los casos.

El tercer tema es otro de los más espinosos: el proceso de paz con los paramilitares. Son notorias las diferencias entre las posiciones de Piedad Zuccardi y Mauricio Pimiento frente a las de Parody, una de las congresistas más críticas de la ley de justicia y paz creada como marco legal para la desmovilización de las autodefensas. Diferencias como esas fueron las que retrasaron el ingreso de Parody a la lista de la U y obligaron a la purga de congresistas uribistas supuestamente vinculados con los paramilitares.

Esto sin contar con las visiones diversas sobre la reforma a la ley 100 o al régimen de servicios públicos.

Quizá la razón para la existencia de tantas diferencias sea el mismo origen del partido, montado sobre la marcha y a manera de experimento con la obligación de dar cabida a mucha gente para sobrepasar el umbral establecido en la reforma política. Ahora, cuando cumplieron el objetivo de conquistar el poder, los congresistas de la U deben luchar contra la atomización para mantenerlo. Y ya están dando muestras de debilidad en ese sentido.
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