Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/03/20 00:00

La tormenta de la para-política tiene en el caos al departamento de Cesar

La situación de los principales dirigentes políticos del departamento es un caos. Van dos senadores detenidos, el gobernador se enfrenta a graves señalamientos por supuestos nexos con paramilitares, y un representante tiene en curso un proceso celebración indebida de contratos. Y, para completar, sus reemplazos están en el limbo.

Representante a la Cámara por el Cesar, Ricardo Chajín, de Alas Equipo Colombia. (Foto: El Pilón de Valledupar)

Los pobladores de Cesar están casi huérfanos de gobierno y representación nacional. Pocas veces en la historia un departamento había sido golpeado tan gravemente por una crisis política. Hasta hace muy poco tiempo algunas de sus figuras políticas se proyectaban como posibles aspirantes a la Presidencia de la República. Hoy, casi sin excepción, no hay apellido de clan político que no esté cuestionado.

Las grandes figuras políticas del departamento se han ido sumergiendo en monumentales escándalos y cada vez la región se adentra más en un limbo de incertidumbres. Hay más dudas que certezas sobre todo lo que está sucediendo.

A los episodios en que aparecen personajes como el gobernador, Hernando Molina, y los senadores Álvaro Araújo y Mauricio Pimiento, se sumó otro el miércoles pasado. La prensa regional amaneció informando que el representante de Cesar Ricardo Chajín, de Alas Equipo Colombia, había sido condenado por la Corte Suprema de Justicia. La razón: celebración indebida de contratos que habría cometido entre 1994 y 1997, cuando era alcalde de Tamalameque.

Aunque el tema no está relacionado con la sonada para-política de Cesar, sí deteriora la convaleciente imagen de la política del departamento. Al dejar el cargo, Chajín fue condenado por un juzgado de Chiriguaná. Aquel fallo de primera instancia se produjo antes de que el ex alcalde fuera elegido como uno de los cuatro representantes a la Cámara de Cesar en 2006.

Como tenía la oportunidad de apelar a una segunda instancia, lo hizo ante el Tribunal Superior de Valledupar. Pero ocurrió que Chajín resultó electo para representar a Cesar en el Congreso y quedó cobijado por un fuero especial. Así que su caso debió pasar a la Corte Suprema de Justicia, encargada de juzgar los parlamentarios del país. 

Esa Corte fue la que, según los medios, confirmó el fallo. SEMANA.COM se comunicó con el despacho del representante. Allí dijeron que el congresista aún no había sido notificado de aquella decisión y que lo único que han recibido es un folio que contiene su expediente.
 
Por su parte, uno de los asesores del político explicó que el caso apenas llegó a la Corte Suprema el pasado febrero y que lo que sigue del proceso es largo.

En diálogo con SEMANA.COM, Chajín aseguró que todo es un montaje. Explicó que en su departamento "hay personas que mandan informaciones falsas a los medios de comunicación con el fin de deteriorar la imagen de políticos trabajadores".
 
Según dijo, todo se trata de una persecución política. Sobre todo el asunto, la única que tiene la verdad es la justicia, sin embargo, el episodio de Chajín es un fiel ejemplo de que, en efecto, la política en el Cesar está cargada de intrigas. Sin duda, es una muestra de la crisis que se vive allí.

La única certeza que hay es que en caso de darse su sustitución en el cargo, asumiría en su lugar Carmen Cecilia Gutiérrez Mattos, quien se desempeña como asesora de paz del Gobernador y es sobrina de Alfonso Mattos, dirigente de Alas Equipo Colombia.

Un departamento sin gobernador

El hecho fue divulgado por los medios cesarenses en la misma semana que el gobernador Hernando Molina rinde sus versiones ante la Fiscalía por su supuesta participación en una masacre y por manejar dineros de ‘Jorge 40’.

Ante aquellas acusaciones, Molina decidió tomar sus vacaciones hasta el próximo 29 de marzo. En este tiempo quiere ponerse al día con sus obligaciones con la justicia. Mientras tanto, lo remplaza en su cargo el secretario de Infraestructura, José Calixto Mejía.

Por ahora hay quién asuma sus funciones. Pero si llega a quedar privado de la libertad, Cesar estaría huérfano de mandatario. La razón es que Molina llegó a la Gobernación como candidato del Partido Liberal. Para que asuma un nuevo gobernador y no un funcionario encargado, el gobierno debe solicitarle por escrito una terna a los dirigentes del partido, según lo han dicho voceros de esa colectividad.

Sin embargo, hasta ahora no se ha hecho la solicitud formal, sino que se ha limitado a declaraciones en los medios de comunicación. Esto indispone a los integrantes Partido Liberal porque sienten que el gobierno hace los comentarios en público para involucrarlos ante el país con la para-política.

Pero, además, la ausencia de la petición de esa terna dejaría en el limbo la vacante que eventualmente quede libre si Molina llega a caer preso. En tal caso, todo apunta a que asumiría un gobernador encargado.

No obstante, se puede prever un nuevo conflicto en caso de que llegue la carta en la que el gobierno pida la terna. El nuevo tropiezo tendría fundamento en que, a pesar de que Molina fue apoyado por los liberales, que se denominan de oposición, su actuar ha estado más sintonizado con el uribismo que con las directrices de ese partido

En Cesar es bien conocido que buena parte del gabinete proviene de partidos gobiernistas. Tampoco se ignora que el gobernador es sobrino de Álvaro Araújo Noguera y primo de Álvaro Araújo Castro, patrones del partido Alas Equipo Colombia, militantes de las huestes uribistas del país.

Senadores en la mira

Pero la revoltosa política de Cesar no termina ahí. El departamento había logrado en las pasadas elecciones para el Senado poner a dos de sus líderes en sendas curules que hoy están en entredicho por la supuesta presión de las AUC a favor de los elegidos (Álvaro Araújo, de Alas, y Mauricio Pimiento, del Partido de la U) quienes están detenidos por orden de la Corte Suprema de Justicia. Hasta ahora, siguen como senadores activos. Ni el Congreso los ha destituido, ni ellos han renunciado. Cuando se vean obligados a dejar sus curules, si así lo determina la justicia, los remplazarían quienes los siguieron en cantidad votos. La curul de Araújo la ocuparía el antioqueño Antonio Valencia, y la de Pimiento, Juan Carlos Vélez, también paisa.

Con todo lo que está pasando, Cesar está viendo cómo sus caciques se sumergen en escándalos y su imagen política se va al piso ante todo el país. El saldo es una ausencia de líderes que tiene en político a la región.


¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.