Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/04/28 00:00

La macabra historia de Josef Fritzl

La policía austríaca dijo este lunes que el hombre acusado de mantener a su hija cautiva durante 24 años y de haber tenido con ella siete hijos por la fuerza aceptó los cargos.

Foto: AFP

Una historia truculenta tiene conmocionadas a las autoridades austriacas y le da la vuelta al mundo. Josef Fritzl, de 73 años de edad, mantuvo a su hija secuestrada durante 24 años en el subterráneo de su propia casa. Su hija, que actualmente tiene 42 años, permaneció en un sótano sin ventanas de su hogar. Las autoridades hallaron a la mujer en la ciudad de Amstetten el sábado por la tarde, gracias a una pista, dijo la policía de Austria en una declaración.

Pero además de tenerla encerrada por tantos años, Fritzl tuvo con ella siete hijos, uno de los cuales fue incinerado en una caldera, como lo confesó a la policía. Tres de los niños que tuvo Fritzl con su hija, actualmente de 19, 18, y cinco años de edad, nunca vieron la luz del día, admitió el sospechoso.

Los médicos no han querido hablar de la salud mental de los jóvenes que se encontraban encerrados y esperan pruebas de ADN para determinar si el hombre es el padre de los seis niños sobrevivientes, según indicó la Policía.

Fritzl apareció el lunes brevemente ante un tribunal en la ciudad de Saint Poelten, donde se halla detenido. Enfrentará hasta 15 años de cárcel si es condenado por los cargos de violación, dijeron las autoridades.

Franz Prucher, encargado de seguridad pública de baja Austria dijo a la prensa que la confesión de Fritzl resuelve la investigación y admitió que se trata del caso más grave en la historia de ése país porque supera todo lo conocido hasta ahora.

La confesión de Elisabeth

En la declaración, la policía informó que Elisabeth Fritzl se mostró muy perturbada durante el interrogatorio. Ella empezó a hablar sólo después de que las autoridades le aseguraran que ella ya no se vería forzada a tener contacto con su padre y que sus niños recibirían atención.

Elisabeth dijo que su padre empezó a abusar sexualmente de ella cuando tenía 11 años y que la encerró bajo llave en un cuarto del sótano el 28 de agosto de 1984. Durante los 24 años que siguieron, dijo que fue atacada sexualmente de forma continua y dio a luz a siete niños (4 niños y tres niñas), incluyendo unos gemelos, uno de los cuales Fritzl admitió haber incinerado pocos días después del momento de nacer.

La versión de  Fritzl

Fritzl engañó a su esposa Rosemarie, con quien también tuvo otros siete hijos, y al resto de la familia sosteniendo la versión de que su hija había ingresado a una secta y había pedido que no la buscaran. Así explicó a sus conocidos la desaparición de la joven que en ése momento tenía 19 años.

Tras los embarazos de su hija, Josef Fritzl llevó a tres de los recién nacidos a la puerta de la casa argumentando que Elisabeth los había dejado ahí y la secta le servía para justificar las acciones de Elisabeth.

Una de los tres menores cautivas, Kerstin, de 19 años, fue hallada inconsciente el 19 de abril en el edificio de sus abuelos, junto con una nota de Elisabeth en la que pedía que cuidaran de ella. La menor fue hospitalizada en la ciudad de Amstetten. Los médicos dijeron que la joven padecía una enfermedad típica de un incesto. Según el doctor Albert Reiter ella, en este momento, se encuentra en estado grave de salud.

Tras el ingreso de Kirsten al hospital, Fritzl dejó salir del encierro a los otros dos y los llevó junto con Elisabeth a la casa argumentando que había salido de la secta y había vuelto a buscar la ayuda de su familia.

Con información de AP

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