Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/05/29 00:00

La hora de los candidatos

La prueba más dura a superar que tiene el PLC es como jugar en las elecciones presidenciales del año 2010.

Rafael Pardo, serio aspirante a suceder al presidente Álvaro Uribe a nombre del Partido Liberal.

Para esto ya empiezan hacer carrera el ex ministro Rafael Pardo y el ex congresista Rodrigo Rivera, quienes han rechazado toda clase de ofrecimientos para no inhabilitarse y en este caso suena también el nombre de Alfonso Gómez Méndez, quien quiso participar en la pasada consulta del liberalismo para escoger candidato a la presidencia, pero por no ser claro en su discurso no despertó ninguna simpatía, ya que el planteamiento que presentó fue más propio de una persona que aspiraba a la vicepresidencia de Horacio Serpa que el de un pre candidato a la presidencia.

Aunque no se ha definido nada aún, el liberalismo no descarta la idea de una posible alianza con Cambio Radical para apoyar una eventual candidatura de Germán Vargas Lleras, quien tendría que someter su nombre a la consulta del partido para escoger candidato. Lo mismo haría el ex presidente César Gaviria en caso de que decida someterse a la voluntad de la ciudadanía liberal. Hasta el momento el ha dicho tajantemente que no está interesado en esto, pero entendiendo que muchas veces las voluntades políticas sobrepasan las personales podría darse el escenario de Gaviria repita candidatura.

Para esto falta mucho camino por recorrer dice Jaime Hernández, secretario de juventudes, y demasiado por trabajar, pero lo cierto es que el PLC debe comenzar por reconstruirse y muchas cosas tendrán que cambiar ahora que empieza una etapa de transición entre el serpismo y el gavirismo, pero no por esto el PLC ha dejado de despertar simpatías en los otros partidos políticos a la hora de hacer alianzas, ni deja de ser un ejercicio interesante para quienes han trabajado dentro de su estructura, como es el caso de Manuel Sanabria, un joven de 21 años de edad, quien desde niño ha sido funcionario del PLC y a sus 10 años de edad tuvo su primer trabajo como patinador, pasando por ser lustrabotas, mensajero, hasta llegar a ser asesor de la unidad territorial del PLC. Todo este recorrido laboral que ha hecho dentro del liberalismo y el que orgullosamente muestra como ejemplo de superación, le ha servido para entender que en Colombia aún vale la pena trabajar por la reconstrucción de las estructuras políticas y que si el PLC toma decisiones arriesgadas pero lo hace de manera responsable, puede volver a ser opción de poder.

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