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| 10/24/2007 12:00:00 AM

La Fiscalía llama a la ex congresista Rocío Arias para que responda sí recibió respaldo de los paras

La ex congresista es una de las declaradas defensoras de algunos de los hombres duros de las AUC. Reivindica su amistad con ‘Don Berna’ y ‘Macaco’.

Para las personas que siguen el proceso de la parapolítica, en realidad se habían tardado en llamarla. La ex congresista Rocío Arias debe responder ante la fiscalía sí recibió apoyo de los paramilitares para realizar sus campañas y así acceder al congreso de la República.
La Unidad Nacional Antiterrorismo la investiga por el delito de concierto para delinquir agravado. La indagatoria se realizará el 13 de noviembre próximo. En un hecho que era esperado porque ella siempre se ha declarado una ferviente defensoras de algunos de los hombres duros de las AUC.
 
Por ejemplo, relata con orgullo su amistad con Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘Don Berna’ y Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’. De hecho cuando se produjo el traslado de los dos jefes de la cárcel de Itagüí a centros de reclusión diferentes, ella salió ante los micrófonos a mostrar su enojo por lo que consideraba una persecución contra aquellos “hombres de paz”, como ella les llama.

Ella era una de las más mediáticas congresistas pues siempre tenía algo que decir acerca de lo que ella denomina “el proceso”. Con su amiga y también ex congresista Eleonara Pineda, fue la organizadora de la visita de Salvatore Mancuso, Ramón Isaza y Ernesto Báez al Congreso.

Sin embargo, luego cayó en desgracia. Y fue rechazada por su gran amigo el ex senador Mario Uribe, primo del Presidente Álvaro Uribe Vélez.

En efecto, Mario Uribe ha sido siempre un leal escudero del presidente Uribe y quienes lo conocen aseguran que no abandona a sus amigos ni siquiera en los momentos más difíciles. Incluso cuando se produjo la expulsión de Rocío Arias y Eleonora Pineda por sus posibles nexos con los paras, él fue uno de los hombres que las acogió en su movimiento al considerar que mientras ellas no fueran vinculadas a un juicio y en este se les venciera era una tremenda injusticia privarlas de su derecho a acceder al Congreso.

Sin embargo, esta luna de miel burocrática duró poco. Rocío Arias y Eleonora Pineda fueron expulsadas de Colombia Democrática por el propio Mario Uribe. ¿Cómo y por qué? Su decisión se produjo de manera discreta y prudente, con el fallido deseo de bajarle el tono. Evitó alusiones a temas espinosos y se abstuvo de lanzar acusaciones contra ambas. Sin embargo, estas últimas encendieron la mecha cuando afirmaron, a los cuatro vientos y con lágrimas, que su expulsión se debía a presiones de Estados Unidos.
El senador Uribe había recibido a las dos congresistas un año atrás, cuando otros partidos uribistas, La U y Cambio Radical, les habían negado el ingreso a sus listas. En los días previos a esta decisión, empezaron a circular versiones en el sentido de que los jefes de partidos o movimientos que aceptaran a candidatos mal vistos en Washington podrían tener problemas con sus visas. El senador le pidió una cita al entonces embajador de Estados Unidos, William Wood, quien lo recibió y en lenguaje muy diplomático, sin referirse a casos particulares y sin amenazas directas, le dejó el sabor de que la historia podía tener algo de cierta.

Para evitar riesgos innecesarios, Mario Uribe cambió su posición y las marginó. Las dos mujeres contaron públicamente que se sentían traicionadas y con el corazón roto. El senador prefirió entonces el pragmatismo a la fidelidad política con las dos mujeres que jamás han ocultado su afecto por los comandantes de los paramilitares. Rocío Arias entonces buscó el apoyo del presidente Uribe –tal como lo había hecho en otras oportunidades- pero salió de Palacio descorazonada y anunció que “Uribe le había roto el corazón” aunque continuaba apoyándolo.
 
¿Quién es Rocío?

Rocío Arias es una periodista paisa que trabajó como corresponsal en Antioquia de varios noticieros de televisión bogotanos. En marzo de 2002 sorprendió al país al obtener una curul para la Cámara de Representantes sin tener experiencia política y gracias a una concentrada votación en Caucasia, su tierra natal.

La novata legisladora llegó al Congreso con la bandera de la desmovilización paramilitar y desde entonces fue señalada como una de las legisladoras impuestas por los jefes de autodefensa conocidos como alias Cuco Vanoy y Don Berna, quienes operaban en la zona en la que obtuvo su caudal electoral.

Al legar al Congreso, Arias contrató a varios de los funcionarios que en la legislatura anterior habían trabajado con el ex congresista antioqueño Luis Javier Castaño, quien había engañado al país al asegurar que no estaba inhabilitado para ser parte del legislativo. Tras meses de investigaciones el Consejo de Estado pudo probar que el ahora ex funcionario mintió, pues había sido condenado por narcotráfico en Estados Unidos.

Ya en ejercicio de funciones, Arias conformó con con Eleonora Pineda el dúo de espadachinas que defendieron proyectos como la ley de justicia y paz, siempre diciendo que confiaban en la buena voluntad del gobierno. Las relaciones de Pineda quedaron en evidencia poco tiempo después: La zona pedida por las autodefensas para el despeje en el que se concentrarían tras su desmovilización no solo era centro de operaciones de Salvatore Mancuso, sino que allí también quedaba la finca de Pineda. Luego un hermano suyo apareció en el listado de desmovilizados y finalmente ella misma, tras una declaración comprometedora de Mancuso ante la justicia, confesó su pertenencia al grupo armado. Sin embargo, contra Arias parecían no haber elementos que justificaran una decisión semejante.

Arias fue puente para la comunicación con los jefes de autodefensa durante y después de creada la zona de Ralito. Sus visitas a la Casa de Nariño para contar la versión de los paramilitares eran constantes. También visitó a los jefes de autodefensas como don Berna cuando fueron recluidos en la cárcel de Itagüí.

Su labor legislativa incluyó la presentación de un polémico proyecto de reforma constitucional para evitar la extradición de colombianos, abiertamente favorable a los intereses de los narcos y los paramilitares requeridos por la justicia de Estados Unidos. A diferencia de los otros legisladores que apoyaron propuestas a favor de las autodefensas, lideró la iniciativa de frente y con ahínco, asegurando que la extradición era una “espada de Damocles que pendía sobre el proceso de paz”.

Aunque para la época ya eran conocidas las versiones sobre los nexos de los paras con otros congresistas, fueron Pineda y Arias quienes llevaron el peso de su cercanía con las autodefensas, al punto que varios de los legisladores que están hoy presos por el escándalo de la parapolítica se referían a ellas en voz baja como las “para-lamentarias”.

A comienzos de 2007 se conoció un video en el que Arias hacía campaña en el Magdalena Medio a favor de los candidatos impuestos por Ernesto Báez y los paramilitares de la zona. (Ver la multimedia)


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