Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/12/18 00:00

O mais grande

El brasileño Kaká ganó el FIFA World Player, el Balón de Oro de la revista ‘France Football’ al mejor futbolista del mundo, además lideró la victoria del AC Milan en la Copa Mundial de Clubes. Perfil del mejor jugador del planeta.

O mais grande

 Septiembre de 2000. Un Kaká de 18 años se tira del tobogán de una piscina poco profunda. Se torció el cuello, se partió la sexta vértebra cervical y casi queda paralítico. Diciembre de 2007. Ni paralítico ni ahogado, sino todo lo contrario: ágil y en la cima del mundo. Su actuación en la pasada Liga de Campeones, donde lideró a un Milan de nómina escasa y envejecida, le valió el Balón de Oro 2007 con 444 votos, la votación más alta de todos los tiempos, por encima del portugués Cristiano Ronaldo (277) y del argentino Lionel Messi (255). Kaká es el cuarto brasileño que gana la distinción tras Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho. Además encabeza la lista de 30 nominados al premio Fifa a mejor jugador del año a entregarse el próximo 17 de diciembre.

2001. Un año después del accidente, Ricardo Izecson Santos Leite no estaba postrado en una cama sino en la cancha del Morumbí para debutar con el Sao Paulo. 49 partidos, 22 goles y un año y medio después. el joven nacido en Brasilia e hijo de un ingeniero civil y una profesora, aterrizaba en el aeropuerto milanés de Malpensa para iniciar una dulce historia a la que no se le ve final.
Kaká recibió el Balón de Oro en París y después de la ceremonia preguntó si era posible hacer una visita privada a la Torre Eiffel, aunque el destino debió llevarlo a la capital francesa mucho antes. Kaká deseaba jugar en el Paris Saint Germain porque pensaba que allí se adaptaría mejor al fútbol europeo, pero su compatriota Leonardo, ex jugador del Milan, lo convenció de firmar con el club de San Siro por 8,5 millones de euros en 2003.

Kaká es el tipo al que todos le cae bien. A diferencia de la mayoría de los futbolistas brasileños no sabe lo que es vivir en una favela. Nacido el 22 de abril de 1982, no le gusta el carnaval, no se considera buen bailarín y confiesa que en más de cuatro años de vivir en Milán no ha ido a una discoteca. Su milagrosa recuperación lo llevó a convertirse en miembro de Atletas de Cristo, una organización religiosa con más de 30 años de existencia. Ha consagrado su vida a Dios. Debajo del uniforme lleva una camiseta que dice “Pertenezco a Jesús” y en sus guayos (la marca Adidas le paga muy bien por usarlos), la leyenda “Dios es fiel”. Cuando se retire no quiere ser entrenador, sino pastor de su Iglesia. A sus 25 años, con fama, dinero y un físico que derrite a todas, es hombre de una sola mujer; se llama Caroline Celico, hija de la directora de Christian Dior en Brasil, a quien conoció cuando ella tenía 15 años y él 19. Se casaron en 2005 luego de prometerse que llegarían vírgenes al altar. En los tres años que estuvieron separados acordaron que podían salir con amigos pero, pasara lo que pasara, todos los días a las 12 de la noche cada uno estaría en la casa para hablar por teléfono.

Pero la docilidad de Kaká acaba donde empieza la cancha de fútbol. Con un tranco largo, un certero remate con ambas piernas y una visión de juego que le lleva a hacer lo más conveniente para el equipo se traga a los rivales sin piedad alguna.

Su actuación en la pasada Liga de Campeones, donde lideró un Milan de nómina escasa y envejecida, le valió el Balón de Oro 2007 con 444 votos, la votación más alta de todos los tiempos, por encima del portugués Cristiano Ronaldo (277) y del argentino Lionel Messi (255). Kaká es el cuarto brasileño que gana la distinción tras Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho y tiene el honor de haber ocupado el primer puesto del podio más joven de la historia: sus 25 años se impusieron a los 22 del hombre de Manchester United y a los 20 de Messi.

Pero lo que a muchos tiene contentos es que sucede en el palmarés a Fabio Cannavaro, primer defensor en ganar el trofeo, triunfo que fue visto como una victoria del antifútbol. Desde ya, el nombre de Kaká encabeza la lista de 30 nominados al premio Fifa a mejor jugador del año a entregarse el próximo 17 de diciembre, y que actualmente es también propiedad del defensa italiano del Real Madrid.

Luciano Moggi, hombre fuerte de Juventus, se negó a adquirirlo porque "un futbolista no puede llamarse así", mientras Jorge Valdano, en su cargo de director deportivo del Real Madrid había, desestimado su fichaje en tan solo seis millones por exceso de figuras. En una movida que haría morir de pena hasta al peor de los negociantes, el pasado verano Real Madrid ofreció 90 millones de euros por su pase, además de un salario anual de 13 millones.
Pero al parecer Kaká no se mueve del Calcio. Es el jugador con mejor sueldo del mundo (nueve millones de euros por temporada), por encima del inglés John Terry y su compatriota Ronaldinho, y además es el consentido de Giorgo Armani, quien le paga una buena cifra por ser la imagen de sus campañas publicitarias. “Le admiro no sólo por su talento como jugador, también es el espejo al que aspiro que se fije mi empresa: es natural y elegante. No necesita gritar para llamar la atención. Su carácter hace que las personas lo admiren, ya sea en el terreno de juego o en una sala de reuniones", dijo el diseñador. No en vano Kaká se ha convertido en el sucesor de David Beckham como el ícono de los gays, según asegura Mark Simpson, el inventor del término metrosexual.


Su talento alcanza hasta para empapar a sus familiares: mientras su hermano Digao juega en la serie B con el Rimini Calcio a pesar de ser un defensor central de mucha estatura y poca técnica, su primo, Miguel Dos Santos Leite, hace parte de las inferiores del AC Milan.

Pero no todos les hacen venia a las muchas virtudes de Kaká. El defensor Cristian Panucci saltó cuando el brasileño dijo que si persistía la violencia en la Serie A, muchas de sus figuras -incluido él- se mudarían de liga. “Todos se hacen los moralistas, pero mientras les paguen, seguirán viniendo a jugar a Italia porque ante el dinero todos cambian”, dijo el jugador de la Roma. Mientras tanto, Diego Maradona, que suele decir con abrumadora honestidad lo que piensa, reconoció que le habría dado el Balón de Oro a Cristiano Ronaldo o a Messi antes que a Kaká.


Puede que el brasileño no esté a la altura de la mejor versión de Zidane, Ronaldo o Ronaldinho, pero no cabe duda de que es lo mejor que ofrece el fútbol de hoy. Basta con verle un partido completo o echarle un vistazo a su palmarés para darse cuenta de que se está al frente de un superdotado que ha luchado por cada título que ha obtenido. Este Balón de Oro seguro no será el último en su carrera.

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