Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/12/20 00:00

La feliz noticia del regreso a casa de ‘Pipe’ refleja la solidaridad de todos los estamentos de la sociedad

En el hallazgo, sano y salvo, del bebé Luis Felipe Gutiérrez se sumó el esfuerzo de las autoridades, los medios de comunicación y los ciudadanos anónimos. El 1 de enero de 2007 el niño cumplió 19 meses libre junto a sus padres.

Luis Felipe Gutiérrez, el niño que hoy está de nuevo libre junto a sus padres.

El caso de la liberación de Luis Felipe Gutiérrez, el bebé raptado por una mujer que se ganó la confianza de su familia, es un maravilloso ejemplo del esfuerzo conjunto de todos los estamentos de una sociedad.
 
El niño, que fue raptado en vísperas de Navidad, está hoy sano y salvo en su casa. Junto a sus padres Leyda Díaz y Nelson Gutiérrez, quienes lo recibieron de la Policía en la madrugada de este jueves.
 
La historia que tuvo su comienzo dramático empezó hace seis meses. Por aquella época, una mujer que se hacía pasar como Patricia Valencia empezó a visitar la casa de la familia Gutiérrez. La excusa era comprar productos de catálogo. Ese fue siempre su gancho para poder entrar a la casa y entablar una relación cordial con los padres de ‘Pipe’.

Desde cuando se enteró de que la madre del niño, Leyda Díaz, vendía toda clase de productos, empezó a visitar con más frecuencia el hogar, a distintas horas, y a quedarse cada vez un poco más de tiempo. “Ella siempre hacía muy buenos pedidos y era muy buena paga, se había ganado mi confianza”, recuerda la madre. El martes en víspera de Navidad, Patricia almorzó con la familia y pasó la tarde con ellos, supuestamente el motivo de su visita era sólo reclamar un pedido y pagar por él.

Patricia solía preguntar por los niños y mostrar preocupación por ellos, y en esta ocasión no fue la excepción. Con motivo de la Navidad, expresó a los padres su deseo de comprarles un detalle a los pequeños, y estos accedieron poniendo atención desde la puerta de la casa al recorrido que ella hacía con su hija. Al ver que todo había transcurrido en normalidad, dejaron que esta mujer también llevara al niño a escoger su regalo a una miscelánea cercana, pero, para sorpresa de ellos, esta vez no regresó.

Desde entonces, la familia Gutiérrez perdió el rastro de ‘Pipe’. Los padres fueron en busca de la dirección que esta mujer les había dado sobre su supuesta residencia pero resultó ser falsa, como también lo era el número celular que les había dado. No había dudas, se trataba de un secuestro.

El caso hubiera podido pasar al olvido como los de miles de colombianos que hoy en algún lugar de la selva o en un cambuche están privados de la libertad por los delincuentes. Sin embargo, en la historia de ‘Pipe’ se mezclaron maravillosamente bien los mejores esfuerzos por devolverlo a la libertad.

En primer lugar, la Policía. El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Daniel Castiblanco, les dio instrucciones precisas a sus hombres para buscarlo. Todos los agentes de la ciudad memorizaron su fotografía, su retrato fue puesto en el aeropuerto Eldorado, en el Terminal de Transportes y en los peajes a las salidas de la ciudad.

A la campaña se sumaron los medios de comunicación. La imagen del niño apareció, una y otra vez, en todos los noticieros y periódicos. La consigna era que el bebé debía recuperar la libertad.

Y, finalmente, los ciudadanos. Durante estos angustiosos 11 días fueron centenares las llamadas que recibió la Policía con posibles pistas del paradero del bebé. Lo que reflejó el grado de compromiso de la sociedad para que la criatura regresara a casa.

Fue precisamente la llamada de un ciudadano, el joven Carlos Manzur, quien vio al bebé abandonado en una calle del sector de Suba, noroccidente de Bogotá, y de inmediato tomó su celular y marcó a 112 de la Policía. Los agentes también reaccionaron con rapidez.

El jueves, la mujer Patricia Valencia –quien en realidad se llama Sandra Lucía Vargas-, se entregó a las autoridades y ahora será procesada por secuestro agravado, un delito que se castiga con hasta 40 años de cárcel. 

La familia de ‘Pipe’ recibió el año 2007 y celebró en grande sus primeros 19 meses de vida. La fiesta fue este primero de enero. Un acontecimiento que fue posible por la solidaridad y compromiso de todos los estamentos de una sociedad. Una sociedad que cuando se propone protagoniza historias con final feliz.

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