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| 3/26/2007 12:00:00 AM

Las biografías de García Márquez

Un recorrido por las tres biografías que existen sobre Gabriel García Márquez.

El periódico El Tiempo del 9 de abril de 2006 informó que el profesor británico Gerald Martin publicaría en 2007 su biografía de Gabriel García Márquez. No es la primera vez que se oye hablar de este trabajo, que parece estar en curso desde hace mucho tiempo; si esta vez es cierto, entonces tendremos una tercera biografía del escritor, la única escrita por un extranjero.

La primera biografía, publicada por Dasso Saldivar en 1997, García Márquez. Viaje a la semilla (Alfaguara), tiene mucho de enciclopedia de los lugares comunes frecuentados alrededor de la personalidad más célebre y celebrada de Colombia. Si bien posee una buena información del radio familiar del escritor y logra profundizar en el ambiente cultural doméstico que rodeó al niño consentido de la casa, más allá que lo que hiciera Mario Vargas Llosa en Historia de un deicidio (1971), a esta indagación le hace falta una visión que abarque el contexto cultural local y regional donde echan raíces representaciones colectivas y tradiciones narrativas que sin duda mantienen relaciones con las narraciones garciamarquianas. El biógrafo quiere relacionar los trazos biográficos con algunos relieves de la obra del autor de Cien años de soledad, pero nos deja con la sensación de que su voluminoso libro está más centrado en la persona que en la obra del biografiado. El mismo centramiento se hace notar en el libro que publicara Eligio García Márquez (con el relevo de Burgos Cantor) sobre su hermano en 2001: Tras las claves de Melquíades. Historia de ‘Cien años de soledad’ (Norma). En estos trabajos se siente que la admiración de los autores por su personaje se traduce en gesto de homenaje y que empieza a hacer carrera una suerte de mistificación de Gabriel García Márquez. Tanto el libro de Saldivar como el de Eligio García Márquez/Burgos Cantor son de una agradable lectura derivada de un buen logro estilístico de sus autores. No obstante, en ambos textos se echa de menos el análisis de la significación cultural del hombre y la obra dentro de la complejidad histórica de su país. Es ahí cuando uno se pregunta si muchas veces el estilo no es un recurso que deja a su vera a la verdadera escritura crítica.

La segunda biografía fue publicada por Conrado Zuluaga en 2005, García Márquez. El vicio incurable de contar (Panamericana). De nuevo nos encontramos con un texto de lectura amena y, además, corta (130 páginas acompañadas con citas ilustrativas que van situadas en recuadro dentro de las mismas páginas del texto).
Empero, no entendemos que un experto en la obra de García Márquez desaproveche esta oportunidad para poner en relación la obra del escritor con su contexto. Tal vez, Zuluaga tenía que responder a los imperativos de la colección dentro de la que aparece publicada esta corta biografía y no podía extenderse ni profundizar. El resultado es un libro que se lee de una sentada, pero que deja insatisfecho al lector, a quien le cuesta creer que el creador de Macondo pueda ser comprendido sin que se elucide su pertenencia a un trasfondo social.

Hay otro denominador común en estos escritos: en todos se practica un inexplicable silencio en cuanto a los trabajos de investigación que sobre la obra periodística garciamarquiana efectuó el francés Jacques Gilard. Este investigador sí ha relacionado la vida y la obra García Márquez con la política y la cultura colombianas. En todo caso, su tesis doctoral (García Márquez y el Grupo de Barranquilla, 1984) y su pequeño libro Veinte y cuarenta años de algo peor que la soledad (Centre Culturel Colombien, 1988) abordan, como hasta ahora nadie lo ha hecho, la tenaz brega del genio cataqueño contra el conservador clima cultural frente-nacionalista y su marcada e irreverente independencia intelectual. Ese rasgo de la biografía de García Márquez, no tocado por los mencionados biógrafos, sí es el ingrediente que relaciona su obra con la política y la cultura colombianas y que nos puede salvar de la carrera hacia la mistificación. Es sólo gracias a la toma de conciencia de cómo la obra garciamarquiana dejó sin palabras a los acólitos de la ‘Atenas Suramericana’ que logramos aquilatar su gran trascendencia cultural en la Colombia de entonces y de ahora.
 
Ojalá que la primera biografía de Gabriel García Márquez escrita por un extranjero nos pueda deparar una visión crítica e histórica en la que veamos el movimiento de lo que Gilard llama la “solitaria voluntad” del escritor dentro de la trama de la segunda mitad del siglo XX colombiano en la que él se destacó como figura de primer orden


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