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| 2/19/2007 12:00:00 AM

La FLIP enumera las debilidades del proceso contra el corresponsal de Telesur

La Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, se dio al trabajo de buscar los puntos frágiles de la acusación en contra del periodista Fredy Muñoz, sindicado de pertenecer a las Farc. Y esto fue lo que encontró

“Estamos frente a un caso donde impera la duda”, manifestó el fiscal en la decisión que el cinco de enero pasado le devolvió la libertad a Fredy Muñoz. Casi un mes después, se dio a conocer la nueva ‘prueba reina’ en el proceso: una fotografía de él vestido de boina, con un fusil al hombro y en medio de una celebración en un campamento guerrillero. Más allá del explicable escándalo que desató esta revelación, y de la aparente contundencia de una evidencia como ésta, el proceso por rebelión y terrorismo contra el corresponsal de Telesur presenta graves debilidades.
 
En dicha resolución, el fiscal que revocó la medida de aseguramiento contra el periodista analiza las pruebas que sustentan la acusación. Y si bien no se trata de una decisión definitiva, da elementos de juicio sobre la solidez de la investigación.

La acusación está basada en los testimonios de varios guerrilleros de las FARC, quienes actualmente cumplen condenas en prisión por diferentes delitos. Uno de ellos asegura haber conocido a ‘Jorge Eliécer’ – supuesto alias de Muñoz en el grupo armado – en enero de 2002, cuando varios estudiantes de la Universidad de Cartagena visitaron el campamento del Frente 37 de las FARC. Finalizada la visita, ‘Jorge Eliécer’ se quedó para adelantar un entrenamiento de tres meses en manejo de explosivos.

Otro de los testigos afirmó que Fredy Muñoz y alias ‘Caliche’ eran los encargados del manejo de explosivos del Frente 37, y que ellos fueron los responsables del acto terrorista de abril de 2002 contra el edificio inteligente de Electrocosta en Chambacú, Cartagena.
 
Además, aseguró que conocía al periodista porque en varias oportunidades se hospedó en su casa, donde residen también su padre y dos hermanas. Por último, justificó su deseo de colaborarle a la justicia “para obtener beneficios por delatar a las personas que en algún momento participaron en esos hechos”.

Un tercer declarante reconoció a Muñoz por una foto que le fue presentada, y aseguró que correspondía a ‘Jorge Eliécer’. Según el testigo, en alguna oportunidad visitó un campamento con él y, más adelante, le encargaron la tarea de llevarle dinero aparentemente para la compra de explosivos.

Para el fiscal, los testimonios no son contundentes: “se destaca el desconocimiento que del verdadero nombre de alias ‘Jorge Eliécer’ tenían los testigos (…) además, se presentan inconsistencias desde el punto de vista de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que le imputan los hechos motivo de la investigación, amén de la participación en la guerrilla”. Asimismo, manifiesta que las características físicas de Muñoz no coinciden con las de alias ‘Jorge Eliécer’ a partir de las descripciones de los testigos.

En ese sentido, otro de los testigos afirmó que el ‘Jorge Eliécer’ que él conocía desertó de la guerrilla y posteriormente lo asesinaron las autodefensas. Cuando el procurador le preguntó si conocía a Fredy Muñoz Altamiranda, respondió: “ese nombre lo estoy escuchando aquí ahorita que la doctora me lo dijo”.

Existen dos pruebas adicionales contra el periodista, diferentes a las testimoniales y a la foto recientemente divulgada. La primera son las cicatrices en su cuerpo, producidas supuestamente por heridas en un atentado terrorista. Medicina Legal constató la existencia de diversas marcas en el cuerpo de Muñoz, pero no se atrevió a establecer la causa de éstas. Haciendo esa salvedad, el fiscal considera que las cicatrices de éste no corresponden a las heridas que, según los testigos, le produjo la explosión a ‘Jorge Eliécer’.

La otra prueba son las copias de procesos penales encontradas en la casa donde supuestamente vivía el periodista. Sobre el particular, el fiscal determinó que el periodista no residía allí desde tiempo atrás, y que el propietario de los documentos es un abogado involucrado en actividades sindicales y de derechos humanos: “nada extraordinario en su contra (de Muñoz) se encuentra en tal diligencia”, concluyó el funcionario.

En su última edición, la revista ‘Cambio’ divulgó la fotografía y anunció – como lo había hecho otro medio de comunicación días antes – la orden de recaptura contra el corresponsal de Telesur. El martes siguiente el abogado de Muñoz, Tito Gaitán, fue notificado de la medida. No obstante, tuvo varias dificultades para tener acceso al proceso, que adicionalmente fue trasladado de Cartagena a la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía en Bogotá.

No se puede descartar la posibilidad de que aparezcan nuevas pruebas contra el periodista. Por ahora el proceso no es claro, y las autoridades judiciales deben examinar con rigurosidad la fotografía aportada al proceso. Es fundamental que se le garantice un juicio justo. De llegar a existir una eventual condena judicial, ésta debe basarse en pruebas claras y precisas. De lo contrario, la presunción de inocencia deberá prevalecer.

Mientras tanto, el periodista continúa en la clandestinidad, desde donde envió un comunicado en el que cuestiona la fotografía divulgada. Según él, en la fecha en que supuestamente fue tomada, “es de público conocimiento que me encontraba en la fase de entrega del documental ‘El tren que llegaba a Calamar’, para la serie ‘Trópicos’”. También asegura que el primero de febrero recibió en su correo electrónico una amenaza de muerte firmada por las ‘Águilas Negras’.

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