Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/07/04 00:00

La última crisis

Tras el secuestro de un soldado, el gobierno israelí ordenó ataques a la infraestructura palestina que han provocado una crisis humanitaria. Semana.com explica cómo se llegó nuevamente a este punto.

La última crisis

Capítulo 3

La semana pasada, autoridades israelíes detuvieron a un tercio del gabinete del gobierno palestino y a mas de 20 miembros del parlamento. Posteriormente, inició un ataque militar con aviones bombarderos contra puentes, la Universidad Islámica en la ciudad de Gaza y las oficinas del primer ministro palestino, Ismail Haniya.

Por cuenta de los ataques, los palestinos habitantes de Gaza se enfrentan a una crisis humanitaria, pues la comida no puede llegar a estos asentamientos y los suministros de agua y energía fueron suspendidos por los daños a la infraestructura. La poca comida con la que cuentan se pudre por la falta de energía, no hay agua para tomar ni bañarse y el calor es infernal.

Con esto, Israel busca presionar la liberación del cabo Guilad Salit, de 19 años. Salit fue secuestrado el domingo 25 de junio por una facción del ala militar del movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), quienes tras atacar un puesto froterizo israelí, se lo llevaron.

Con el secuestro, la tregua anunciada por Hamas en marzo del año pasado llegó a su fin. El grupo radical argumenta que el secuestro es una represalia por la matanza de siete miembros de una familia en una playa de Gaza, aparentemente por cuenta de las fuerzas israelíes. Algunos palestinos denunciaron otras acciones militares del gobierno judío. “El soldado es un prisionero de guerra en una operación militar. Hace dos días (el pasado miércoles, 28 de junio) soldados israelíes secuestraron a dos personas en su propia casa y el mundo no se entera”, le dijo a la BBC Mohamed Sharafi, un palestino de 42 años habitante de un campo de refugiados.

Capítulo 2

Los ataques de lado y lado son el desenlace de un proceso que se viene gestando desde hace varios meses. A modo de pronóstico, el primer ministro israelí Ehud Olmert (quien sucedió a Ariel Sharon) dijo a finales de mayo: “Si llegáramos a la conclusión de que el proceso bilateral con los palestinos carece de importancia, si los palestinos ignoran nuestra mano tendida hacia la paz, Israel buscará otras alternativas para promover nuestro futuro, y las perspectivas de paz en Oriente Medio”. Así mismo, en una gira por Oriente Medio en la misma época, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, apoyó a Israel en caso de redefinir sus fronteras unilateralmente si fracasan las negociaciones.

Las tensiones al interior de Palestina hacen pensar que “las perspectivas de paz en Oriente Medio” no pueden estar mas lejos. El territorio musulmán está al borde de una guerra civil por cuenta de las divisiones políticas. Por un lado está Fatah, la facción al frente de la presidencia de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), en cabeza de Mahmoud Abbas, el sucesor de Yasser Arafat elegido en enero de 2005. Y por otro, está Hamas, que ganó con Haniya la mayoría parlamentaria en enero de 2006. El primero, Abbas, defiende las negociaciones con Israel y su reconocimiento como Estado a cambio de que Palestina tenga soberanía y el territorio que poseían antes de 1967. Pero el segundo, Haniya, niega la existencia de Israel. Su posición es la de Hamas, una organización incluida dentro de la lista de terroristas de Estados Unidos por su beligerancia y por mostrarse dispuesta a todo con tal de que Israel desaparezca.

Ambos se disputan el poder, pues el Ejecutivo (Fatah) no puede hacer nada sin el consentimiento del Legislativo (Hamas). Y, como si las cosas no pudieran ser peores, todo el apoyo diplomático que Abbas había logrado desde la muerte de Arafat, se fue al piso con la victoria de Hamas en las urnas.

Capítulo 1

En enero de 2006, se llevaron a cabo unas elecciones históricas en Palestina. Los ciudadanos le dieron a Hamas la mayoría parlamentaria y eligieron a Haniya como Primer Ministro. La victoria del grupo radical, dijeron los analistas en su momento, fue generada por el descontento palestino hacia Fatah, el partido que había gobernado a la ANP hace varias décadas pero que perdió toda credibilidad por acusaciones de corrupción, nepotismo y la imposibilidad de encontrarle una solución al conflicto histórico.

La voluntad del pueblo a través de las urnas no fue aceptada en este lado del mundo, por ser Hamas una organización catalogada como “terrorista”. En cuanto se conocieron los resultados de las elecciones, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón anunciaron sus intenciones de cancelar el apoyo económico que le destinaban a la ANP, y así lo hicieron. Debido a la suspensión de la ayuda, Palestina enfrenta desde hace varios meses una crisis económica. Los hospitales trabajan a media marcha por escasez de recursos, unos 165.000 empleados gubernamentales no han recibido salarios en tres meses, y ciudadanos denunciaron recientemente ante los medios que las familias se han visto forzadas a vender bienes para comprar alimentos.

El futuro

Las partes no están dispuestas a ceder. Aunque ha entregado señales de supervivencia, Hamas no libera al soldado. Por su parte, Israel ha suspendido los bombardeos desde el viernes pero mantiene sus amenazas de reanudarlos si no liberan al soldado. Tampoco acepta liberar a presos palestinos, la condición de Hamas.

Mientras tanto, Palestina se prepara para el referendo convocado por Abbas para avanzar en las negociaciones con Israel. Su propósito es someter a voluntad popular un documento redactado por prisioneros palestinos de todas las facciones (Hamas, Fatah y Yijad Islámica) en cárceles israelíes. El referendo pediría a los palestinos aprobar o negar el establecimiento de un Estado palestino, de acuerdo con las fronteras previas a la guerra de 1967. También llama a la creación de un gobierno de unidad nacional y un cese de los ataques en Israel.

Pero en estos días cualquier cosa puede suceder. Israel se niega a la realización de la consulta porque cree que es una maniobra de Abbas para acabar con las disputas internas. Hamas tampoco está dispuesto a reconocer a Israel, ni siquiera si así lo piden los mismos palestinos. Mientras tanto, los civiles palestinos siguen sufriendo por los bombardeos y la crisis económica.

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