Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/01/20 00:00

Líderes empíricos

Solo la mitad de los concejales del país tienen bachillerato y solo uno de cada diez tiene una carrera profesional. ¿Qué significa para el país que quienes gobiernan las ciudades sean tan empíricos? Por Natalia Carrizosa.

Líderes empíricos

Un estudio realizado por la Federación Nacional de Concejales (Fenacon) revela que sólo el 5 por ciento de los 12.243 concejales del país tienen un título universitario. Más de la mitad no son bachilleres y más de 1000 ni siquiera han terminado la primaria básica.

En la mayoría de municipios pequeños de categoría 4, 5, 6 los concejales escasamente terminaron primaria. Esto se explica porque en esos pueblos las personas con bachillerato terminan migrando a ciudades más grandes en búsqueda de oportunidades. El fenómeno es menos acentuado en los municipios que quedan cerca de una ciudad grande y más grave en los alejados. Por eso los concejales de los municipios de la Costa Atlántica, desde los que es fácil llegar a Barranquilla, están menos mal que los más alejados de Boyacá.

Daniel González, secretario de educación en Puerto Carreño, Vichada, contó a semana.com que en municipios como La Primavera, Cumaribo y todos los antiguos territorios nacionales, muchos jóvenes blancos e indígenas empezaron a interesarse en estudiar gracias a la llegada de la televisión y el Internet y a programas impulsados por el Ministerio de Educación desde hace unos años. El problema es que esos jóvenes bachilleres emigran luego a Villavicencio o a Bogotá y nunca vuelven. Esta "fuga de cerebros" a escala nacional podría estar perpetuando el atraso de dichos municipios.

Ante esto, el Ministerio de Educación, Fenacon, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia - UNAD, la Escuela Superior de Administración Pública - ESAP y la Organización Evolución Cultural, una ONG que trata temas de educación, firmaron un convenio a final del año pasado para crear el programa Nacional de Educación Básica y Media para Concejales. Este permitirá que los concejales, ediles y líderes comunitarios terminen sus estudios y se capaciten en temas de administración pública. Las reuniones para poner en marcha el programa piloto en Cundinamarca, Boyacá y Norte de Santander comenzarán esta semana. La primera convocatoria se realizará el 28 de enero y en febrero o marzo deben arrancar los cursos.

La Viceministra de Educación Juana Inés Díaz dijo a Semana.com que el Ministerio destinó 1181 millones de pesos a este programa que se inscribe dentro de las políticas de educación para adultos del ministerio.

Aunque el gobierno de Uribe ha aumentado la cobertura educativa en un 72 por ciento, las cifras del estudio de Fenacon revelan que las políticas enfocadas a la educación de adultos deben fortalecerse aún más.

"En Colombia los proyectos educativos están pensados especialmente para niños hasta los nueve años", dijo Antonio Galán Sarmiento, director de Fenacon. "El adulto que ya abandonó el colegio se queda de algún modo marginado". Los programas de alfabetización aunque necesarios, son insuficientes para otorgar las competencias necesarias para la vida actual y más aún, para la elaboración de políticas de desarrollo en una era de globalización de la economía.

El bajo nivel de estudios de los concejales tiene además que ver con un problema persistente de deserción escolar que fue denunciado en octubre de 2005 por la Contraloría cuando sacó un estudio según el cual el 53 por ciento de los niños que empiezan el ciclo educativo no lo terminan. El otro problema es que los jóvenes que no desertan de sus estudios no se quedan en sus municipios para convertirse en líderes.

En Vichada, así como en el resto del país, este problema ha llevado a que surjan cada vez más "líderes naturales" que no tienen títulos pero saben mover a la gente y han aprendido lo necesario para guiar sus municipios, como el alcalde de Cumaribo, el indígena Marcelino Sosa, que no tiene bachillerato.

En ciudades más grandes, también se puede observar cierta movilidad social en algunos ámbitos de decisión a los que anteriormente sólo llegaba una elite educada. El caso más significativo es el del actual alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, hijo de una empleada del servicio doméstico, que apenas terminó el bachillerato nocturno se vinculó como mensajero en Ecopetrol y allí se destacó como líder sindical hasta llegar a uno de los puestos más importantes de elección popular en Colombia.
 
Muchas personas piensan que una forma de mejorar la calidad de la clase política sería exigir requisitos académicos mínimas a los aspirantes a ciertos cargos. Pero este tipo de propuestas sólo terminarían acentuando las desigualdades de acceso a oportunidades. Además, no existe evidencia que los líderes altamente especializados en sus estudios sean mejores que los caudillos naturales.

Para Elisabeth Ungar, la directora de Congreso Visible, un observatorio del legislativo, el liderazgo no tiene nada que ver con un título universitario y la educación de los líderes es sólo uno de muchos factores que afectan la formulación de políticas en el país, dijo a Semana.com. Galán Sarmiento está de acuerdo con que no hay que descalificar a un líder porque no tiene un título y considera que a pesar de la precaria educación de muchos concejales, estos realizan bien su trabajo.

No obstante, la ausencia de una educación supone para ellos cierta dificultad para adaptarse al cambio y especialmente para formular proyectos, ya sea para acceder a recursos de cooperación internacional o a transferencias del nivel central. Una mayor educación serviría para ver nuevas posibilidades en el contexto internacional y tener más flexibilidad para adaptarse a las fuerzas del mercado.

En este sentido, el programa para educar concejales es una iniciativa que hacía mucha falta, pero aún faltaría extender estos programas a otros grupos de líderes.

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