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| 9/5/2004 12:00:00 AM

La sombra del deporte

A raíz del escándalo por la pérdida de la medalla olímpica de María Luisa Calle, SEMANA.COM le explica todo lo que usted debe saber sobre el dopaje, gran protagonista de los Olímpicos.

El mundo esperaba ansioso que en Atenas 2004 cayera uno de los más gloriosos récords olímpicos, los siete oros de Mark Spitz en Munich 72. El norteamericano Michael Phelps no logró la hazaña, pero otro récord con menos prestigio se rompió en las justas: 24 atletas descalificados por dopaje.

Desde hace ya algún tiempo el dopaje se considera la mayor amenaza para el deporte mundial, pero en Colombia, con otras prioridades en lista de espera, el debate había pasado de agache. Después de que el control antidopaje de María Luisa Calle salió positivo y se vio obligada a devolver su medalla de bronce la situación cambió, y se desató en el país una intensa discusión sobre su inocencia o culpabilidad. La ciclista paisa asegura que no tenía intención de tomar ventaja del doping, pero para el Comité Olímpico Internacional (COI) poco importa la buena o mala fe del deportista en estos casos. El reglamento antidopaje es muy estricto: el atleta es responsable de lo que se encuentre en su cuerpo y la ofensa la constituye la presencia de sustancias prohibidas en el organismo, sin importar su origen. ¿Qué es en realidad el dopaje?

Es, para ponerlo en términos simples, hacer trampa ayudándose de sustancias ajenas a las producidas por el cuerpo (denominadas exógenas) para obtener un mayor rendimiento deportivo. Algunas aumentan la masa muscular, otras ayudan a soportar el dolor, reducir la sensación de cansancio o aumentar la concentración.

Su uso cuestiona la credibilidad de las hazañas deportivas y es por eso que las autoridades que persiguen el dopaje tienen posturas radicales. A pesar de los avances en los métodos de control todavía existen zonas grises, como lo ilustra, entre otros, el caso de Santiago Botero, que fue suspendido durante seis meses en 1999 a pesar de que su inocencia está plenamente comprobada. Su organismo produce naturalmente los índices de testosterona que los examinadores consideraron sospechosos.

El listado de sustancias prohibidas las agrupa en categorías diferentes, y si bien algunas, como la cocaína o los esteroides artificiales, son fáciles de detectar porque no se encuentran naturalmente en el cuerpo y su sola presencia indica dopaje, otras se camuflan con sustancias que el cuerpo produce naturalmente o las imitan y los exámenes sugieren, mas no garantizan, que el deportista haya tomado sustancias prohibidas.

Los récords se han tenido que reescribir todos los días por cuenta del dopaje. El caso más famoso es el del velocista canadiense Ben Johnson, que ganó la medalla de oro en los 100 metros planos en Seúl 88, rompiendo el récord mundial de Carl Lewis, que se consideraba imbatible. Después escandalizó al mundo al dar positivo por esteroides anabólicos. Recientemente los casos se han multiplicado hasta llegar al ridículo extremo de Anastasiya Kapachinskaya, una atleta rusa que tuvo que devolver su oro mundial en 200 metros  bajo techo después de fallar un examen, pero al mismo tiempo le entregaban el oro de 200 metros al aire libre del año inmediatamente anterior pues la mujer que la venció en aquella ocasión, Kelli White, fue sancionada por uso de sustancias prohibidas. Prácticamente todos los deportes se han visto contaminados por el dopaje y en algunas disciplinas su manifestación ha llegado a niveles dramáticos. La credibilidad del ciclismo, por ejemplo, entró en crisis por cuenta de los sucesivos escándalos.

Ante este panorama se incrementaron los esfuerzos para desterrar el uso de sustancias prohibidas. En 1999, a través de una iniciativa liderada por el COI, se creó el organismo mundial antidopaje (WADA en inglés) pero solo hasta este año se implementó su código antidopaje, que armoniza reglas y políticas de distintas organizaciones nacionales e internacionales que antes estaban dispersas.

En ese contexto Atenas era considerado, desde antes de su arranque, un momento clave en la guerra contra el dopaje. El ambiente estaba enrarecido por cuenta del asunto Balco,  uno de los mayores escándalos deportivos que se recuerden en Estados Unidos. Muchas de las estrellas de la mayor potencia deportiva del planeta, y potenciales medallistas en Grecia, estuvieron involucrados y han sido sancionados o están bajo sospecha de haber consumido THG, un esteroide desconocido e indetectable hasta hace poco.

El mayor número de resultados positivos por doping es un honor bastante cuestionable, pero no quiere decir necesariamente que esta sea la olimpíada donde más deportistas se han dopado, simplemente que es en la que más han sido descubiertos y eso puede explicarse de muchas maneras.

Además del aumento en la sensibilidad de los procedimientos y el número de controles (cerca de tres mil se practicaron en Atenas), la estrategia también ha cambiado. Estos son los primeros juegos donde se practicaron exámenes antidopaje antes de algunas competencias (382). Este es un paso muy significativo, pues los deportistas profesionales que se dopan son también profesionales en doparse: saben exactamente cuánto duran las sustancias en el cuerpo y cuando los controles sólo se practican durante o después de la competencia, ellos calculan los tiempos en que deben dejar de consumir sustancias para salir limpios.

Sin embargo el panorama no permite cantar victoria. La manera en que se encontró el THG, por ejemplo, no obedeció a mejores controles, sino a la casualidad de una denuncia anónima. Se trata de una compleja batalla médica entre "policías" y "criminales" y lo que está en juego es el espíritu deportivo, ese orgullo que impulsa a los atletas a prepararse durante años para romper un récord. Pero la idea es que lo rompan personas, no ratones de laboratorio.

*Periodista de SEMANA.COM. Correo: storrado@semana.com
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