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| 12/20/2006 12:00:00 AM

La fatalidad ronda a los activistas sindicales

La estigmatización de los sindicalistas colombianos coincide con las justificaciones de grupos armados ilegales sobre varios homicidios ocurridos en los últimos años.

La estigmatización de los sindicalistas colombianos que refleja el documento Presentación Convenciones Feb. 16-01, y en particular de las subdirectivas de Sintraelecol, coincide con las justificaciones de grupos armados ilegales sobre varios homicidios ocurridos en los últimos años contra sus afiliados.

Entre los asesinatos sobresalen los de Iván Franco, (19 de marzo de 2000, Cartagena, Bolívar), ex presidente de Sintraelecol; Javier Jonás Carbono Maldonado (9 de junio de 2000, Santa Marta, Magdalena), quien se desempeñaba como secretario general de Sintraelecol; Edgar Manuel Ramírez Gutiérrez (22 de febrero de 2001, Concepción, Norte de Santander), vicepresidente de Sintraelecol, seccional Norte de Santander; Víctor Carrillo (primero de marzo de 2001, Málaga, Santander), directivo; Martín Contreras Quintero, (23 de octubre de 2001, Sucre), fundador de Sintraelecol.

Pero el homicidio que más ha llamado la atención es el de Adán Alberto Pacheco Rodríguez, ex directivo de Sintraelecol en el Atlántico, asesinado el 2 de mayo de 2005, en Barranquilla. Su nombre aparece en la lista de ‘dados de baja’ del llamado ‘computador de Jorge 40’, que tenía en su poder al momento de la captura, Edgar Ignacio Fierro Flórez, hombre de confianza del comandante del Bloque Norte de las AUC, Rodrigo Tovar, alias ‘Jorge 40’, y en el que se consignaban todas las acciones de esta organización criminal.

De Pacheco Rodríguez, sociólogo de la Universidad de Simón Bolívar de Barranquilla, se escribió en esos archivos que “era militante del frente 19 de las Farc – Ep (...) ingreso (sic) a la empresa Electrificadora del Atlántico, donde ingreso al sindicato (sic), tomando puesto de dirigente del sindicato (...) era importante en Electricaribe y en la organización por su trabajo político en el sector eléctrico”.

La situación de vulnerabilidad de los sindicalistas costeños ha sido conocida de tiempo atrás por el gobierno nacional, a tal punto que el 20 de agosto de 2003, durante una reunión en Barranquilla con representantes de las principales centrales obreras, el vicepresidente de la República, Francisco Santos, ventiló el asunto.

“Los enemigos del sindicalismo son muchos. A los dirigentes sindicales los están matando, sobre todo, los paramilitares, algunas veces la guerrilla, pero también empresarios que no tienen organizaciones, que son muy pocos, pero que no quieren a los sindicalistas”, aseguró Santos en esa ocasión.

Ese señalamiento coincide con versiones de directivos de la CUT en Cartagena que hacen referencia a los supuestos nexos que se crearon entre grupos de paramilitares y empresarios asentados en el complejo industrial de Mamonal, “quienes se reunieron en el año 2000 para definir qué se debía hacer con el sindicalismo y el movimiento social costeño”, asevera una fuente sindical quien, por sus denuncias, sufrió un atentado el año pasado y hoy se encuentra fuera de la región.

Agrega que al asociar el sindicalismo colombiano con las guerrillas “tiene que ver con la visión que tienen los empresarios, los ganaderos y algún sector académico sobre las organizaciones sindicales. Al definir el perfil de cada afiliado y clasificarlo en uno u otro grupo guerrillero justifican su muerte y su exterminio”.

Y en los últimos días estas sindicaciones se han intensificado. Desde el pasado jueves 14 de diciembre viene circulando en Barranquilla un panfleto distribuido por las autodenominadas Águilas Negras, grupo al parecer paramilitar que viene operando en diversas regiones del país. En el documento, se amenaza a 51 personas, entre sindicalistas, profesores y estudiantes de la Universidad del Atlántico.

“En el panfleto nos sindican de guerrilleros y nos dan ocho días para abandonar la ciudad, si no lo hacemos entonces nos dicen que nos afiliemos a una funeraria. Las 51 personas que estamos allí aparecemos con nombres y apellidos completos”, cuenta uno de los activistas incluido en las nuevas amenazas.

En el último mes, las amenazas contra directivos sindicales y activistas sociales en la capital del Atlántico llegan a 67 casos. “Frente a la última amenaza, estamos esperando que las autoridades locales, departamentales y nacionales se pronuncien, pues hasta el momento hay silencio total”, reclama el directivo sindical.

Fruto de los asesinatos, las intimidaciones, los secuestros y los desplazamientos forzados, el movimiento sindical en la Costa Norte se ha debilitado, situación que reconocen los propios directivos sindicales y muestra de ello es lo que ocurre en el sector eléctrico. “Hoy Sintraelecol en la Costa no desempeña ya el papel social que desempeñó en los años anteriores”, dice un líder de la CUT y se atreve a vaticinar que la reorganización paramilitar se fortalecerá en la Costa Norte porque allí “hay bastantes intereses económicos que ven al sindicalismo como un obstáculo y necesitan de los paramilitares para exterminarnos”.
 
*Juan Diego Restrepo E.
Editor Agencia de Prensa IPC
Costa Atlántica


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