Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/07/12 00:00

“Me voy a presentar a la Fiscalía”

Salvatore Mancuso dijo en exclusiva para SEMANA.COM que rendirá indagatoria ante el fiscal después de la instalación este jueves de la Casa Villa Esperanza en Medellín, desde donde los ex jefes de las AUC coordinarán las labores de reinserción.

“Me voy a presentar a la Fiscalía”

En varias oportunidades, los fiscales que llevan seis procesos judiciales contra Mancuso se han comunicado con su abogado para exigirle el ex comandante paramilitar presentar sus descargos en Bogotá sobre varios secuestros y masacres que cometieron los paramilitares del Bloque Catatumbo bajo su mando.

Por ejemplo, el secuestro y asesinato de tres profesores en Montería en 1997. O la masacre de cinco campesinos en La Gabarra, en 1999. La muerte de casi 10 personas en Tibú (no se sabe con precisión de cuáles muertes es responsable Mancuso) ocurrida en 1999 y 2000; y por las masacres de El Salado (Sucre) y Mapiripán (Meta), ocurridas en 1997 y 2000.

La gravedad de los delitos cometidos son suficiente razón para obligar a Mancuso a que se presente a la Fiscalía. De acuerdo con el Código Penal, se puede ordenar su conducción por intermedio de la Policía Judicial. Es decir, el Fiscal General Mario Iguarán podría ordenarle a una delegación del CTI que se traslade hasta Montería para que lleve a Bogotá a Mancuso de inmediato. Sin embargo Iguarán ha preferido “invitar” una vez más al ex jefe paramilitar para que comedidamente se presente a la Fiscalía.

Uno de los fiscales de la Unidad de Derechos Humanos dijo a Semana.com que se han abstenido de traer con Policía y esposas a Mancuso hasta Bogotá pues eso podría poner en peligro el proceso de paz con las AUC.

“Otra razón por la que no se ha ido a buscar a este hombre es por economía procesal. Si Mancuso hace caso, el fiscal y el juez pueden ahorrarse cartas, defensas, tiempo, procedimientos burocráticos y hasta escándalos que podrían poner en peligro el proceso de paz con las AUC”, agregó el fiscal que pidió la reserva de su nombre. Si Mancuso, como dijo a Semana.com, se presenta en los próximos días, por las buenas, habrá esperanza de que los procesos de Justicia y Paz arrojen algún resultado a favor de las víctimas en los próximos años. Su renuencia a cumplir la ley en este caso era un mal indicio para lo que se viene.

El texto de Justicia y Paz

Uno de los temas que tratarán los paramilitares en su primera reunión en la Casa Villa Esperanza será el del texto definitivo de la sentencia de la Corte Constitucional sobre la ley de Justicia y Paz. Según trascendió al público, el texto ya fue firmado por los seis magistrados ponentes. Falta ahora la firma del magistrado Araujo, quien hace unas semanas denunció que lo que había aprobado era diferente a lo anunciado en rueda de prensa por el presidente de la Corte, Jaime Córdoba Triviño (ver artículo relacionado).

Las autodefensas están pendientes de ver el texto de la sentencia, que según el fallo resolutivo, les habría quitado varios de los beneficios más preciados por ellos, como la no obligatoriedad de confesar todos los delitos, de contabilizar el tiempo que ha transcurrido desde que dejaron las armas como parte de la pena alternativa de 8 años de prisión, el privilegio de sólo reparar con sus bienes ilícitos, y su estatus político.

Sin embargo, no están tan nerviosos como hicieron suponer las explosivas declaraciones del jefe desmovilizado Ernesto Báez. Confían en que el Presidente Uribe cumplirá con lo que les prometió hace más de dos años en la mesa el Alto Comisionado Luis Carlos Restrepo, según se supo por las grabaciones de las conversaciones filtradas a Semana (ver revelaciones explosivas), y que ratificó en su entrevista con Yamid Amat el fin de semana pasado el ministro del Interior Sabas Pretelt al decir que los que cumplan sus penas en Colombia no serán extraditados a Estados Unidos. Esto último es la preocupación central de los jefes paramilitares.

Mientras tanto, varios de ellos, como Mancuso, están con sus ex combatientes erradicando la coca que sembraron (ver artículo relacionado), a cambio de un estipendio mensual y como una forma de mostrar su intención de reparar.

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