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| 10/25/2006 12:00:00 AM

Ley 100 y ética médica

De las 47 personas que escribieron a SEMANA.COM, siete eran médicos. Para seis de ellos, hablar de negligencia médica sin hablar de la estructura de las EPS, es imposible.

“La relación médico paciente se ha convertido en mirar a la pantalla y llenar una estadística”, afirma uno de los médicos que escribió a SEMANA.COM cuando solicitamos a los lectores que nos compartieran historias sobre negligencia médica.

La mayoría de los casos en medicina podrían resolverse sólo con tener el tiempo de mirar al paciente cara a cara y diagnosticarlo, coincidieron varios médicos. Todo esto, apropósito de las modificaciones que ha introducido la ley 100 de 1993 en el ejercicio de la medicina, a través de las EPS, Entidades Promotoras de Salud.

De las 47 personas que escribieron a SEMANA.COM, siete eran médicos. Para seis de ellos, hablar de negligencia médica y de la medicina actual sin hablar de la estructura de las EPS, es imposible. Este artículo responde a esa solicitud.

El problema

De acuerdo con los testimonios de los médicos que nos contactaron, no es posible dar una buena atención a sus pacientes cuando el tiempo que pueden dedicarle a cada uno es mínimo. Según ellos, en una EPS deben atender hasta cuatro pacientes por hora, lo que les deja apenas 15 minutos por paciente. Adicionalmente, en cada cita deben llenar la historia clínica que según dicen tiene usualmente más de 30 parámetros, y en muchas ocasiones diferentes formatos para solicitudes adicionales. Eso les toma entre cinco y doce minutos. Según esos cálculos, la atención al paciente cara a cara tarda máximo diez minutos, mínimo tres.

Al respecto, José Fernando Cardona, ex secretario de Salud de Bogotá y médico, asegura que eso es discutible. Según Cardona, lo normal es que un médico, sin restricciones de tiempo tarde cinco minutos con un paciente y 30 minutos con otro, para él dedicar más tiempo a cada paciente no es garantía de buena atención. De hecho, afirma, hay estudios que demuestran que un médico puede tardar dos horas frente a un paciente y no saber qué tiene.

Otra queja en la que coinciden varios médicos, es que las EPS les restringen la formulación de ciertas medicinas, la prescripción de exámenes, la remisión a especialistas y la programación de cirugías. Nos cuentan que sus contratos no son renovados si tienen frecuencia alta de este tipo de órdenes y que reciben permanentemente amonestaciones verbales.

El médico Gonzalo Díaz, especialista en ultrasonido, opositor de la ley 100 y autor del libro: “La ley cien: el paseo de la muerte”, anota al respecto que las EPS proceden de dos maneras para disminuir los costos. Una es premiando a los médicos generales con aumentos en sus salarios cuando reducen el número de exámenes. La otra es amonestando o amenazando a los especialistas públicamente de manera verbal o escrita, cuando piden más de cierto umbral de exámenes. Igual funciona con la formulación de drogas, la programación de cirugías y la interconsulta con especialistas, asegura Díaz.

De acuerdo con Cardona, este tipo de prácticas no deberían darse en las EPS porque estarían violando la ética de los médicos, él critica estas posturas afirmando que en la normatividad colombiana no se encuentra nada que induzca a las EPS a actuar de esa manera, que califica como inmoral. Para él, las decisiones sobre procedimientos y prescripciones que se toman en una EPS deberían ser resultado de la discusión entre pares, es decir especialistas de diferentes temas y no de criterios administrativos.

La proliferación de médicos egresados de Universidades con poco reconocimiento académico es otra de las quejas frecuentes de parte de los médicos que nos contactaron. La calidad de la medicina se empobrece y además genera un exceso de oferta de profesionales de la salud, explican.

Los médicos se quejan también de su remuneración económica. Los médicos generales, que han estudiado siete años, entre la carrera, el rural y el internado, reciben aproximadamente 10.000 pesos por una hora de trabajo. Los especializados, que han dedicado más o menos entre diez y doce años a su formación, reciben el mismo valor por una hora de cirugía que por una hora de consulta, 30.000 pesos aproximadamente.

Para Díaz, en Colombia hay demasiadas facultades de medicina acreditadas. Él explica que la ley 100 es la que ha subido la demanda de médicos creando una necesidad ficticia de profesionales. En últimas, las favorecidas son las EPS, pues la alta oferta de profesionales de la salud les da margen para pagar sueldos más bajos, asegura.

Cardona concuerda en decir que la cantidad de facultades ha aumentado de manera exagerada. Mientras que en los ochentas había cerca de 22 facultades de medicina, hoy hay más de 50, muchas de esas con mala calidad, pues son instituciones que no garantizan las condiciones mínimas para los profesionales.

Pero al respecto, Cardona también plantea que se debe resaltar que la ley 100, de acuerdo a algunos estudios, ha dado más oportunidades laborales a los profesionales de la salud.

Mientras Díaz explica que las EPS actúan minimizando costos y que el ejercicio de la medicina a través de estas entidades se contradice con los principios de de la ética médica. Para Cardona no se debe generalizar al hacer ese tipo de juicios, dice que algunas EPS tienen comportamientos poco éticos frente a los pacientes, pero considera que se debe destacar que hay varias realizando un buen trabajo.

Ambos coinciden en que una prestación del servicio adecuada es, en el largo plazo más eficiente y tiene mejores retornos tanto para las EPS como para los pacientes.
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