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| 12/26/2004 12:00:00 AM

Malos tragos

En las fiestas de fin de año el consumo de alcohol en los hogares se incrementa y muchos jóvenes aprovechan esta época para comenzar a tomar.

En la madrugada del pasado 20 de noviembre José David Domínguez, un estudiante del colegio José Joaquín Casas murió cuando un camión repartidor de leche lo atropelló por accidente. El joven estaba peleando con un taxista a la salida de un bar en Chía y quedó sobre la vía sin darse cuenta de que el vehículo se acercaba a gran velocidad. Si José David no hubiera estado borracho seguramente no habría peleado y habría podido reaccionar a tiempo para salvar su vida. Gracias a este error José David entró a hacer parte de las estadísticas, según las cuales, entre 2001 y 2003, cerca de 6.000 jóvenes entre los 15 y los 19 años murieron o resultaron heridos en accidentes de tránsito.

Aunque el consumo y venta de alcohol a menores de edad es ilegal en todo el país, lo cierto es que los jóvenes sí toman licor y no es raro ver estudiantes a la salida del colegio con el uniforme, la maleta y una cerveza en la mano. La situación es tan frecuente que un estudio de la Secretaría de Salud de Bogotá calcula que en la capital los jóvenes comienzan a beber a la tierna edad de siete años. ¿Cómo se explica este fenómeno?

Existen muchas razones que disparan el consumo de alcohol en las nuevas generaciones. Por un lado, a diferencia de otras sustancias adictivas como el cigarrillo y las drogas, el alcohol es socialmente aceptado y es fácil de conseguir pues en la mayoría de los hogares los adultos tienen botellas de licor en el bar las cuales están al alcance de los niños.

El alcohol también es considerado una droga pues funciona como un depresor que va durmiendo los centros cerebrales. Por eso las personas que están borrachas se desinhiben, es decir, pierden el control de sus actos y se dejan llevar por sus impulsos. Hablan más de la cuenta, no les importa lo que opinen los demás, se vuelven agresivos, peleones, creen que siempre tienen la razón y pueden llegar a ser violentos físicamente con otras personas. El borracho piensa que sus cinco sentidos están perfectos y cree que puede conducir por lo cual se convierte en una amenaza en las calles.

El dato más dramático del estudio es que los padres son las personas que mayor influencia ejercen sobre el consumo de alcohol en los jóvenes. Algunos adultos piensan que al darle trago a los menores de edad los están ayudando a madurar más rápido pero con esto lo único que consiguen es que el joven genere dependencia al licor y termine creyendo que sin esa "ayuda" no puede ser una persona chévere, alegre e interesante.

En Colombia, luego de la muerte de José David, las autoridades expresaron su preocupación, pues creen que faltan normas mucho más estrictas para no permitir que los niños y los adolescentes compren y consuman alcohol. Mientras la administración pública toma medidas más severas es importante que tu mismo aprendas a cuidarte. Recuerda que el trago no te hace ver más bonito, ni más grande, ni más fuerte y mucho menos va a darte poderes extraordinarios. En cambio, te pone débil, descoordinado y lento. De ti depende que estas fiestas de fin de año sean un motivo de alegría y celebración. No las dejes arruinar por un guayabo.

Sabías que...

Una copa de alcohol es eliminada por el cuerpo en una hora. Consumir alcohol en dosis mayores hará que la presencia de alcohol en la sangre aumente y te emborraches.
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