Sábado, 21 de enero de 2017

| 2008/06/17 00:00

Los jóvenes desaparecidos de Toluviejo

Desde hace un año, jóvenes de distintos lugares de Sucre y Córdoba salieron a trabajar en fincas vecinas y nunca volvieron. Ahora empiezan a aparecer muertos en combates con la Fuerza Pública. ¿Salieron reclutados para nuevas bandas emergentes o fueron falsos positivos? Los familiares esperan respuestas. Crónica de Reporteros de Colombia.

El departamento de Sucre ha padecido la multiples expresiones de la violencia en Colombia. Una familiar de una de las víctimas de la masacre de Chengue en 2001 visita la que era su casa. Hoy vive en Sincelejo. FOTO: DANIEL REINA ROMERO / REVISTA SEMANA.

Muchos quieren saber cuáles son las fincas a las que un día hace justo un año, dijeron irse a trabajar cerca de 50 jóvenes de diferentes partes de Sucre y Córdoba, porque meses más tarde aparecieron muertos en combates entre el Ejército y grupos al margen de la ley.

Del municipio de Toluviejo, en Sucre, salieron a trabajar a mediados de junio de 2007, 11 jóvenes, uno de ellos menor de edad. Tres más de la vereda San Miguel,  a tan sólo cinco minutos de la cabecera de la capital sucreña. Se dice que de Sahagún, Córdoba, salieron otros 25 y varios más de Montería.

Seis meses después sus familiares se enteraron, a través del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía de Sincelejo en Sucre y Chinú en Córdoba, que algunos de los muchachos habían muerto en combates con tropas de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre. Este es un comando conformado en 2003 por hombres del Ejército y de la Infantería de Marina.

“Solo en enero supe de él cuando una hermana me dijo que lo habían encontrado muerto”, dijo la compañera sentimental de Juan Patrón Viloria, quien fue muerto al día siguiente de haberse ido en busca de un trabajo con el cual pudiera mantener a sus tres hijos.

Algunos familiares de las víctimas creen que los jóvenes fueron reclutados para hacer parte de las nuevas bandas emergentes, facciones que se rearmaron después del proceso de desmovilización de las autodefensas. Otros, sin embargo están convencidos, fueron asesinados por miembros de la Fuerza Pública para mostrar buenos resultados en la lucha contra la delincuencia.

Tomás Ballesteros se resiste a creer que su hijo en alguna oportunidad pudiera haber empuñado un arma, pues lo único que sabía era trabajar como albañil y carpintero.

Según los boletines de prensa de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre, los jóvenes murieron en enfrentamientos con sus tropas en zonas rurales de los municipios de Galeras, Sincé y San Benito. “Para mí eso es un montaje porque él no era ni guerrillero, ni de las Águilas Negras, ni delincuente”, dijo la compañera de Viloria, una mujer oriunda de La Guajira. “La gente dice que eso es un positivo para el presidente Uribe y ellos se los dan a costa de los hijos del pueblo, eso está pasando en todo el país. Se lo llevaron para una finca dizque para pagarle 600 mil pesos y lo mataron”, dijo. 

Jesús Emilio Sosa, familiar de uno de los jóvenes que desapareció de Rancho Grande, Montería, cree, en cambio,  que éste fue reclutado para “hacer cosas malas” y por eso lo mataron.  Lo que ocurre en Sucre se repite también en otros departamentos del país, en especial en aquellos donde hubo desmovilizaciones masivas pero persisten los corredores para el tráfico de droga o zonas de cultivo de coca.

Según la oficina de control de desmovilizados de la Policía Nacional, desde 2006 y hasta marzo de 2008 los organismos de seguridad detuvieron a 3.301 integrantes de bandas criminales en diversos puntos del país, 510 de los cuales eran desmovilizados. En el mismo periodo 893 miembros de bandas criminales resultaron muertos en enfrentamientos con la Fuerza Pública, 20 de los cuales se habían sometido a la Ley de Justicia y Paz.

“En el pueblo siempre se escucharon murmuraciones sobre personas que estaban reclutando a muchachos para las Águilas Negras y otros decían que para trabajar”, explicó Luz Estella Puche, inspectora de Policía de Toluviejo.

Puche dijo que cuatro de los 11 jóvenes muertos de Toluviejo tenían carné de desmovilizados aunque agregó que “los 11 muchachos que desaparecieron no tenían conocimiento de armas y además nunca prestaron el servicio militar”.

Hasta el momento la única autoridad que se ha pronunciado al respecto es el general del ejército Óscar González, comandante del Comando Conjunto del Caribe, quien dijo que los hechos están en investigación. González negó que la desaparición de los jóvenes obedezca a falsos positivos de la Fuerza Pública como muchos familiares de las víctimas han sugerido.

“Cada vez que se presenta algún combate que deja muertos, la Fiscalía General de la Nación a través del CTI realiza los levantamientos y teniendo en cuenta las circunstancias de tiempo, modo y lugar, la investigación es asumida por la justicia penal militar o la justicia ordinaria”, dijo el oficial.

Por estos hechos el Comando de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre tiene varias investigaciones en la Procuraduría General de la Nación, según Guillermo Merlano Martínez, Procurador Regional de Sucre.

La Policía ha podido esclarecer algunas de las desapariciones gracias a que algunas familias han empezado a denunciar los casos, después de meses de silencio. Otros casos siguen sumidos en la oscuridad.

Hace algunos meses la Policía sorprendió en una finca del municipio de San Antonio de Palmito, limítrofe con territorio cordobés, a 8 jóvenes que llevaban más de 20 días acampando y que habían sido llevados a dicho sector con la intención de recibir capacitación sobre labores del campo. La Policía y la Fiscalía lograron demostrar que los habían traído engañados y que la verdadera razón era hacer parte de un grupo armado ilegal.

“A mi hijo se lo llevó Róbinson Eustaquio Barboza Almanza para trabajar en una finca en Sampués donde le iban a pagar 750 mil pesos”, dijo Vilma Inés Ayala Urzola, madre de Jhon Jairo Colón Ayala. “A él se lo llevaron fue para matarlo, pero no en combate”, dijo la mujer que espera junto a los demás familiares que se aclare la muerte de su hijo. Barboza Almanza fue también señalado por otros familiares de haber ofrecido trabajo a los jóvenes.

A finales de septiembre la Policía de Sucre a través de la Sijín, capturó a Barboza Almanza, oriundo de Toluviejo, quien se encuentra actualmente detenido en una cárcel de Barranquilla.

Dilsia Gamboa Castro, tía de un joven que desapareció de Sincelejo y que aparece reportado como muerto en combates en zona rural de San Benito (Sucre), dijo que la muerte de su sobrino Albeiro Meza Romero, que salió el 5 de julio de 2007 en horas de la mañana y en la noche fue muerto, no cree que su sobrino haya caído en un combate.

“Ese día que asesinaron a mi sobrino también murieron otros dos muchachos de Tolú, que según dice el expediente, se enfrentaron con un contingente de 12 soldados de los cuales ya tengo sus identidades y vamos a proceder con una demanda al Estado”, dijo Gamboa Castro.

Sin embargo, Sandra Romero, prima de Albeiro Meza Romero que desapareció el 6 de junio de 2007, cree que su primo sabía en que se estaba metiendo. Según Romero, Meza le anunció a su novia que se iba y que si regresaba era en una “bolsa negra”.

A raíz del creciente número de familiares que han roto su silencio y han comenzado la búsqueda de sus desaparecidos, el CTI de Sincelejo decidió mostrar los cadáveres de muchos jóvenes que estaban enterrados como N.N en los cementerios de Sincé, Galeras, Sincelejo y Chinú, y de otros que aún permanecen en Medicina Legal. Con ello se ha podido identificar los cadáveres de 27 de los jóvenes desaparecidos. (En este grupo no están los jóvenes de Toluviejo, pues su caso lo están asumiendo como único por tratarse de un grupo numeroso que habría sido llevado por una misma persona.)

Los familiares de los jóvenes de Toluviejo esperan ahora que las investigaciones que los organismos pertinentes están adelantando arrojen resultados muy pronto para así poder reclamar los cadáveres de sus seres queridos que están sepultados en el municipio cordobés de Chinú y, así, darles cristiana sepultura.

Los familiares de otros que han desaparecido en diferentes partes de Sucre y de Córdoba también esperan que las autoridades les den razón de ellos.

La ONU y la OEA, que siguen de cerca estos casos, aún no se han pronunciado aunque en varias oportunidades han visitado la zona y se han reunido con los funcionarios de Toluviejo y del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía de Sincelejo.
 



* Reporteros de Colombia es un proyecto de la Corporación Medios para la Paz, la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana y el Programa por la Paz - CINEP


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