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| 10/8/2007 12:00:00 AM

La frontera de Colombia y Venezuela cumple dos semanas de bloqueo por la ‘crisis de los peajes’

A la caótica situación se sumó la intervención directa del presidente Hugo Chávez que le hizo una inusual exigencia a su colega colombiano: “Elimine el peaje presidente Uribe”. La situación no parece mejorar. ¿Por qué?

 Se cumplen dos semanas del bloqueo de la frontera en, sin duda, el paso más importante existente entre Colombia y Venezuela: la vía que comunica a los puentes internacionales de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, que unen a Cúcuta con las localidades de San Antonio y Ureña. Todavía no se advierten soluciones a la crisis, antes bien la situación se agudizó la semana pasada dejando un saldo de varios heridos y una persona muerta a raíz de los disturbios y multimillonarias pérdidas.

El primer mandatario venezolano en su habitual programa Aló presidente, hizo referencia al tema de la frontera, que pese a lo delicado, no trasciende como para afectar las relaciones entre los mandatarios. Hugo Chávez pidió comedidamente al presidente Álvaro Uribe que retirara los peajes y así evitar los disturbios: “Una recomendación sana, presidente Uribe, elimine el peaje. Es una recomendación, cariñosa, afectiva”, dijo.

Aunque las relaciones políticas entre los dos gobiernos avienen en su mejor momento, debido a los esfuerzos por encontrarle salida al acuerdo humanitario, las relaciones comerciales no salen bien libradas debido la llamada “crisis de los peajes”. Por la vía terrestre, en el anillo fronterizo, circula el 80% del comercio con el vecino país. Las pérdidas son altísimas, se habla de más de 8 millones de dólares diarios, lo que a la fecha serían más de 112 millones dólares, entre los dos países andinos con mayor intercambio.

La semana pasada el canciller Fernando Araujo pidió apoyo al gobierno venezolano para que se ponga fin a las protestas. A lo que respondió Chávez que la responsabilidad del problema era de “ustedes”, es decir del gobierno colombiano, que insiste en mantener los peajes con el argumento que es la única forma de recaudar fondos para atender a los gastos de 17 obras de infraestructura que se adelantan en Cúcuta.

La inconformidad de los manifestantes venezolanos es entendible si se tiene en cuenta que en Venezuela los peajes son casi inexistentes o cuestan menos de 30 centavos de dólar, mientras que en Colombia los peajes cuestan ente 50 centavos de dólar y cinco dólares, según el tipo de vehículo.

Sin embargo, la permanencia de los peajes afecta por igual a pobladores de las dos nacionalidades. Hay quienes viven en Cúcuta y trabajan, estudian o se abastecen en el vecino país, y hay quiénes viven en las localidades venezolanas y hacen lo propio en Cúcuta. Para la comunidad fronteriza no es aceptable el pago del peaje aprovechando el paso obligado de 50 mil vehículos diarios, en un puente “binacional” que tiene un convenio de permitir el transporte entre los dos países, a “perpetuidad”, desde 1925.

Luis Carlos Gaita, Presidente Regional de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), explicó a Semana.com que eran urgentes los recursos para las obras que se adelantan en Cúcuta, pero que no se debía recaudar a partir de un peaje en la zona fronteriza debido al flujo comercial que hay, y en el que se veían afectados los venezolanos, con quienes no se acordó la medida.

“Los recursos se necesitan. Pero este era el peor momento para cobrar ese impuesto, porque las vías en Cúcuta están averiadas. Además es inviable la imposición de un peaje en ese punto cuando no se ha concertado con el gobierno venezolano” dijo.

El lunes de la semana pasada los integrantes del Comité Binacional dieron la orden de cerrar el paso que comunica Colombia con Venezuela en el puente de Paraguachón, departamento de La Guajira, y así continuar con la estrategia de presión. El mismo día se presentaron disturbios promovidos por los “maleteros” y “pimpineros”, quienes viven del tráfico de bienes o gasolina a través de la frontera. La situación se salió de madre, y el enfrentamiento que tuvieron con la Policía Antimotines, cobró la vida de un joven y doce personas heridas.

No obstante, el gobierno colombiano ratificó su determinación de no quitar los peajes. Esto motivó la reacción del Comité Binacional, de intentar bloquear la frontera en el puente “La Unión”, que comunica a Cúcuta con Boca de Grita. Pero los habitantes del sector lo impidieron ya que su actividad comercial, de menor escala, es vital para su subsistencia. Allí también hubo presencia de grupos paramilitares que se mostraron en contra del bloqueo de ese punto.

A esto se suma la tensión provocada por la “Operación muralla” de la Guardia Venezolana que, con armas cargadas con balas de salva, amenaza con disparar a maleteros y ‘pimpineros’ que intenten cruzar la frontera para ingresar contrabando por las trochas del río Táchira donde tradicionalmente se presentaba. Los puentes, "trochas", por los que transitaba el contabando en complicidad con la guardia fuieron quitados.

Ante la propuesta que hizo el gobierno colombiano de correr los peajes mil metros, permanece la negativa de levantar el bloqueo, al contrario, persiste la posibilidad de extenderse a otros puntos.
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