Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/07/03 00:00

La religión en la política

Con la incursión de los pastores en la política los cristianos han fortalecido su representación en la ciudad.

Los cristianos tienen a tres representantes en el Concejo de Bogotá: María Angélica Tovar, del Partido Nacional Cristiano; Carlos Alberto Baena, del Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (Mira) y Gustavo Alonso Páez, del Movimiento Unión Cristiana. Todos son autoridades de sus respectivas iglesias y llegaron al Cabildo distrital elegidos por sus feligreses.

Páez es el pastor de la Iglesia Centro Cristiano de Alabanza Oasis, cerca de 3.000 fieles en Bogotá. Llegó al Concejo por primera vez en 2003 con 6.118 votos. Logró la aprobación de una ordenanza para acompañar a las víctimas de la violencia intrafamiliar. Sus discursos siempre están orientados hacia la protección de valores morales. Se presenta como "Apóstol", saluda a los empleados del Concejo con un "que Dios te bendiga" y, aunque el día de la entrevista su apariencia lucía normal, algunas personas del Concejo aseguran que va a trabajar con polvos faciales, para estar siempre listo para las cámaras de televisión.

Baena es el representante en Bogotá de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, una congregación que agrupa más de 30.000 personas en todo el país. La Iglesia también tiene templos en Aruba, Alemania, Chile, Costa Rica, Ecuador, España y Estados Unidos. Es uno de los mejor calificados por los demás concejales por su preparación académica, intervenciones en el recinto y proyectos presentados. Logró la aprobación de proyectos de acuerdo para la creación de consejos de juventud y del Plan de Igualdad de Oportunidades entre las Mujeres y los Hombres de Bogotá, entre otros. Sin embargo, es una figura polémica.

En su segundo período en el Concejo, rechazó los escoltas, la camioneta y el comité de asesores que le correspondían por ley. Los 14 hombres que lo protegen son pagados por él y se transportan en camionetas de su propiedad. El salario de sus asesores también sale de su bolsillo.

En abril pasado, la Revista Cambio denunció que su Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional estaba involucrada en prácticas clientelistas y enriquecimiento ilícito. Pero hasta el momento no hay investigaciones judiciales al respecto. La revista también denunció que en la víspera de las elecciones al Concejo, el pastor hizo campaña entre sus feligreses. Fue elegido con 24.277 votos, una de las votaciones individuales más altas.

Que los feligreses sigan las sugerencias de sus líderes espirituales no es un delito. Algunos lo cuestionan a nivel ético, porque podría tratarse de la utilización de la legitimidad espiritual para alcanzar poder político.

Los contradictores de estos pastores concejales también llaman la atención sobre la financiación de sus campañas. Los acusan de usar parte de los diezmos que reciben para financiarse. En esa línea iba la denuncia de Cambio sobre el Mira. Pero los tres lo niegan y no hay nada hasta el momento que demuestre que hacen un uso indebido de los recursos de la iglesia. En una entrevista con SEMANA.COM, Páez y Tovar aseguraron haber financiado su campaña con recursos propios y gracias a donaciones de particulares.

Lo que sí se puede comprobar es que con la entrada de sus pastores a la política, los cristianos, cada vez más numerosos, han conquistado una representación importante en los asuntos locales. "A nosotros nos hacía falta alguien que velara por nuestros intereses. En tiempos de campaña, nos visitaban a la iglesia decenas de políticos y nos prometían muchas cosas. Votábamos entonces por el que más nos convencía. Pero una vez electo, se olvidaba de nosotros. Por eso decidí lanzarme como candidato para finalmente conseguir la representación", explicó el concejal Páez.

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