Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/09/26 00:00

Los Rodríguez Orejuela firman un pacto sin precedentes con la justicia de Estados Unidos.

Tal como lo adelantó la revista SEMANA en exclusiva hace un mes, los hermanos Gilberto y Miguel entregan toda su fortuna a cambio de que dejen a su familia en paz. Ambos purgarán una pena de 30 años. ¿Y ahora qué sigue?

Los Rodríguez Orejuela firman un pacto sin precedentes con la justicia de Estados Unidos.

Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela lucían tranquilos. Sin el halo de poder que inspiraron en las décadas de los 80 y los 90 cuando con mano de hierro controlaban las andanzas del cartel de Cali, hoy se les vio serenos y humildes. De su puño y letra sellaban un acuerdo inédito con la justicia de Estados Unidos: cada uno recibía una condena de 30 años de cárcel -que en la práctica significa la cadena perpetua pues ambos promedian los 65 años de edad- pero obtenían un paz y salvo para sus familias. Ninguna autoridad volverá a molestarlos e incluso recibirán visas especiales para establecerse en ese país. A cambio, los dos hermanos renunciaron a sus millones de dólares.

¿Cuánto dinero es? La cantidad es astronómica y equivale a las ganancias de su ilícito negocio en el que aceptaron haber enviado nada menos que 200.000 kilos de cocaína a Estados Unidos.

Antes de que alguien se pusiera a hacer las cuentas de lo que esto significa, Miguel se adelantó y presentó excusas: “Le pido perdón a mi familia que la he hecho sufrir por esto. También al pueblo de Estados Unidos y a todas sus autoridades”. Era la misma voz del hombre que en el pasado se hacía llamar como ‘El Señor’ y que sembró de dolor a vastos regiones de la geografía nacional en especial cuando se transaron a una guerra a muerte con Pablo Escobar Gaviria, jefe del cartel de Medellín, por el control del multimillonario negocio.

En cambio, Gilberto fue un poco más parco. Similar a las épocas en las que decía lo justo y le apodaban como ‘El ajedrecista’ porque se limitaba a mover una ficha para ganar sus partidas: “Me someto a la justicia norteamericana”, expresó.
De esta manera los dos hombres se declararon culpables de narcotráfico y lavado de activos. Y tal como lo adelantó la revista SEMANA en exclusiva en su edición del domingo 27 de agostó obtuvieron una inmunidad para sus 28 familiares más cercanos (Ver artículo ‘Acuerdo Inminente’).

Pero, ¿en qué consiste el trato? Básicamente en que todos ganan. Gana la justicia de Estados Unidos que obtiene el dinero y los bienes que ascienden a 2.100 millones de dólares y además tiene las cabezas de dos los narcos más poderosos del mundo como un trofeo para exhibir y también ganan los dos hermanos que a pesar de pasar sus últimos días tras las rejas obtienen la tranquilidad para sus hijos y nietos. Es decir, primó más la condición de padres y abuelos que la otrora de capos.

Y aunque también tienen que desprenderse de 300 compañías, ahora sus descendientes pueden volver al mundo de las finanzas pues serán sacados de la lista Clinton que les vetaba la posibilidad de hacer cualquier transacción financiera. Además, sus seres más cercanos obtendrán visa de residentes que les permitirá vivir en la Florida pues Gilberto y Miguel probablemente purgarán su condena en una cárcel federal del centro de este Estado.

“La familia va a renunciar a más de 300 compañías en Colombia, Bahamas y Panamá”, explicó Marc Seitles, uno de los abogados de la familia. Y es que los dos capos lograron construir un sólido imperio que tocó todas las esferas sociales del país al punto que fueron protagonistas de la vida política al infiltrar con seis millones de dólares la campaña presidencial de Ernesto Samper (1994-1998) que derivó en el llamado proceso 8.000.

Hoy lucieron humildes, vestidos de chaqueta y corbata, contrario a las épocas en que se movilizaban raudos por las calles de Cali escoltados por un ejército de sicarios dando extravagantes órdenes para llenar a Estados Unidos de droga que pasaban desde enviarlas en barcos, cargamentos de poste de concreto, vegetales, madera y hasta la insólita decisión de llevarla en un avión 747 que llegó hasta México con el producto.
Aunque con el acuerdo se cierra un capitulo más en la historia del narcotráfico en el país, éste de paso abre la puerta a otros que pasan por los capos y jefes de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). De hecho se sabe que muchos capos están moviendo sus fichas para acercarse a la justicia de Estados Unidos y disponer de sus multimillonarias fortunas a cambio de seguridad y tranquilidad.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.