Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/03/12 00:00

La visita del gigante teutón

Alemania es nuevamente la locomotora de Europa. Su Presidente, Horst Köhler llega hoy a Colombia, para una visita oficial de tres días. ¿Qué tan fuerte pisa el gigante en nuestro país? Análisis.

Horst Köhler, presidente de Alemania. (Foto: AP)

Hoy a las siete de la noche, el Presidente de Alemania, Horst Köhler llega al país. Aunque su función es más representativa que ejecutiva, porque es la Canciller Angela Merkel la que lleva las riendas del gobierno, su visita es clave: hace 35 años no viene a Colombia un alto mando de esta potencia que ha vuelto a estar a la cabeza de Europa.
 
Aunque la llegada de este huésped puede pasar desapercibida por el revuelo que causó la visita del presidente de estados Unidos George Bush a Colombia, abrir los ojos a lo que pasa en el viejo continente podría resultar ventajoso el país.

Últimamente, Alemania está en boca de todos. Ha recobrado su liderazgo y se está cotizando mundialmente como un importante socio comercial. Según un reciente artículo de The Economist titulado "A few reasons to celebrate", la economía germana está despertando de su largo letargo. En el 2006 creció 2.7%, una cifra notable que no se veía desde el 2000 y se ha convertido en el mayor exportador del mundo (más que Estados Unidos).

La confianza de los inversionistas extranjeros está en boom, pese a las altas tasas de desempleo que tiene esta nación y su crisis de natalidad. Actualmente sus mujeres llevan el título de ser las que menos hijos tienen en el mundo: una de cada tres ya decidió que nunca será madre.

Además del favorable ambiente económico, Alemania tiene este semestre la Presidencia de la Unión Europea. Y Angela Merkel la aprovechará para trabajar dos temas picantes: medioambiente-calentamiento global y el proyecto de la Constitución Europea, que despierta todas las sensibilidades, pues en el 2005 Francia y Holanda se negaron a través de un referendo a aceptar una única Carta Magna para la región.

La potencia ha vuelto. Tiene poder y recursos y todos quieren conquistarla. Pero, pese a que Köhler escogió a Colombia como uno de los tres países de su gira por América Latina, nuestro país tiene mínimos chances de aprovechar este buen partido.

Lo que nos une y nos separa

Después de la caída del muro de Berlín y el final de la guerra fría, Europa perdió interés en América Latina; pues nuestros países dejaron de ser un terreno estratégico para la batalla entre capitalismo y comunismo. Y Alemania, en especial, olvidó el cono sur, pues tuvo que dedicar todos sus recursos y energías en su propia reunificación.

Para resurgir Alemania tuvo que inventarse una estrategia, que se demoró más de lo pensado en funcionar. Buscó convertirse en un gran productor de valor agregado, pues al no tener grandes fuentes de recursos naturales, lo clave era aprender a comprar materia prima, inyectarle tecnología y después vender el producto terminado diez veces más caro en el exterior. Pero para esto, necesitaba conseguir compradores y se dedicó a recuperar las economías vecinas -especialmente la derruida Europa del este- para que fueran su mercado potencial. Además trabajó duro para consolidar la Unión Europea, asegurando así la estabilidad política de su propia región.

Ahora que resurge de sus cenizas, sus vecinos siguen siendo su prioridad, incluyendo Rusia. Y tiene en su lista dos nuevos preferidos, Estados Unidos y el Lejano Oriente: dos mercados sustanciosos para sus productos de alta tecnología (carros, manufacturas y productos químicos). Lamentablemente, no hay la remota posibilidad de que América Latina entre en este selecto grupo.

El ingreso per cápita de los países del cono sur es muy bajo para comprar lo que produce el gigante y si la región no se une a través del Mercosur o consolida la CAN, ni siquiera hay posibilidad de firmar un tratado comercial favorable con la Unión Europea. La EU ha sido clara, no le gustan los tratados bilaterales y está dispuesta a esperar hasta que nuestras naciones se pongan de acuerdo. Mal panorama, teniendo en cuenta que en la actualidad los países de la Unión tienen más relaciones comerciales con Suiza que con toda América Latina.

El único país de la región que tiene buenas relaciones comerciales con Alemania es Brasil.1.200 empresas alemanas establecidas en este país han llegado a generar hasta el 8% del PIB brasileño. Por eso Köhler incluyó a esta nación en sus actual gira y más aún ahora que Brasil se cotiza como una potencia en biocombustibles-una de las grandes necesidades de Europa.

En el caso de Colombia, Alemania ni siquiera está en el Top 10 de los grandes inversionistas, le lleva la delantera incluso Panamá e Islas Bermudas. Por eso es claro que Köhler viene más a tratar temas políticos.

El gobierno alemán desde hace más de tres décadas está invirtiendo recursos en el fortalecimiento de las instituciones colombianas -a favor del derechos humanos y para consolidar la democracia- y ven al Presidente Álvaro Uribe como alguien que está trabajando en esta misma dirección.

Köhler llega a Bogotá para darle su guiño al gobierno. Y Fernando Araújo, el nuevo Canciller, tiene el reto de mantener la simpatía de Alemania en medio de una tormenta difícil de esconder: el escándalo de la ‘parapolitica’. Mantener por lo menos la amistad, pues en el terreno de la conquista Colombia no tiene poca oportunidad.

La agenda de Köhler

Köhler llega hoy con una delegación de políticos y empresarios. Se quedará cuatro días en Colombia. Además de reunirse con Uribe en Bogotá y Cartagena, se encontrará con la Presidenta del Senado, Dilian Francisca Toro y los Magistrados de la Corte Suprema y tendrá una reunión con participantes del actual proceso de paz con las Autodefensas. Regresa el jueves a Alemania, pues la semana pasada hizó sus visitas a Brasil y Paraguay.

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