Jueves, 19 de enero de 2017

| 2006/03/13 00:00

Los 10 fenómenos de estas elecciones

El país se movió aún más a la derecha. El Partido Conservador derrotó al Liberal, los ex alcaldes se desinflaron, el castigo a los ‘purgados’ fue leve. Estos son algunos de los fenómenos analizados por Semana.com.

Los 10 fenómenos de estas elecciones

Con el paso de los días, cuando los datos electorales queden en firme, será más fácil analizar qué pasó realmente en la jornada electoral del 12 de marzo. Por ahora son evidentes los siguientes diez fenómenos.

1. Ganó la derecha: escrutado el 90 por ciento de las mesas de votación, es claro que la absoluta ganadora de los comicios es la derecha. El uribismo barrió con el 70 por ciento de la votación y 5,813,795 votos. Uribe tiene 6 de los 8 partidos políticos con más alta votación, lo cual le garantizaría –en caso de ser reelegido- un margen de gobernabilidad aún más grande que el del mandato que concluye, en el cual algunos jefes de los grupos políticos de su bancada se distanciaron del gobierno a la hora de la votación de temas claves como la ley de Justicia y Paz e incluso el proyecto de reelección presidencial. Con una bancada tan amplia como la que se está consolidando en las presentes elecciones, Uribe parece librarse de problemas como las presiones burocráticas y otros asuntos de maquinaria electoral.

El punto más alto en este escenario lo logró el Partido de la U, cuyo coordinador, Juan Manuel Santos, parece haberle ganado la puja a Germán Vargas. Mientras la U obtuvo cerca de 1.592.455 votos, Cambio Radical (de Vargas Lleras) lleva un 1.219.481. De mantenerse esa proporción en las diferencias, la U obtendría 20 curules y Cambio Radical 15. Las otras curules del gobierno las aportan Alas Equipo Colombia (5) y Colombia Democrática (3).

Estas cuentas no incluyen las curules de Convergencia Ciudadana (7) y Colombia Viva (2), que también son de orientación uribista, pero que están distanciados del presidente. Convergencia es orientada por el polémico senador Luis Alberto Gil, a quien el propio presidente Uribe pidió investigar por supuestos gastos exagerados en la campaña, mientras que Colombia Viva fue el partido que acogió a la mayoría de los congresistas purgados del uribismo por sus supuestos vínculos con paramilitares.

Estos resultados coinciden con la favorabilidad del presidente Álvaro Uribe en las encuestas, y obviamente le auguran la reelección en la primera vuelta.

Sin embargo, esta composición en el Congreso amenaza varios proyectos de ley, especialmente los que tienen que ver con una moral más liberal: una eventual despenalización del aborto en caso de que la Corte Constitucional no acepte los argumentos de la demanda de Mónica Roa sería bastante improbable en el nuevo Congreso. La misma mala suerte correría un proyecto de iguales derechos económicos para los homosexuales.

Por el contrario, proyectos como el TLC y la Ley de Justicia y Paz se mantendrán intactos en el nuevo escenario. Faltará ver qué suerte corre la extradición.

Una de las instituciones que más peligra es la Corte Constitucional y su instrumento fundamental, la tutela, en lo que tiene que ver con la protección de los derechos económicos y sociales. La derecha ha abogado consistentemente por limitar el alcance de tutelas que implican gasto fiscal.

2. Perdieron los liberales: aunque los analistas habían creído en la palabra del director César Gaviria de que serían el gran fenómeno de la contienda, se equivocaron. El partido del trapo rojo fue un gran fenómeno, pero por su mala votación. Con una elección de 1.429.025 ganó solo el 15,53 por ciento de la votación y 17 curules. Una votación similar al bajo desempeño que obtuvo en el 2002 y aún peor teniendo en cuenta el escenario legislativo al que se va a tener que enfrentar: un Congreso con una mayoría uribista arrasadora, donde los independientes se quemaron y el Polo Democrático, que era su aliado natural, ni siquiera alcanzó el 10% de los votos.

Falta todavía el escrutinio de la costa y algunas mesas importantes en Antioquia, lo que sin duda le podría dar una o dos curules más al liberalismo. Sin embargo, ya perdió frente al uribismo, el conservador repuntó frente a sus narices y su lista trae muy poca renovación.

El mal desempeño del Partido Liberal se explica por la fuga de votos de los caciques que se fueron al uribismo, y especialmente al Partido de la U, el gran ganador de la contienda. Los liberales pensaron que la L roja jalonaría los votantes indecisos. Sin embargo, la U salió victoriosa en esto también: marcaron más la U sin candidato específico que el logo Liberal.

El otro fenómeno insólito es que votaron más personas por la consulta Liberal (1.974.498) que por los congresistas liberales (1.361.332). A pesar de que muchos de esos votos de la consulta, seguramente fueron de uribistas, Horacio Serpa ganó. Su triunfo, el de las bases liberales, es una buena noticia para Uribe, dicen los analistas.

3. Ganaron los godos: con más de 1.391.060 votos que le significan 18 curules en el Senado, el Partido Conservador se convirtió en uno de los grandes ganadores de las elecciones de Congreso de este domingo, en las cuales demostró que la solidez de su maquinaria está intacta y que se equivocaron quienes pronosticaban su hundimiento.

La arriesgada estrategia de defender como propios los éxitos del gobierno y alegar que el presidente Álvaro Uribe ejecuta un proyecto de gobierno conservador le sirvió al partido azul para mantenerse vigente en el imaginario de los electores. Así lo planteó desde hace cuatro años el jefe conservador, senador Carlos Holguín, quien hoy debe ser uno de los colombianos que más tranquilo respira, pese a que en ese entonces los mismos conservadores se le fueron encima cuando pidió respaldar a Uribe en vez de presentar candidato propio. La impopularidad de su propuesta tuvo recompensa en las urnas, tal y como él lo pronosticaba.

Para llegar al triunfo electoral de hoy el conservatismo tuvo que pasar también por cuatro años de inferioridad en curules frente al liberalismo, que lo duplicaba en el Senado. Y tuvo que atravesar los amagos de división promocionados desde el sector liderado por el ex presidente Andrés Pastrana, quien no solo terminó cediendo sino que ingresó al gobierno Uribe en calidad de embajador.

Pero los triunfos en política se ratifican con votos y Holguín acaba de lograr 300.000 más de los que obtuvo hace tres meses en la consulta interna, en la cual hubo un millón de sufragios, hecho que ya era considerado un éxito.

La parte mala para Holguín está en que el triunfo electoral de la consulta y el de las elecciones de Congreso parecen deberse más a la resurrección de la maquinaria que al surgimiento de nuevas figuras. De hecho, el hombre más votado de su lista es el congresista más antiguo del país. Roberto Gerlein, quien llegó al Congreso por primera vez en 1967, obtuvo 59.152 votos y se convirtió en el más grande elector del partido con una votación mucho menor que la de Gustavo Petro o Germán Vargas Lleras, los más votados del Polo Democrático y Cambio Radical, respectivamente.

William Montes, Ciro Ramírez, Hernán Andrade, Germán Villegas, Luis Humberto Gómez Gallo, Iván Díaz, Efraín Cepeda, Julio Manzur y Omar Yepes, nombres para nada novatos en el panorama político, también figuran entre los elegidos. Y tampoco son novatos los quemados como Enrique Gómez Hurtado, Jorge Pedraza, Mario Varón, Jesús Puello y Hernando Torres.

En lo que a renovación y formación de nuevas figuras se refiere, el Partido Conservador queda en deuda, pero no hay duda de que ocupar el segundo puesto en votación con una cantidad muy parecida a la de la lista más votada (el partido de la U) revitaliza al partido y lo convierte en aliado indispensable para que el gobierno pueda mantener sus mayorías en el Congreso. Y como las mayorías son la única garantía de gobernabilidad, el conservatismo será, como dice su publicidad oficial, la fuerza que decide en el Congreso.

4. La izquierda será la verdadera oposición: el fortalecimiento de la izquierda fue uno de los fenómenos de la jornada. En el Senado, la bancada pasó de 9 a 10 miembros, lo que consolida la participación de la izquierda democrática en un porcentaje cercano al 10% en esta corporación. Como si fuera poco, Gustavo Petro pasó de la Cámara al Senado con la segunda votación más alta del país. Con el 83% de las mesas escrutadas, su votación ya superaba en 45.000 votos su caudal electoral de hace cuatro años. Jorge Robledo, uno de los senadores estrella de la izquierda, también tiene razones para celebrar: saca la sexta votación más alta y supera su votación pasada en más de 25.000 votos. En la Cámara, el Polo también subió. A la vez que mantiene cuatro representantes por Bogotá, suma ahora cinco representantes en Valle, Nariño, Santander, Antioquia y la circunscripción indígena, para un total de 9 representantes frente a 4 de la composición anterior de la Cámara.

Aunque probablemente impotente ante la aplanadora oficialista, la consolidación del Polo tendrá importantes repercusiones tanto para la izquierda como para la política colombiana en general. Al interior del Polo, la victoria de Carlos Gaviria en la consulta con el 52,29% con el 98,26% de la votación escrutada y el avance de senadores como Robledo, ambos provenientes de la desaparecida Alternativa Democrática, fortalece a la corriente de izquierda frente a la tendencia de centroizquierda liderada por Lucho Garzón. Si a esto se añade la consolidación de Petro, se concluye que la vertiente de centro no la tiene tan fácil dentro del Polo como en otras épocas.

Fuera del Polo, los resultados de la izquierda también se harán sentir. Con el ascenso de la vertiente ubicada más a la izquierda y la obligación de actuar como bancada, el Polo se convertirá seguramente en la fuerza más clara y coherente de oposición al uribismo, tanto en las presidenciales como en el próximo Congreso. Ante los desoladores resultados de las corrientes de centro –desde el liberalismo sin votos ni renovación hasta los quemados visionarios de Mockus—, el Polo estará muy solo en esta tarea. De ahí que, como nunca antes, la dinámica de la política colombiana estará animada por la polarización entre derecha e izquierda. Pero será pelea de gato con ratón amarrado.

5. Ganó el voto nulo: Durante estas elecciones, el voto en blanco se redujo. Lo que sí aumentó drásticamente fue el voto nulo, que sacó el 10 por ciento de la votación. Cundinamarca, por ejemplo, que en 2002 presentó cerca de 26.000 votos nulos, en estos comicios triplicó la cifra: 71.000 votos. En Vaupés, que en 2002 sólo tuvo 77 votos nulos, en esta ocasión presentó 719. Y Antioquia multiplicó su cifra de 41.000 a 142.000.

Los cartones no marcados también aportaron su cuota. En el Valle del Cauca, la suma entre votos no válidos y tarjetones sin marcar dieron 112.000, cifra que bien hubiera podido otorgar una curul en el Senado si se tiene en cuenta que la cifra repartidora era de 80.270. En lugares como Bogotá esa suma fue de 185.000, el equivalente al umbral de un partido o a dos escaños del Senado.

Esto, como se esperaba, fue consecuencia de la reforma política y del confuso diseño del nuevo tarjetón.

6. Las listas personalistas fracasaron: El gran aprendizaje de la derrota electoral de los ex alcaldes es que con la nueva reforma política los movimientos personalistas no funcionan. Salvo el triunfo electoral del Mira, que obtuvo 213.504 votos, casi triplicando su votación en el 2002, todos los demás partidos unipersonales se quemaron: Visionarios con Antanas Mockus, por el País que Soñamos y Dejen Jugar al Moreno.
Las listas al Senado de Antanas Mockus y Enrique Peñalosa no lograron pasar el umbral, con lo cual los dos ex alcaldes de Bogotá se convierten en el gran desinfle de la jornada. Analistas como Jorge Iván Cuervo (ver artículo siguiente) atribuyen su derrota electoral a su decisión de irse con listas cerradas, a la ambigüedad de su discurso y a la falta de registro nacional. “La lista de Peñalosa no logró cuajar fuera de Bogotá, donde el espacio político se redujo notablemente, y su ambigüedad sobre su tardío apoyo al gobierno de Uribe no fue bien recibido por el electorado”, opina el profesor Cuervo.
La baja votación de Mockus lo deja mal parado de cara a las presidenciables. Aunque quizás aprenda las lecciones de esta contienda, y logre transmitir de manera más clara una propuesta alterna a la de Álvaro Uribe para el país que trascienda los juegos lúdicos y simbólicos. Su teoría de no reaccionar frente a la coyuntura lo perjudicó, pero todavía tiene tiempo para repuntar antes de las presidenciables.

7. Ganó nuevamente la abstención, pero no por culpa de la guerrilla: aunque este año votaron 2 millones más de colombianos, el porcentaje de participación disminuyó del 43 por ciento al 39,8 por ciento. La abstención superior al 60 por ciento triunfó una vez más. Sin embargo, en algunos sitios, el aumento de la participación fue muy interesante. En Arauca, por ejemplo, hubo 16.272 votos más respecto al 2002, un aumento de 10 puntos en la participación. En Caquetá, uno de los departamentos más agobiados por la guerrilla, la votación bajó tres puntos respecto del 2002, cuando también estaba en la mira de las Farc.

8. Garrote y zanahoria a los purgados: Los colombianos castigaron a medias a los purgados. Solo cuatro de 9 salieron de la contienda.

Eleonora Pineda y Rocío Arias lloraron igual este domingo que cuando Mario Uribe las expulsó de Colombia Democrática. Se quemaron, como Vicente Blel y Jorge de Jesús Castro, expulsados del liberalismo y de Cambio Radical por presunto vínculos con ilegales. Pasaron Dieb Maloof, Habib Merheg, Héctor Julio Alfonso López, el “Gatico”, Jorge Luis Caballero y Luis Eduardo Vives.

Los purgados de Apertura Liberal fueron los que corrieron con más suerte este doce de marzo. Tanto Héctor Julio Alfonso López, hijo de la controvertida empresaria del chance Enilse López, como el representante por Magdalena Jorge Luís Caballero, barrieron en sus departamentos. López encabezó una lista cerrada por Bolívar que fue la segunda más votada y Caballero obtuvo la más alta votación del Magdalena. También pasó Luís Eduardo Vives, que fue rechazado por Juan Manuel Santos y terminó en las toldas de Luís Alberto Gil Castillo en Convergencia Ciudadana. Aunque por sus cuestionamientos perdió casi 20.000 votos respecto al 2002.

En Colombia Viva, de cuatro dos fueron bendecidos por la ayuda del pastor Enrique Gómez, uno de los líderes cristianos más conocidos en Bogotá. Gómez no quedó a pesar de ser la cabeza de lista, pero sin 29,186 votos que recibió de su rebaño la lista del partido no hubiera pasado el umbral, y Merheg y Maloof, sus compañeros “descarriados”, no hubieran podido llegar al Senado.

La bendición no le alcanzó a Vicente Blel, que en esta elección perdió 46.874 votos frente a lo que había sacado en el 2002 con el movimiento Mipol. Después de que Cesar Gaviria lo sacará durante esta campaña de la lista al Senado liberal, por presuntos antecedentes con narcos, parece que sus votantes de la pasada elección le dieron la espalda. Lo mismo le pasó al senador Jorge de Jesús Castro, quien fue expulsado de Cambio Radical, y recibió este domingo 24.164 votos, frente a los 67.864 que había sacado en el 2002.

Pero, los verdaderos golpeados fueron Eleonora Pineda y Rocío Arias, las congresistas que asumieron de manera más frontal la defensa de las AUC en el Congreso. A Arias realmente la perjudicó la expulsión del partido de Mario Uribe, Colombia Democrática, puesto que a pesar de haber incrementado su votación en casi tres mil votos, se quedó por fuera del Legislativo porque la lista de Dejen Jugar al Moreno no pasó el umbral.

Pineda también se quedó por fuera. Muy afuera. Sacó 20 mil votos, una cuarta parte de su votación en el 2002. Sus votos al parecer se fueron al candidato liberal Musaid Besaile Fayad, que con 59.681 votos barrió en Córdoba y se convirtió en el gran palo de esta región.

Mañana, cuando se decanten los resultados, se podrá saber si los paramilitares lograron aumentar su cuota en el Congreso, como lo anunciaron los jefes paras a viva voz.

9. Los cristianos renovaron su fe en los políticos. Los evangélicos obtuvieron casi 400 mil votos, y aumentaron con una curul su representación en el Congreso. El partido MIRA, liderado por Alexandra Moreno Piraquive, fue uno de los grandes fenómenos electorales. Su trabajo social ligado con la Iglesia Ministerial de Jesucristo Internacional enfocado a madres cabeza de familia, unido a su trabajo legislativo a favor de los colombianos en el extranjero, se reflejó en su alta votación, que pasó de 81.060 en el 2002 a 213.504 esta vez. Claudia Castellanos también ganó una curul con Cambio Radical y obtuvo a cambio que el partido de Germán Vargas cambiara su posición respecto del aborto y de las uniones homosexuales. Los grandes perdedores fueron Jimmy Chamorro, cabeza del C4, que aunque superó su votación del 2002, no alcanzó a pasar el umbral y el pastor Enrique Gómez, de Colombia Viva, que sacó 29.186. La cantidad de fieles de su iglesia Bethesda no acudieron a votar por él, quizás porque él nunca se aprovechó de su condición de pastor para hacer proselitismo político.

10. La Registraduría pasó la prueba: a pesar de la complejidad de la reforma política y de la lentitud inicial para arrojar los primeros boletines con resultados, la Registraduría logró escrutar más del 90 por ciento de la votación antes de las dos de la mañana. En Barrranquilla se presentaron varios problemas por la falta de capacitación de los funcionarios, pero en general la jornada fluyó. Tocará ver en los próximos días si existió fraude en algunos lugares.

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