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| 4/7/2003 12:00:00 AM

La falacia neoliberal, críticas y alternativas

Veinte profesores de la Universidad Nacional reúnen sus escritos en el libro <i>La falacia neoliberal, críticas y alternativas</i>, una reflexión crítica sobre neoliberalismo en aspectos que van desde sus orígenes filosóficos, morales e históricos hasta su manifestación en aspectos como la salud, la educación y el medio ambiente, entre otros. Lea un capítulo del libro.

La Universidad Nacional decidió adelantar una reflexión crítica sobre el neoliberalismo. Como resultado de este esfuerzo se publicó un libro que, bajo el título de La falacia neoliberal, críticas y alternativas presenta 20 artículos de profesores que tratan, desde aspectos generales sobre los orígenes filosóficos, morales, históricos y políticos del neoliberalismo, hasta su manifestación en políticas macro económicas, tributarias, de empleo, salud, educación, pensiones, agropecuarias, el medio ambiente, la política energética, la justicia, los medios de comunicación, los servicios domiciliarios, las mujeres, la descentralización y los mecanismos de participación ciudadana en la política. En la mayoría de los casos, se analiza la doctrina neoliberal en un campo específico, la evaluación cualitativa y cuantitativa de su implementación y se exploran posibilidades de valores y políticas alternativas.

¿Qué es el neoliberalismo?

Muchas veces las sociedades son presas de fenómenos que concentran, más que otros, la atención de la mayoría de las personas y en ellos se depositan las esperanzas y polémicas más agudas. La religión, los nacionalismos, la revolución política o social, grandes cambios técnicos y descubrimientos o, incontrolables crisis económicas, extienden de manera dramática su influencia sobre los aparatos productivos, las instituciones políticas, la organización de la sociedad, las costumbres y las maneras de vivir y pensar; a tal punto, que las épocas parecen marcadas inexorablemente por el sino de una variable abrasadora que se convierte en la clave imprescindible para entender los principales dilemas del cambio histórico.

En las últimas décadas, tal acontecimiento está ocurriendo en el ámbito mundial con lo que se ha convenido llamar el neoliberalismo. ¿Pero, qué es el neoliberalismo?. No debe extrañar a nadie la existencia de una gran variedad de caracterizaciones disímiles, muchas de las cuales se expresan en este libro, de un fenómeno que sacude tanto la economía, la política y la cultura. Cuando algo invade nuestras vidas de manera abrasiva es muy complejo discernir sus contornos; esto es válido, tanto para los acontecimientos personales como sociales, y ello ocurre con el neoliberalismo.

Para algunos, el neoliberalismo es fundamentalmente un principio y un conjunto de políticas económicas. Si no se cobran los precios reales en el mercado privado o estatal, se genera una desviación de recursos hacia sectores improductivos, se sostienen salarios artificiales y empleos no productivos. Finalmente alguien paga esta ineficiencia programada. Los altos impuestos, el endeudamiento y el encarecimiento imparable de los bienes afectan a los consumidores y a los inversionistas, generando pobreza y recesión en la economía. Los precios reales disciplinan la economía. Para lograr el imperio de la verdad económica deben privatizarse las empresas estatales, derrumbar los impuestos externos para abrir las fronteras a la libre circulación financiera y de mercancías, bajar el precio "negociado" de los salarios y reducir la inflación a su mínima expresión mediante el déficit fiscal cero.

Para otros, el neoliberalismo es principalmente una ideología basada en el individualismo, la propiedad privada y libertad personal. Los individuos emprendedores y las empresas privadas producen la riqueza en la sociedad. El Estado, a nombre del interés colectivo y la justicia social expolia las riquezas a los emprendedores a través de impuestos, compite deslealmente con los empresarios mediante subsidios a empresas y alimenta la corrupción por la adjudicación de contratos. La política no es más que la transacción de intereses mezquinos a nombre del "bien común" y el pretexto que usan burócratas, políticos y buscadores de renta para mantener privilegios. Para los neoliberales, la desigualdad es una condición natural y conveniente. Por todo los anterior, esta ideología ha sido calificada de promover el darwinismo moral que conduce a debilitar las organizaciones sociales, desmantelar el Estado, concentrar los ingresos y las oportunidades, a la vez que masifica la pobreza y la marginalidad, desmantela la solidaridad social y corrompe la democracia

Para unos terceros, los principios y las políticas económicas neoliberales son principalmente un intento de "racionalización científica" y "justificación ideológica" que expresa nuevas realidades políticas y económicas en el mundo. La fuerza y no las razones, o más bien, la razón de la fuerza explica el imperio de las formas de pensar y actuar del neoliberalismo. De América Latina, pasando por Europa, llegando a Estados Unidos y después a cada país y todos los continente, los intereses empresariales más poderosos asumen el poder, atacan los derechos conquistados por más de un siglo de luchas y se dedican a la tarea de realizar la mayor concentración privada de poder en cada país y a escala global, de la que se tenga conocimiento.

En la actualidad, las empresas y países que dominan sobre el mercado mundial controlan la tecnología de punta de los cinco sectores básicos del poder en el mundo contemporáneo: las armas de mayor capacidad de destrucción masiva, los circuitos financieros y las posibilidades de conjuntar el ahorro que circula por el mercado mundial, las fuentes de extracción básica de productos naturales, energéticos y biológicos, los medios de comunicación masiva de televisión, prensa, satelitales y electrónicos y, la infraestructura y los canales de movilización material por tierra, mar y aire de mercancías y personas.

El liberalismo es la principal falacia de los ideólogos neoliberales. Defienden la liberación financiera y del comercio, pero no la libre determinación de las personas en cuanto a donde trabajar, pagar impuestos y vivir. Proclaman la liberación de las investigaciones en ciencia y tecnología, pero no la libertad de reproducir los avances científicos en un mercado sin controles y a los "precios reales" que una "sana competencia" establecería. A la plena utilización del conocimiento, hoy se le llama piratería y todos los países deben perseguir, multar, cerrar las empresas y encarcelar aquellos que no paguen regalías y títulos nobiliarios a los propietarios del conocimiento, privilegio hoy llamado: derechos de propiedad. Los neoliberales defienden la libre circulación y libertad del capital y atacan la libre movilidad y libertad de los trabajadores, de la cooperación humana y el conocimiento.

La inconsistencia teórica del neoliberalismo solo se equipara con la hipocresía de las principales potencias que lo promueven en el ámbito mundial, mediante acuerdos comerciales y sus agencias internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. La apertura financiera y comercial obligada a los países del tercer mundo, no se corresponde con idéntica apertura de los mercados centrales a los productos de los países dependientes.

¿Qué hacer?

La pregunta sobre el qué hacer no tiene respuesta única, sino una relación más o menos directa con la multiplicidad de comprensiones diferentes que del neoliberalismo se tienen. Si se le considera un principio de economía o un conjunto de políticas, entonces deben formularse explicaciones tan fuertes y persuasivas para explicar la economía que rompan con la doctrina neoliberal. También, articular un paquete sistémico de políticas económicas, institucionales y sociales alternativo, coherente y capaz de articular la economía con base en un nuevo orden que use plenamente las potencialidades del fenómeno de la globalización y el cambio técnico. En cambio, si el neoliberalismo es entendido como ideología sobresale las polémicas a las ideas, valores, principios normativos y éticos; así como la lucha política por desenmascarar las falacias, contradicciones e inconsistencias del neoliberalismo, como hacen múltiples contribuciones del libro de la Universidad Nacional. En cambio, si el neoliberalismo es comprendido como el resultado de las nuevas relaciones políticas y sociales a escala mundial, jalonadas por un tipo hegemónico de globalización económica y la revolución tecnológica, el imperativo alternativo se difumina en una cantidad de terrenos diferentes que casan sus esperanzas en los otros procesos de globalización política, cultural, de valores y actores sociales que se desarrollan en la actualidad, y que disputan al neoliberalismo los contenidos y prácticas de otros mundos posibles. En este sentido, no habría alternativa al neoliberalismo sin el fortalecimiento de la organización social y política, es decir, la construcción de actores capaces de incidir en las instituciones y los mercados locales, nacionales e internacionales.

*Profesor Universidad Nacional de Colombia

direstre@colomsat.net.co

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