Viernes, 20 de enero de 2017

| 2006/03/21 00:00

Los mandamientos de Hu Jintao

El Presidente chino enumeró las ocho virtudes que debe tener todo funcionario de Gobierno. Sara Guevara lo actualiza para Colombia.

Los mandamientos de Hu Jintao

Durante la sesión final de la Asamblea Nacional Popular en China, el pasado 14 de marzo, el presidente chino Hu Jintao hizo pública una lista de ocho virtudes que debería tener todo funcionario de gobierno y que bien podrían formar parte de los mandamientos políticos y civiles para muchos de nuestros países. Al parecer, en mayor o menor grado sufrimos de los mismos problemas.
 
La corrupción, la pereza, la desidia y el afán por ganar el dinero rápido y fácil, entre otros, han quedado consignados en un documento cuyo objetivo es concienciar no sólo a los políticos sino al pueblo chino, de la importancia de los valores éticos y morales.

Así pues, Hu Jiantao se ha referido a los siguientes aspectos de los que podemos tomar nota para reflexionar sobre nuestras realidades colombianas:

Amar y no dañar a la naturaleza. Se refería, sin duda, al desastre ecológico provocado por la empresa estatal Petrochina que vertió en el Río Shongua cerca de 100 toneladas de benceno.

¿Cuáles son los crímenes ecológicos capitales que se cometen a diario en Colombia sin que exista solución a corto plazo?

Servir, no defraudar a la gente. La corrupción cada vez más notoria ha encendido las alarmas del Partido Comunista. Desde los años 90 hasta ahora se han perdido por cuenta de éste flagelo cerca de 50.000 millones de dólares. Existe un gran esfuerzo del gobierno chino por educar desde las escuelas a una nueva generación con cualidades morales estrictas.

¿Cuánto habremos perdido? ¿Qué hacemos para castigar a los criminales de hoy y evitar que los niños actuales sean los corruptos del mañana?

Apoyarse en la ciencia, no ser ignorante e inculto. Se refiere a la religión y a las creencias populares. Para nadie es un secreto que no existe mucha simpatía del gobierno chino hacia el culto religioso. De otra parte, una encuesta reciente también concluía que un 88% por ciento de los chinos son supersticiosos. Sin duda nos parecemos. El gobierno chino le apuesta a la educación.

Nosotros, ¿A qué le apostamos?

Trabajar duro; no ser perezoso ni odiar el trabajo. La apertura económica en China ha dejado ver que es posible ganar muchísimo dinero. La brecha entre los muy ricos y los muy pobres aumenta. Muchos comienzan a dejarse tentar por la posibilidad de ganar en poco tiempo lo que sus padres produjeron en toda una vida.

¿Cuándo dejaremos de hablar de ‘prepagos’, caletas y paseos millonarios, contrataciones millonarias ilegales, y mordidas o coimas a todos los niveles, por no nombrar tan solo unos ejemplos?

Ser unidos y ayudarse uno al otro; no ganar beneficios a expensas de los demás. Una clara referencia al “juega vivo”. Al querer llegar rápido a la meta sin importar a cuántos tenga que atropellar por el camino. China lo vive a su propio ritmo y bajo su propia realidad.

En nuestro día a día, ¿Nos ayudamos y conversamos encaminados a una visión exitosa del país, o seguimos en las zancadillas y peleando todos contra todos?

Ser honesto y de confiar, no convertirse en un traficante de dinero a expensa de sus propios valores. El gobierno chino acusa la corrupción en las áreas rurales donde existe la mayor cantidad de pobreza. Según el propio Primer Ministro Wen Jibiao, algunos funcionarios gubernamentales se ven envueltos en “falsedades, extravagancias y desperdicio, y una flagrante corrupción”.

En nuestra querida Colombia, no sólo se trafica con dinero, también con la dignidad de los secuestrados que esperan salir de su infierno para dejar de ser moneda de cambio, en el mejor de los casos.

Ser disciplinado y apegado a la ley en vez de caótico y transgresor. La frase hace un sutil llamado luego de que en 2005 existieran 87.000 casos de protestas en diferentes regiones de la China. También al desorden que implantan quienes se saltan las normas fundamentales en beneficio propio y en detrimento del país.

Seiscientos muchachos muertos en Colombia cada año por conducir embriagados es apenas una pequeña muestra de cómo las leyes si bien existen, se violan según de la interpretación de cada cual.

Llevar una vida sencilla y de arduo trabajo, evitar nadar entre el lujo y los placeres. La bonanza económica china comienza a llenar a raudales los bolsillos de quienes estaban preparados para el cambio y de quienes aprovecharon el momento económico.

En Colombia, si bien nadar en lujos y placeres es un gusto que se dan muy pocos, si valdría la pena preguntarse si la educación que reciben los estudiantes es suficientemente buena como para prepararlos hacia el éxito y a una vida digna, o increíblemente mala para condenarlos desde ahora al fracaso y a la pobreza.

El publicitado documento del presidente Hu parece caernos como anillo al dedo y se convierte en un resumen global de los males que aquejan a nuestro ya maltratado país. ¿Lo habrán leído nuestros candidatos?



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