Viernes, 20 de enero de 2017

| 2008/02/27 00:00

La estrategia de las Farc

Todo indica que el grupo guerrillero quiere sumar puntos para su estatus de beligerancia.

La estrategia de las Farc

¿Qué buscan las Farc al liberar seis ‘canjeables’ y dejar en la selva una cuarentena de secuestrados políticos, en su mayoría civiles y militares? Muchos especulan la respuesta a esta pregunta. Desde los gobiernos venezolano y colombiano, hasta columnistas de opinión, políticos, analistas, internacionalistas, las Fuerzas Militares y hasta las mismas Farc.

Es sospechoso que el grupo guerrillero, únicamente por un “gesto humanitario”, haya decidido en menos de dos meses liberar a la ex candidata vicepresidencial Clara Rojas y a los ex congresistas Consuelo González de Perdomo, Gloria Polanco, Jorge Eduardo Gechem, Luis Eladio Pérez y Orlando Beltrán. Mientras que en la selva se quedan Íngrid Betancourt, Óscar Tulio Lizcano, Sigifredo López, Alan Jara, tres norteamericanos y al menos 33 miembros de la Fuerza Pública, todos sometidos a tratos inhumanos que no se justifican ni por la más noble de las causas.  Este es el número de los llamados canjeables porque el Gobierno tiene datos de que las Farc tienen cautivos, al menos, otras 700 inocentes personas.

Detrás de estos ‘gestos’ puede estar el interés de las Farc de conseguir el estatus de beligerancia, aprovechando desde luego la plataforma que el presidente venezolano Hugo Chávez les ha dado a los insurgentes durante los últimos meses. Las Farc saben que necesitan con urgencia abrirse un espacio en la comunidad internacional y hacerle creer a la gente que son un ejército insurgente que pelea en el monte por la igualdad en Colombia, y no un grupo terrorista.

Días atrás, Rafael Guarín, columnista de Semana.com, interpretó las últimas decisiones de las Farc con miras a moverse mejor en la esfera política:

“Las Farc vienen trabajando desde hace varios años por conseguir la beligerancia y avanzar en lo que Simón Trinidad, preso en Estados Unidos, definió como un ‘Estado en formación’. A eso obedece que en 1998 se condicionara el inicio de diálogos con el gobierno Pastrana a la desmilitarización de 42.000 kilómetros cuadrados en el sur del país, de los que intentaron desplazar al Estado. Eso explica la insistencia en que la liberación de los secuestrados sólo es posible si se repite el mismo modelo en los municipios de Pradera y Florida, y exigir, para un nuevo proceso de paz, el despeje de los departamentos de Caquetá y Putumayo, cuya extensión supera la de Guatemala, Costa Rica, Panamá, Cuba, El Salvador, Honduras y Nicaragua, entre otros países.

Pero la acción más macabra para conseguir beligerancia es chantajear con la suerte de militares, policías y dirigentes políticos encadenados en la profundidad de la selva, sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes. Lo que despierta repudio es que las ‘gestiones humanitarias’ fueran empleadas a manera de camuflaje por Chávez (presidente Hugo Chávez)y Córdoba (la senadora colombiana Piedad Córdoba) para seguir ese juego y pedir al presidente (de Francia) Nicolas Sarkozy que la Unión Europea excluyera a las Farc de la lista de organizaciones terroristas, lo que es un velado chantaje a Francia a cambio de la libertad de Íngrid Betancourt”.
En un nuevo comunicado que dieron a conocer este miércoles, las Farc anunciaron que no habrá más liberaciones e insisten en el despeje de los municipios de Florida y Pradera (en el Valle) durante 45 días, “con presencia guerrillera y comunidad internacional como garantes, para pactar con el gobierno en ese espacio, la liberación de los guerrilleros y de los prisioneros de guerra en poder de las Farc”.

El mensaje entonces sería que la guerrilla ha hecho todo lo que ha podido y esperan que el gobierno de Colombia tenga un gesto similar. Si las Farc únicamente tienen en su poder militares y policías (para ellos prisioneros de guerra), seguramente pretenderán sumar puntos para que les den el estatus de beligerancia, el mismo que pidió el presidente Chávez el mes pasado, pero que fue negado no sólo por Colombia, sino por países como Francia y España (Ver artículos relacionados).

El gobierno ya respondió nuevamente que no habrá despeje militar y ofreció una vez más una zona rural, preferiblemente sin población, para sentarse a hablar sobre el intercambio humanitario. Lo que pase de aquí en adelante con este tema dependerá de la flexibilidad en las condiciones que exigen ambas partes.

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