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| 1/23/2007 12:00:00 AM

La salida de la cárcel de Galán puede profundizar los acercamientos entre el gobierno y el ELN

La autorización del Consejo de la Judicatura para que Francisco Galán, miembro del ELN, quede en libertad condicional abre una puerta para dinamizar los acercamientos de paz con esa guerrilla. ¿Cuál puede ser el nuevo panorama de los diálogos con este grupo armado?

Han pasado más de quince años desde cuando Francisco Galán era uno de los hombres de línea dura en el ELN. Los tres lustros que lleva en prisión no lo han ablandado en sus convicciones ideológicas, pero lo han hecho un hombre más aterrizado respecto al futuro de la lucha armada y la búsqueda de alternativas que le pongan fin a la tragedia desatada por los actores armados, entre ellos el ELN.

Tiene la barba más larga, el pelo blanco y algún problema visual. Lee más que cuando estaba en el frente militar al mando del Frente Nororiental del ELN, ordenando voladuras de oleoductos, liderando la toma de Barranca y azuzando levantamientos populares en las ciudades. Volvió a los libros por distracción, por necesidad y para pasar el tiempo. Como cuando se metió a seminarista en Pasto porque quería seguir los pasos del cura guerrillero Camilo Torres.

Tras más de 20 años de pertenecer al ELN y 16 de fungir como vocero ante el gobierno (la primera vez fue a nombre de la Coordinadora Guerrillera, durante los diálogos de Tlaxcala, en 1991) Galán dice estar convencido de la necesidad de buscar la paz por una vía distinta a la militar. Es un vocero reconocido por el gobierno, tiene sentido de pertenencia por el ELN, contacto permanente con su Comando Central (Coce) y quiere sacar adelante los acercamientos de paz. Pese a las dificultades que representa estar en prisión es un referente obligado y contacto indiscutido entre gobierno y guerrilleros activos. Ese es su valor agregado para un proceso en el que la desconfianza entre las partes ha sido una constante histórica.

Por eso el anuncio de su inminente salida de prisión generó nuevas expectativas entre los conocedores de los acercamientos con el ELN, quienes saben que, a diferencia de Felipe Torres, su compañero de cautiverio durante muchos años, Galán no dejaría escapar la oportunidad de afianzar desde su libertad lo construido mientras estuvo en cautiverio. Torres tomó el camino de los estudios en España y hasta tuvo una discrepancia con sus camaradas por su inconsulta reunión postliberación con el presidente Álvaro Uribe en Antioquia. En una estructura tan jerarquizada y de corte militar como la guerrillera, se esperaba que Torres se presentara a sus superiores, dijera “presente”, agradeciera la ayuda económica que le brindaron y pidiera opinión antes de asistir a la reunión.

Galán, en cambio ha manejado con guante de seda estos temas. Es tan respetuoso de la agrupación insurgente a la que pertenece como proactivo en la búsqueda de alternativas para la paz. Sus propuestas son más agresivas que las del mismo Coce, quizá producto de su condición personal de prisionero. Uno de los casos que más ilustra su habilidad política fue la carta que junto con Torres publicó como respuesta a la propuesta del presidente Álvaro Uribe de tramitar su liberación si renunciaban al ELN. El documento rechazaba de forma vehemente el ofrecimiento pero también cuestionaba las acciones violentas del ELN contra la población. Con habilidad de ajedrecista Galán se las arregló para ratificar sus afectos por el ELN, cuestionar sus métodos y dejar sin peso algunas versiones sobre su supuesta aceptación a la propuesta de Uribe.

Pero Galán solo no puede sacar adelante el proceso. Jugará a ser un puente a través de la iniciativa de las Casas de Paz que desde hace más de un año comenzaron a funcionar. Es muy difícil que vuelva al monte a empuñar un arma, pues sabe que ello equivaldría a un retroceso en lo andado. Aunque algunas veces parezca que no hay avances, el hecho de haber terminado la fase de consultas e iniciar los diálogos exploratorios es una conquista que, según ha dicho, no se debe abandonar.

No se sorprende de que el Consejo Superior de la Judicatura haya autorizado este martes su libertad condicional, pues ya cumplió tres quintas partes de los 24 años de prisión a los que fue condenado por rebelión y otros delitos. Además, ya había advertido públicamente que no pretendía regresar a la cárcel de Itagüí, sitio de reclusión del cual salió con autorización del gobierno por tres meses precisamente para impulsar las Casas de Paz.

Tanto él como los miembros de la comisión facilitadora creen que ese esfuerzo valió la pena. Si el 12 de diciembre de 2005 Galán y el comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo todavía discutían la postura del ELN respecto a las causas de la falta de avances en el proceso (el no reconocimiento del conflicto armado, las falencias del profeso con los paramilitares, entre otras), el 12 de diciembre del año siguiente lo hacían para revisar la propuesta del ELN en busca de un cese de hostilidades. Se trata de un avance concreto en un año exacto y que implica el ingreso a discusiones de fondo sobre el desescalamiento del conflicto.

Sin embargo, el cese de hostilidades es un tema espinoso sobre el que hay muchas diferencias conceptuales y procedimentales y, en tal sentido, cuantas mayores facilidades existan para su discusión, mucho mejor.
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