Martes, 17 de enero de 2017

| 2003/12/21 00:00

"Los costeños nos sentimos nación"

David Sánchez Juliao es uno de esos costeños que vive enamorado de su tierra. Y es por ese amor que él considera que el Caribe tiene el encanto de pocas. Para contribuir con su conservación acaba de lanzar 'Contador de historias', un CD con fábulas, cuentos, crónicas y un 'charlao' de todas esas historias que pasan de generación en generación en las puertas de las casas cerca del mar. El escritor de Lorica (Córdoba), charló con Semana.com sobre de dónde nace toda esa inspiración.

"Los costeños nos sentimos nación"

La magia del Caribe colombiano

"Solamente en el eje Montería - Lorica, que es de aproximadamente 50 kilómetros, en esta generación que nos conozcamos han nacido Francisco Zumaque, Antonio Valencia, Raúl Gómez Jatin, Juan Zapata Olivella, Manuel Zapata Olivella, Delia Zapata Olivella, Juan Gossaín, y el pintor primitivo Marcial Alegría. Es la zona de Colombia que más talento produce por kilómetro cuadrado, además está San Pelayo, la Cuna del Porro. Yo tomando del pelo digo que eso es por el bocachico, algo debe tener que cada cinco kilómetros una persona de estas se dedica a esto. No son escritores famosos pero se dedican a producir cosas, son semilleros de gente que hay ahí a otros niveles. Por ejemplo en narración, folclores, danza con Delia y música popular, pero también música culta con Francisco Zumaque y luego vienen narradores como Manuel Zapata y yo, Juan Zapata que escribió de teatro, Juan Gossaín que además de novelista es un connotado periodista y uno de los grandes poetas de este país Raúl Gómez Jatín.

¿Entonces qué pasa?, yo digo que el bocachico, el fósforo del pescado el río Sinú, pero yendo a fondo la explicación es otra. Hace como seis meses el periódico El Tiempo hizo una encuesta que decía que la vanguardia cultural estaba en la costa Caribe. Entonces me entrevistaron por esto y lo que yo les dije es que a nosotros nos pasó lo que le pasó a los chicanos norteamericanos. Cuando estos inmigrantes de segunda generación, que hablan medio inglés, medio español y que son pachuchos, se encuentran deciden trabajar por su propia identidad, su propia definición y su propia afirmación. Los norteamericanos empezaron a llamarlos con el eufemismo "Mexican - americans" y a los negros "Afroamericans". Estos últimos dijeron - no nosotros no somos Afroamericanos, somos negros, somos black llámenos negros no gente de color, los blancos también tiene un color-. Los chicanos también se revelaron y no permitieron que los llamaran en los documentos oficiales "mexican - americans", entonces adoptaron el nombre de Chicanos que usaban los estadounidenses de forma peyorativa y despreciativa e hicieron botones para pegar en la ropa que decían 'I am Chicano'. Decidieron construir su identidad a partir del desprecio. Con la costa sucede un caso parecido. Yo estudié en Bogotá en varias universidades y en una de ellas, en Los Andes, vi en los baños un letrero que decía "Haga patria, mate un costeño". Pero ¿qué sería de este país si nos hubieran matado en 1960?, económicamente nosotros estamos apoderándonos de muchas cosas. Solo en los últimos meses adquirimos Aces y Carulla que eran patrimonio del interior y ahora somos Vivero - Carulla.

Si eso es siendo perezosos qué tal si trabajáramos.

Barranquilla es una ciudad de gran empuje industrial, está adelantado a Cali, muchas empresas caleñas se están yendo para Barranquilla y lo están haciendo por una sola razón porque el costeño es pacífico. Con excepción de esas bombas que pusieron hace poco, el único muerto en carnavales era Joselito Carnaval. Y eso que salíamos a parrandear y a beber cinco días seguidos y solo se moría Joselito que lo enterramos el martes de carnaval. Y nos despreciaban porque no queríamos ser sino lo que éramos, corronchos. Nunca quisimos tener un crítico de música "culta" sino alguien que hablara de la vida de un pueblito, nunca quisimos componer una música sin una sola expresión popular como la música del interior:

- "...lloran los guaduales porque también tienen alma"... y yo los vi llorar..." parece una poesía de Rubén Darío. Compáralo con una canción de Escalona que estaba oyendo ahora: 'El Chevrolito',

- "...me compré un chevrolito para irme a contrabandiar... No olvides el cajoncito que te compré pa impresionar a los venezolanos..."

Nunca se va a oír esa palabra del chevrolito en una canción del interior, es un término coloquial. Claro que hay que reconocer que una persona del interior que mete coloquialidades es Veloza, él si lo rescata.

Los costeños comenzamos a construir porque nos arrinconaron por ser mal hablados, porque no sabíamos escribir, comportarnos, vestirnos, hacemos bulla, metemos vallenatos a los apartamentos. "No se les arrienda apartamentos ni a costeños ni a perros", decían en los 60, era como un pecado original. Y nosotros decíamos "hombe sí, todo eso es cierto, pero somos chéveres. Nos gusta ser así y a partir de eso vamos a construir todo este fenómeno". Y lo más curioso es que nos conocimos cuando ya habíamos comenzado a hacerlo. Cuando Gabo ya era escritor, Vives cantante, Nereo fotógrafo, Zapata Olivella antropólogo, Delia hacía esto y Totó lo otro, y Cepeda Samudio y Gossaín ya estaban en el periodismo. En fin, nos acostumbramos a ser primeros en muchas cosas.

Por ejemplo Montoya es un héroe en el interior del país y no entendemos por qué. Un tipo que llega de segundo no puede ser héroe, el día que llegue de primero sí. Pero eso que le den a uno la cruz de Boyacá porque llega de segundo, teniendo un primero Champion en todo, en las Grandes Ligas, Beisbolista, que se llama Edgar Rentería y no se la den porque no es in... eso no tiene explicación. Entonces este niñito, blanquito cachaquito, bogotanito, el carro, la cosa, la vaina, a él si. ¿Y a que se debe este fenómeno?, a que asumimos la identidad, lo que éramos y lo que somos.

Claro que en la costa no hay clase media, hay una aristocracia sofisticada y mandona. Nereo dice que hay pipol y people.

Claro que eso nos permitió a nosotros poder ir a la universidad, ir al exterior a estudiar, pertenecíamos a esa clase de la pipol en el caribe, y decidimos poner toda esa condición y todas las oportunidades que nos dieron al servicio de la costa, del rescate terrígena.

Y es que la cosa no es solo popular, también hay gente como Zumaqué, como Linero el Pianista y como Luis Biava que ha sido el único director colombiano de la sinfónica y que ahora es el director asistente de la Filarmónica de Philadelphia. En la ciencia tenemos genetistas como Yunis o Hakim.

Los costeños nos sentimos nación, somos siete departamentos con similitudes de lengua, de sentimientos, de pertenencia que son características fundamentales de la nación. Del Cabo de la Vela hasta Monte Líbano en Córdoba -que es el municipio antes de Caucasia, Antioquia- hay como 16 horas en bus y somos iguales. En otras regiones el acento cambia, el clima y la pertenencia. Por ejemplo uno ve a los de Sibaté y ¿en que se parecen a los melgareños? y eso que están a una hora de distancia.

Las historias

Las nanas negras juegan un papel importante en las historias. La señora Marcelina a quien le decimos mama, nos contaba las historias que venían de siglos atrás. Entonces llega al escritor y las plasma pues tiene la cultura de la oralidad, la existencia del charlao, de sentarse en la puerta de la casa todas las noches. Mientras que todo el país se sienta a ver realities en televisión, para los de la costa los verdaderos realities son aquellos de la propia realidad. Uno se sienta de 6 de la tarde a 7:30 de la noche a hablar y todos los raitings radiales y televisivos bajan en la costa. Me decían que después de los raitings de los programas de Darío Arizmendi, Julio Sánchez Cristo, el más alto lo tiene la Zaranda porque es antes de las 6 de la tarde. La luciérnaga baja porque tenemos una luciérnaga todos los días con los chismes frescos del pueblo, entonces para qué otros.

Otra cosa es la tetraetnia. Somos cuatro etnias: blanco, indio, negros y la inmigración árabe en la costa que hay que reconocer como tal. Eso también es una fuente de historias. Como también lo es el vendedor que pasa, la gente que llega, y eso lo plasma uno en la literatura como los pintores plasman la vivacidad (el mismo Grau, Obregón, los primitivistas y toda la exuberancia).

Bogotá es una ciudad para el recogimiento. Yo escribo mucho mejor aquí, allá es inspirador pero acá con aire acondicionado gratis, es una maravilla.

Es que definitivamente algo lindo de la cultura colombiana son las diversidades, eso es lo que hace grande y hermoso a este país. Solo falta que todas las regiones se afirmen: los llaneros, los andinos, la región cundiboyacense, los de Santander y de la costa del Pacífico de Urabá a Nariño.

Otro punto que tocamos son las desviaciones, el tango en Medellín, la salsa en Cali eso no nos lleva a ningún lado. Porque se desprecia en Cali tanto el currulao, con esas cosas tan hermosas de la raza negra, porque no se ha elaborado eso. Entonces fíjese en el norte cómo se tiene en cuenta la actitud de los músicos de la región y somos caribe pero cero salsa.

Es que el secreto es trabajar en el caribe nuestro, el caribe propio. No hacer lo que se hizo en Bogotá donde reinó el cultismo muchos años. Yo canto la Novena Sinfonía de Beethoven en alemán pero me sé 'Alicia Dorada' de pe a pa, 'La cucharita se me perdió' y 'Carmentea'.

Entonces el día que podamos diseñar un país afirmado en regiones, una región tan válida como la otra, ahí heriríamos el eurocentrismo y podríamos convertirno un país con una diversidad sólida y creo que para allá vamos. Ningún país de América Latina tiene tanta variedad de climas, de acentos y creo que para allá vamos.

La fábula

La fábula está perdida y es importante, porque deja una enseñanza y una moraleja, y para eso hay un fabulario popular increíble.

Está por ejemplo la fábula apócrifa de la Fountaine que decía:

"había una vez una chicharra que tocaba su violín en una rama y vio al final del otoño una pila del hormigas arrieras que cargaban sus hojitas. Al verla las hormigas le dijeron: -el que no atesora en otoño no come en el invierno y tu estás ahí tocando tu violín y te vas a morir de hambre-. La chicharra no les paró bolas y se murió porque no tuvo qué comer".

Pero mira como la adapté yo: Igual la chicharra ahí tocando y las hormigas camellando guardando su comida para el invierno, y entonces se reía la chicharra cuando le decían: -el que no atesora en el otoño no come en invierno-. Y la chicharra respondía - yo les voy a dar una sorpresa. En medio del frío del invierno se presentó la chicharra con un abrigo de visón y un chicharro chofer, Las hormiguitas estaba muertas de frío tratando de prender el fuego y la chicharra calientica con un cigarrillo en la mano y las maletas en la parte de atrás del carro lujoso. Entonces se les acerca y les dice: - jaja ustedes almacenado hojas y yo me levanté un traqueto que me invitó a la Costa azul...

Moraleja: el dinero fácil acabó todo en Colombia

O como la 'cucarachita Martínez' en la nueva versión que se encontró cinco centavos se fue a un almacén a crédito y se metió en ese lío, no dormía y tomaba pepas, lo que nos pasa a todos.

Entonces el rescate consiste en eso, tomar la fábula , transformarla y devolverla hasta que se analice.

Por qué 'Contador de Historias'

Hay una serie de puntos suspensivos en la entonación que es muy difícil llevar al grafismo. Como esa reunión que se titula 'David Sánchez Juliao conversa con sus amigos', ese charlao, que aquí en el interior dirían conversao, no se puede hacer en letra impresa, pues no se puede rescatar. Hay tal musicalidad en esas historias que reclamamos el derechos de musicalizarlas con una sola voz. Es lo mismo decir que como a mi me gusta la Quinta Sinfonía de Bethoven entonces voy a leerla en la partitura. No, lo que es toca oírla.

Este disco es un respeto por la oralidad. Entonces hay que utilizar ese medio de grabarlo en un CD para que nuestros hijos y nuestros nietos tengan acceso a él, a como se contaban las historias.

Saben lo que sería ver un video de Bolívar cogido de la mano con Manuelita o conocer la voz de Bolívar, y ni soñándolo me estoy comparando con el libertador, solo que este disco es el ejercicio de contarle a gente cosas que tiene derecho a saber.

Yo grabé mis primeras historias en el año 80 y ahora vas a una escuela y hay muchos oyéndolas, y son de hace 20 años.

La grabación

En este trabajo mío hay tres cosas. Primero el rescate y el trabajo de tomarlo de la letra impresa y oralizarlo, segundo grabarlo en CD y tercero poderlo grabar uno mismo.

Y grabarlo el mismo que lo escribe no es tan fácil. Mi padre era dueño de una emisora en Lorica. Entonces yo todas las vacaciones trabajaba con él y me inventaba programas culturales, las voces, las radionovelas locales, y al tiempo cultivaba la voz. Normalmente los escritores escriben pero otros graban. Por ejemplo Gustavo Castro Caicedo me regaló un CD de poemas pero con la voz de Juan Harvey Caicedo.

Yo afortunadamente cultivé la voz y eso me permite no tenerle que dar explicaciones a nadie a la hora de grabar, pues lo hago yo mismo y se cuál es la entonación que debe dársele. Por eso el efecto.

La televisión

Yo fui el primer díscolo al que se le ocurrió la locura de trabajar tres cosas en la telenovela. Claro que yo nunca escribí telenovelas sino libros y los libros fueron llevados a la televisión. Cuando gané el premio Plaza Janés con 'Pero sigo siendo el Rey' la novela, Marta Bossio la leyó. Yo no la conocía a ella y me llamó y me hizo la propuesta. En 1984 Colombia venía por un mal camino, venía en pos de seguir los pasos del teleculebrón venezolano y mexicano que tenía un éxito asegurado. Cuando propusimos 'Pero sigo siendo el rey' Marta llamó a Julio César Luna, Caracol nos reunió a los tres y nos dio un voto de confianza. Entonces trabajamos tres cosas: la regionalidad, humor y música. Esa fue la fórmula de todo el fenómeno de la televisión colombiana. Entonces 'Pero sigo siendo el rey' fue el primer intento, creíamos que podía ser por el fenómeno, un chiripazo. Entonces se nos ocurrió explotar esos tres elementos en una obra colombiana.

Y hablando de fábulas yo tenía una fábula muy corta de media página que se llamaba 'Gallito Ramírez'. Al principio no les pareció porque era de una página pero cuando la leí comenzamos pensar en cómo adaptarla y salió el cuento del boxeador y pensamos en quiénes serían las personas. Entonces me dijeron que en Inglaterra estaba la hija de Merceditas Baquero y Gerardo de Francisco, que había quedado de virreina en el reinado y estaba estudiando teatro allá. Y había un muchacho sobrino de Nacho Vives que cantaba baladas y era conductor de un programa que se llamaba 'Pequeños Gigantes', entonces los llamamos. Fue emocionante porque me tocó la escena cuando se conocieron solo dándose la mano: "Hola como te va", se dijeron.... y de ahí todo lo que sigue.

Échale tu pa' delante y enumera los éxitos que han venido después de eso. La novela sobre la vida de Alejo Durán, Betty la fea, Pedro el escamoso, Música Maestro, Quieta margarita, El Divino, El Cacique Miranda, La Mala Hierba en fin... cosas que explotaban la regionalidad, el humor y la música. En algunos la música no tenía mucho protagonismo, claro que en Café si con la Gaviota, la regionalidad era evidente en Betty la Fea, una cosa muy local y muy explotable a ese nivel. Pienso y predigo que vamos a volver a eso porque lo que se está haciendo ahora es seguir las pautas de Univisión y de Telemundo, y han acabado con lo que nos dio la gloria internacional televisiva. Pero eso se va a caer de su propio peso como se van a caer los realities. Además ese fenómeno le hizo mucho bien a los colombianos, porque los que no pueden salir a la costa al eje cafetero, por ejemplo, pueden saber cómo son sus paisajes, su gente les da una noción de cómo es su país. Un pastuso que no pueda salir de su tierra, puede ver en 'Las Juanas' cómo es la vida en Corosal, o el de la costa que no puede viajar ve El Divino y conoce como es Buga, el Valle del Cauca, o el que quiere conocer Bogotá ve Bety la fea. En fin el país tenía la oportunidad de hablar, de comunicarse, de interaccionar, de reconocerse y saber que es de distintas formas.

El humor

El humor sale de mi madre. Es un persona que tiene una vivacidad increíble. Es una matrona de puerta de calle, de mecedora, excelente observadora y cuenta historias y demás lo hace con un excelente sentido del humor.

Una vez yo estaba en Montería escribiendo y llegó a buscarme un tipo que se podría parecer a un Sammy Davis Junior pero blanquito, entonces me dijo mi mamá: Te busca un señor que al que no le se el nombre pero para que me entiendas, él es un periodista, sale la foto en el periódico y parece hecho en Ráquira, y le dije ¡claro ese es Toño!.

Otra vez llegaron a saludarme dos tipos. Uno era chiquito y gordito. Y cuando se fueron me comentó; yo no te voy a preguntar por el otro señor pero quien era el sapito enquicio. Y le dije - por qué le dices sapito enquicio- y respondió -Es que cuando tu abres la puerta en el quicio, la parte lateral del marco de que va perpendicular, vez a los sapitos acurrucados y eso parece ese señor.

Ella tiene una gran sentido de la observación y de la vivacidad. Una vez le hicieron una entrevista para el Meridiano de Córdoba donde querían saber más de mi. Pues dijo de mi cuatro cosas y el resto se puso a contar historias. Eso fue una maravilla porque indirectamente respondió de donde venían muchas cosas de mi personalidad.

Lo del humor es de los Juliao porque los Sánchez son muy analíticos, entonces se combina el análisis y el humor y se busca hacer reír a la gente de su propia realidad. Es una buena combinación.

El escritor

La decisión la tomé hacia 1970. Hacía tres años se había publicado 'Cien años de soledad' y frente a semejante monstruo de Gabriel y semejante libro lo primero que desee para ser escritor es no hacer lo mismo. Ya estaba todo dicho entonces había que pensar en cómo decirlo. Yo tenía 25 años y Gabo 40. Ahora tocaba comenzar a decir cosas pero la pregunta era cómo. Comencé a ver que todos mis amigos, muchos de los cuales naufragaron, comenzaron a imitarlo. Y era muy fácil. Como construían, como armaban las frases, como expresaban la realidad. Yo salía a las calles de mi pueblo y veía los almendros empolvados, y mi casa y mi mamá que se parecían a las de él, y lo leía y me decía estoy pensando en mi pueblo. Entonces cómo hacía para contar esas historias. Tuve que tomar una decisión muy difícil, pues tenía el convencimiento que si las primeras 40 páginas de un libro no se parecían a 'Cien años de soledad' el libro era malo. Entonces simple y llanamente decidí enrumbarme por este tipo de cosas y aunque hay muchas cosas que se parecen logré que no fuera un copia. Ese fue uno de los grandes logros de mi vida, alcanzar esa diferencia pero no fue fácil.

Ahora hay una búsqueda. Después de esa borrasca de la imitación a García Márquez han habido producciones muy importantes y es que una buena novela no se produce de la noche a la mañana. Una María, Una Vorágine, 'Cien años de soledad', 'Changó el gran putas', 'Cóndores no entierran todos los días'.

Y es que superar sus propias novelas tampoco es fácil. Por ejemplo Gustavo Alvarez, aunque ha seguido produciendo, no ha podido superar 'Cóndores no entierran todos los días'. A mi también me ha pasado con obras del inicio. Uno es un muchacho travieso a los 25 o 30 años, y escribe cosas con frescura, lo que no creo que ahora pueda hacer.

Hoy me preguntaban en una entrevista que les aconsejaba a los escritores jóvenes, y les dije que la primera decisión que hay que tomar cuando uno decide ser escritor es la de fracasar. Hoy vivo orgulloso de ser un fracasado.

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