Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/02/07 00:00

Las autoridades colombianas preparan extradición a Estados Unidos de ‘Rasguño’

Poco después de que detectives del DAS recibieran en calidad de deportado de Cuba a Luis Hernando Gómez Bustamante, alias ‘Rasguño’, se inició el tramite de extradición. Se estima que este barón de la droga del cartel del Norte del Valle tiene propiedades en Colombia avaluadas en 270 mil millones de pesos.

Luis Hernando Gómez Bustamante, alias ‘Rasguño’, no sólo es uno de los duros del Cartel del Norte del Valle sino que además tiene propiedades en Colombia avaluadas en 270 mil millones de pesos. El jueves, detectives del DAS lo recibieron en calidad de deportado y lo trajeron a Bogotá. FOTO: DAS

Luis Hernando Gómez Bustamante fue detenido en Cuba cuando fingía ser un honesto comerciante que se llamaba Arturo Sánchez. Las autoridades de la isla lo detuvieron al hallar dentro de su equipaje un puñado de pasaportes. Luego verificaron que se trataba de un poderoso barón de la droga colombiano conocido con el alias de ‘Rasguño’.
 
Su poder era inmenso. No sólo se trataba de uno de los duros del Cartel del Norte del Valle sino que además tiene propiedades en Colombia avaluadas en 270 mil millones de pesos. El jueves, ddetectives del DAS lo recibieron en calidad de deportado y lo trajeron a Bogotá.

La satisfacción en estas dependencias era natural. Gómez Bustamante, de 49 años de edad, es para citar un caso, el hombre señalado de ser el responsable de manejar entre el 30 y el 50 por ciento de los envíos de cocaína que desde Colombia se despachaban hacia los Estados Unidos.

El gobierno de Cuba lo deportó en lo que se califica una clara demostración de colaboración mutua entre los dos países en la lucha contra este negocio.
Desde el momento de su detención en la isla, Colombia y Estados Unidos iniciaron una batalla jurídica para poner tras las rejas a uno de los considerados ‘peces gordos’ del negocio de las drogas ilícitas.

Conocido como 'Rasguño', Gómez es considerado, junto con Diego Montoya y Wílber Varela, uno de los barones de la droga y estratega del poderoso cartel del norte del Valle. Basta citar que el 10 de marzo de 2004, la Dijín y la Fiscalía ocuparon con fines de extinción de dominio 202 de sus propiedades en todo el país, las cuales estaban avaluadas en 100 millones de dólares.

Su cabeza tenía un precio alto. Al punto que Estados Unidos ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por quien diera información para capturarlo. Fue arrestado en La Habana, Cuba, cuando intentaba huir hacia México, en donde esperaba ser protegido por sus ‘socios’ en ese país.

Cara a cara

Es de anotar que ‘Rasguño’ estuvo en un tiempo sentado frente a una fiscal de Estados Unidos tratando de negociar su situación jurídica. El encuentro, según varias fuentes, se produjo en el Hotel Hilton de Cartagena. Hoy, a sus 48 años de edad, vuelve al país.

El encuentro con los fiscales estadounidenses fue en diciembre de 1999. Desde el sur de Florida viajó la fiscal Teresa Van Vliet, quien llevaba en ese entonces el caso de la Operación Milenio –la gran redada policial contra narcotraficantes y lavadores de dólares de fines de los 90– y traía el aval del Blitz Committee, un organismo con sede en Washington del que hacen parte las agencias federales (CIA, FBI, DEA, Aduana e Inmigración).

Para estar seguro, ‘Rasguño tenía en su poder una carta de inmunidad, gestionada por sus abogados, con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la cual le garantizaba que no sería detenido durante su traslado a la reunión, ni durante ella, ni después, en la eventualidad de que lo sorprendieran con una orden de captura con fines de extradición.

‘Rasguño’ estaba representando a otros 25 capos y la primera condición que puso para negociar era que no lo obligaran a delatar a sus amigos. Eso no les llamó la atención a la fiscal y a los de la DEA porque su interés era que entregara a los grandes capos que él conocía. Por eso de ese encuentro sólo quedó el recuerdo de unas fotografías en las que aparece ‘Rasguño’ conversando con los funcionarios estadounidenses.

Para aquel entonces, tenía 43 años, 25 de ellos metido en el narcotráfico, donde gozaba de respeto por parte de los demás capos. Logró convertirse en el único hombre en quien todos confían para solucionar sus problemas. Y eso en un cartel con una larga historia de traiciones y guerras intestinas es raro.

“Es el único que ha logrado pacificar la zona y evitar una guerra entre los narcotraficantes del norte del Valle y de Cali, le dijo en su momento a SEMANA un oficial de inteligencia de la Policía. Por lo que sabemos, lo respetan porque ha logrado parar desde ‘vendettas’ personales hasta líos de negocios de droga”.

Eso lo demuestra el hecho de haber convencido a dos fiscales estadounidenses de venir a Colombia para reunirse con él como vocero de los narcotraficantes.
“El gobierno gringo no comprendió la grandeza de esa reunión –le aseguró a SEMANA uno de los narcotraficantes que estaba dispuesto a entrar en esa negociación–. Si le iba bien a Hernando, nos iba bien a todos, pero decidieron seguir jugando a los espías”.

En los siguientes dos años ‘Rasguño’ no volvió a tener un contacto con la justicia norteamericana y fue poco lo que se volvió a saber de él. En diciembre de 2002, Gómez Bustamante se reunió con el jefe de las autodefensas, Carlos Castaño, para discutir con él la forma de explorar una alternativa conjunta y negociar con los paras una entrega ‘en bloque’. Pero todo volvió a quedar en el aire.

“Yo no soy un sapo”

Paradójicamente, Gómez Bustamante pudo pasar muchos años camuflado entre la sociedad valluna. En la Fiscalía nunca se abrió una investigación en su contra. Sin embargo, la justicia norteamericana lo pidió en extradición e incluyó varias de sus empresas en la lista Clinton.

Frente al temor a la extradición y ante la posibilidad de enfrentarse a un juicio en una corte de Nueva York que lo acusa de haber introducido seis toneladas de cocaína, ‘Rasguño’ logró convencer a dos fiscales estadounidenses de venir a Colombia para reunirse con él como vocero de los narcos.

Sin embargo, se acabó definitivamente toda posibilidad de negociar, cuando la fiscal del caso, Bonnie Klapper, le puso como condición que se volviera informante, que testificara sin limitaciones, y exigía que los demás jefes de la mafia se entregaran masivamente. Para ellos, esta propuesta era el equivalente a un suicidio colectivo. Al final todo se vino al piso cuando la fiscal recibió un mensaje de ‘Rasguño’: "Nunca en mi vida voy a ser sapo" .

Entonces, los fiscales estadounidenses de Houston, Miami, Nueva York y Tampa que adelantan procesos judiciales en contra de los narcotraficantes del norte del Valle del Cauca fueron llamados para diseñar una estrategia que permitiera la captura de los capos con fines de extradición.

En el encuentro, funcionarios de las diferentes agencias federales (DEA, Aduana y FBI) les enseñaron a los fiscales “la vida, obra y milagros” de cada uno de los hombres señalados como los grandes capos del tráfico de drogas ilícitas en Colombia. Es decir, les dieron a conocer el prontuario de cada una de las 25 personas que están en la mira de la DEA y de la Policía colombiana para ser capturadas y juzgadas en Estados Unidos.

La batalla de Copergrin

El 14 de marzo de 2004, Noticias Uno reveló el contenido de un comunicado que llegó a la redacción de ese noticiero de televisión. Se trataba de un boletín de prensa que anunciaba la conformación de un grupo autodenominado “Colombianos Perseguidos por los Gringos” (Copergrin).

Aunque no existía una confirmación absoluta, los primeros indicios y las informaciones de inteligencia señalaron que este nuevo grupo podría estar liderado por uno de los jefes del cartel del norte del Valle del Cauca, Gómez Bustamante, alias ‘Rasguño’, y otros narcotraficantes de esa región.

Su rastro se perdió y entonces se supo de él cuando se produjo su detención en Cuba. “Tengo que confesarles que compré este pasaporte en México por 500 dólares, me lo trajeron de Naucalpan, pero realmente soy colombiano”. Ya no había nada que hacer.

Después de 10 días de haber caído con un pasaporte mexicano falso a nombre de Arturo Sánchez Cobarrubia, Gómez Bustamante se vio obligado a relatarles a las autoridades cubanas una versión acomodada de la historia de su vida.

El capo del cartel del norte del Valle sostuvo que por seguridad viajaba con otra identificación porque era un importante hacendado que vivía en la hacienda El Vergel en Cartago y que era muy reconocido en la región por sus actividades ganaderas y agrícolas. Con lo que no contaba el narcotraficante era con la astucia de algunos de los agentes cubanos. Le descubrieron a ‘Rasguño’ en su equipaje otros documentos de identificación con su verdadero nombre y de inmediato alertaron a la Dirección Antidrogas de La Habana para que averiguara quién era realmente.

Fue a dar a la cárcel. Allí estuvo durante meses en medio de la incertidumbre hasta cuando fue traído a Bogotá. Se le reseñó y se le puso tras las rejas. DE inmediato, se inició el proceso para extraditarlo a Estados Unidos.

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