Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/12/17 00:00

Lucho cierra su administración con el disgusto general de los ciudadanos por el cobro de valorización

Inconformidad absoluta entre los ciudadanos por tener que pagar el impuesto en plena temporada navideña. Existe la sensación de que lo dejó para última hora con la clara intención de dejar que pasaran las elecciones. En algunas localidades los dueños de los predios quemaron los recibos de pago.

El alcalde saliente de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, terminó su mandato afectando la Navidad de funcionarios y miles de bogotanos por el cobro de valorización.

Definitivamente, el 2007 no fue el mejor año para el saliente alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, en los temas relacionados con los predios de la ciudad. En los últimos días, las calles capitalinas se han visto invadidas por personas que muestran su inconformidad. Llevan recibos en las manos, han quemado algunos y sus denuncias son alarmantes. Reprochan porque este diciembre la Administración empezó a repartir los cobros de una contribución de valorización por beneficio local para la construcción de un plan de obras en toda la ciudad.

Eso quiere decir que los propietarios de predios que se beneficiarán por puentes, andenes, vías y parques deberán pagar un dinero por ello. Pero ese no es el meollo del asunto. Lo que molesta a los habitantes de la ciudad son varias cosas. La primera, que llegó en vísperas de Navidad, cuando los gastos se incrementan por las tradicionales compras decembrinas, una situación absolutamente inexplicable para los bogotanos.

El mencionado cobro estaba aprobado por el Concejo de Bogotá desde 2005 mediante el Acuerdo 180. En él, se establece que en 2007 debe hacerse la primera de cuatro fases del cobro, en la que los propietarios de 1,2 millones de predios deben aportar 718 mil millones de pesos. Sumando las fases restantes, que se harán en los años que vienen, el Distrito debe ajustar un total de 2,1 billones de pesos en 2015.

Eso quiere decir que, por ley, la Administración está obligada a empezar a repartir facturas desde 2007. Pero dejaron todo para el final, justo cuando se acumulan más gastos para los contribuyentes.

Muchos han pensado en que se debe a asuntos políticos. Si la distribución de los recibos se hubiera hecho antes del 28 de octubre, día de elecciones, hubiera afectado al candidato del Polo, Samuel Moreno, hasta ahora copartidario de Garzón y quien debe dar continuidad a muchos de sus programas.

Pero Liliana Pardo, directora del Instituto de Desarrollo Urbano, IDU, tiene otra razón. Para ella, todo se debe al fracaso de la actualización catastral que se realizó en Bogotá desde 2006 y cuyos resultados se conocieron a comienzos de este año.

Precisamente, en marzo, el contralor de Bogotá, Óscar González, encontró graves inconsistencias en el proceso que lo llevaron a concluir que “hubo trampa” en el mismo.

Las irregularidades corrieron por cuenta de la empresa que hizo el estudio, al contratar a personas que no tenían suficientes conocimientos para recoger la información sobre los predios de la ciudad. Los resultados de aquel estudio hicieron que el alcalde Garzón tuviera que revocar la actualización.

Según Pardo, ese estudio catastral arrojaría una base de datos que el IDU utilizaría para la valorización. Pero como no llegó la información, se demoró el proceso, puesto que tuvieron que conformar un listado, que se demoró, paradójicamente, hasta diciembre, después de elecciones y en plena época de compras navideñas.

Por si fuera poco, algunas facturas están llegando elevadísimas. Esa es la otra queja que presentan los propietarios de predios que ya recibieron los cobros por valorización. Recibos por 10, 20, 30 y 40 millones de pesos han despertado numerosas críticas y protestas.

Pero este lunes se conoció un caso sorprendente. Gerardo González es el propietario de un apartamento en la localidad de Fontibón. Es estrato 3 y el inmueble tiene un valor comercial de 32 millones de pesos.

Mayúscula fue la sorpresa del señor González cuando fue a pagar a la ventanilla 66 mil pesos, que era lo que pensaba que decía en el recibo, cuando le explicaron que realmente su obligación era por 66 millones de pesos. Una cifra suficientemente escandalosa para dañarle el diciembre a cualquiera.

Sobre el caso, Pardo dice que ese dinero no lo tiene que pagar González y que eso refleja que en la ciudad hay urbanizaciones cuyos constructores no han reportado la división del terreno en varios predios de diferentes dueños.

Es decir, al apartamento del señor González llegaron las cuentas de 96 apartamentos más que no se habían reportado como diferentes propiedades ante la oficina de Catastro. “O sea que esos 66 millones los tenemos que dividir entre todos los apartamentos. Eso no lo tiene que pagar el señor solo”, aclara Pardo.

Por casos similares, aunque tal vez no tan dramáticos, miles de personas han salido a las calles, para protestar.

Pero si estos rechazan que les llegó el recibo alto, hay otros tantos que se quejan porque no les ha llegado la factura y aún no saben cuánto tienen que pagar. El plazo para el pago con el 15 por ciento de descuento se vence el 28 de enero -el Distrito se vio forzado a ampliar la fecha por la inconformidad general pero la dejó para una época de gastos educativos y justo cuando llegan los recibos del impuesto predial- y muchos piensan que si llega el recibo y tienen que hacer reclamos, perderán el beneficio.

Al respecto, Pardo explica que, primero, nadie tiene que pagar para que se le haga la revisión de sus facturas, como se rumora. Y segundo, a quien se le defina un nuevo monto para pagar, tiene el mismo derecho del 15 por ciento de descuento si paga en el primer mes.

Pero reitera que cada caso debe ser analizado individualmente y para eso aconseja que quienes tienen dudas sobre su factura pidan una cita en el número 195, para darle trámite a su queja.

La administración distrital le entregó la misión de distribuir los recibos a Servientrega. Sin embargo, se cuentan por centenares las llamadas a los medios de quienes aún no los han recibido.

Todos esos reclamos son investigados ahora por la Contraloría, el Concejo y la Personería de Bogotá. La directora del IDU ha tenido que darse una batalla ante los medios para aclarar las dudas sobre el tema. Y miles de bogotanos andan con los pelos de punta por estos días. Mejor dicho, Lucho cerró su administración afectándoles la Navidad a funcionarios y contribuyentes por igual.

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