Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 1/16/2005 12:00:00 AM

La fiesta trágica

Aníbal Vallejo, presidente de la Sociedad Protectora de Animales de Medellín, resalta la crueldad y primitivismo de la Fiesta Brava.

"Torturar a un toro por placer, por diversión, es mucho más que torturar a un toro, es la tortura de una conciencia" Víctor Hugo. Las corridas de toros constituyen una fiesta cruel y bárbara que excita las pasiones primitivas y apela a los más sanguinarios estímulos. No puede justificarse que los animales que son seres sensibles, sean maltratados o muertos por diversión, para producir artículos suntuarios o con otros fines no necesarios. El abuso al que se somete tanto al toro como al caballo, por excesivo afrenta a la justicia, por perverso a la bondad y por degradado a la razón. En todos los aspectos es inmoral. Y es que el poder del hombre sobre los animales cesa en el punto donde termina la satisfacción de la necesidad. No les es permitido arrebatarles la vida ni causarles daño o sufrimiento arbitrariamente, por el solo apetito de una delectación insana contraria a las leyes de la naturaleza. Por ello las naciones cultas han otorgado a los animales protección efectiva en sus leyes prohibiendo expresamente el espectáculo taurino y movimientos a nivel mundial propugnan por la terminación de las corridas de toros. España ha sido señalada por organismos internacionales como el país más cruel con los animales. ¿Cómo puede entenderse que en un país católico se usen referencias religiosas para patrocinar la tortura animal? El "matador" se arrodilla ante la Virgen para pedir protección para matar. Y se realizan misas taurinas, se entregan trofeos como el "Rosario de la Chinita", el "Nazareno de Achaguas", se bendicen las plazas, se celebran espectáculos crueles con los animales en honor de los Santos Patrones, actos bárbaros que son precedidos por procesiones según los ritos de la Iglesia católica. En España se mezclan la tortura, el sadismo y la muerte de animales con Cristo, la Virgen y todos los santos. Como si hubiera un día para cada santo para vilipendiar el animal. Es la nefasta herencia recibida. Las corridas de toros, el rejoneo, el coleo, la riña de gallos, el tiro al pichón, los rodeos, hacen perder la sensibilidad del ser humano frente al dolor y el sufrimiento animal. Con estas prácticas se pierde el respeto hacia otras formas de vida. Se incita a la violencia y a la utilización de la fuerza bruta como medio de dominación, antivalores estos de la verdadera civilización. Se pierde la identidad cultural de los pueblos al adoptar rezagos de vidas primitivas que no les pertenecen. Se estimulan actividades sádicas mediante el sometimiento de animales domésticos a torturas inhumanas para que estos asuman actitudes salvajes en el momento señalado. El término usado en inglés "bullfight" quiere decir pelea con el toro, sin embargo este espectáculo no es un combate ni una competición. Un hombre de 75 kilos de peso no puede pelearse con un toro de lidia de 500 kilos en igualdad de condiciones. Ni es un deporte ya que el toro no goza de las mismas posibilidades y condiciones que el torero para lograr el éxito. Si así fuera una buena corrida de toros acabaría como en los partidos de fútbol: con un número equivalente, en este caso de muertos. Ni tampoco es un juego porque lleva implícito el derramamiento de sangre y hasta la muerte. El propósito de la corrida es la muerte del toro y la supervivencia del hombre, en una representación trágica, signada por la inferioridad del animal, en un rito pretendidamente artístico, donde en los distintos tercios se disminuye la capacidad del animal para llevarlo con engaño hasta la muerte. Suertes las llaman y las dividen en tres: de varas, de banderillas y de muerte, en un ritual fatídico concebido para disminuir la capacidad de reacción del toro. Tres armas cortopunzantes son las empleadas: la pica o puya, las banderillas y la espada. Y en cuadrilla, con sus subalternos, con sus alamares y adornos, con todos los engaños, en 15 interminables minutos para el toro y 15 cortos minutos para los espectadores ávidos, hay que hacerle todo lo que el reglamento permite para que la pretendida superioridad del ser humano dé al traste con la bestia que está disminuida, cansada, doblegada, sangrante, obnubilada, mareada, herida, desorientada, hostigada, desesperada, buscando por dónde huir. La cuadrilla no se lo permite, hay que capearla para llevarla hacia el centro, alejarla de las buhardillas, evitar la querencia. Hay que ubicarla donde se le pueda aplicar la estocada mortal. Como si la muerte no fuera suficiente los verdugos conocen bien su profesión: "ninguna crueldad inútil, todas las crueldades necesarias". No importa el pretexto: diversión, deporte, tradición, espectáculo de brillante colorido, arte, derroche de valentía. La crueldad es inexcusable. Esa realidad violenta se niega con el manejo de un lenguaje rebuscado, extraño para el común de las gentes, traído como fue traído ese espectáculo de España, para hacer sentir a los aficionados como si estuvieran en la Madre Patria. Por eso utilizan términos como: despitone, murubeño, alimón, morucho, castoreño, colleras, percales, vitola, palitroques, albero, carifoscos, monterados, mogón, majeza, jabato, postinero, jacas, solana, escandalera, veleto, pañosa. Lo cierto es que la crueldad por mucho que la adornen y la envuelvan en eufemismos sigue siendo barbarie, bestialidad, brutalidad, salvajismo. * Presidente Sociedad Protectora de Animales de Medellín.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.