Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/04/03 00:00

Mindefensa:"HH es un criminal. Si E.U. lo pide en extradición, se va"

Hernán Hernández, ex integrante del Estado Mayor Negociador de las Autodefensas, fue capturado este martes en el Urabá antioqueño por la Dijín, donde se escondía de las autoridades

Mindefensa:"HH es un criminal. Si E.U. lo pide en extradición, se va"

Hernán Hernández, más conocido con el alias de ‘HH’ y quien fue integrante de los bloque Calima y Bananero de las AUC, fue capturado por la Dijín este martes a las 2 de la tarde en el departamento de Antioquia. Según informó la Policía, este hombre fue sorprendido en la finca “Arroyo de Mulato”, ubicada en la vía que del corregimiento de Bolombolo conduce al municipio de Tarso. 

Este hombre, cuyo verdadero nombre es José Hebert Veloza García, se integró al proceso de desmovilización de las autodefensas y durante mucho tiempo mantuvo un liderazgo declarado. Pero meses después, al igual que Vicente Castaño, decidió no presentarse ante las autoridades cuando el presidente Álvaro Uribe ordenó que la cúpula de las AUC debería estar concentrada en La Ceja y más tarde en la cárcel de máxima seguridad Itagüí.
El Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, dijo de 'HH' que si Estados Unidos lo pide en extradición se va. "Este sujeto se había desmovlizado, luego se escapó, siguió delinquiendo y por eso no va a tener ningún tipo de beneficio en cuanto a la ley de justicia y paz, y va a ser tratado como lo que es, como un criminal", agregó Santos.

‘HH’, quien fue capturado con cinco personas más, fue uno de los responsables de la muerte de Carlos Castaño (ex jefe de las AUC) y de la masacre del Ato Naya en la cual murieron más de 30 personas en abril de 2001. De acuerdo con la justicia, si el paramilitar hubiera cumplido las reglas de la ley de Justicia y Paz, por este crimen posiblemente hubiera pagado no más de ocho años, pero por haber sido prófugo de la justicia, perdió los beneficios de la norma y será procesado por las leyes ordinarias.

Al parecer, este hombre que le rendía cuentas a ‘Don Berna’ (hoy preso en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí) con quien tenía algunos negocios de empresas de aseo en Apartadó y otros municipios de la región, tuvo problemas por tierras con ‘Macaco’, ‘Jorge 40’ y Salvatore Mancuso.

En mayo de 2004, cuando se iniciaba el proceso de paz, Hernández firmó junto a otros diez comandantes de las autodefensas un acuerdo que oxigenó e impulsó el proceso. Este acuerdo oficializó la zona de ubicación de 380 kilómetros cuadrados en Santa Fe Ralito, en Córdoba, zona desde la cual los comandantes y representantes del Gobierno coordinaron la desmovilización de sus hombres.

El jefe del Bloque Bananero se desmovilizó en la región de Urabá el 24 de noviembre de 2004 con 452 hombres. También bajo su coordinación, el Bloque Calima efectuó su desmovilización el 18 de diciembre del mismo año.

Hernández ingresó a las autodefensas en 1996. Lo curioso es que realmente la de 2004, fue su segunda desmovilización, pues en 1991 dejó las armas que empuñó como guerrillero del Farc. Uno de las mayores preocupaciones de ‘Hernán Hernández’ fue que el proceso de las autodefensas no dejara a los desmovilizados sin ocupación productiva y que fueran presa fácil para que otra organización armada los reclutara, como le ocurrió a él mismo luego de su desvinculación con el EPL.

En la región de Urabá, específicamente en El Dos, Turbo y Apartadó, ‘HH’ fue reconocido por su liderazgo empresarial. El extinto jefe paramilitar, una vez desmovilizado, se desempeñó como presidente de la Asociación de Desmovilizados del Urabá (Asdesur), impulsando desde la dirigencia de esa agremiación proyectos productivos en cultivos de yuca, palma y cacao, iniciativas enfocadas a ocupar a los ex combatientes de las autodefensas. “Don Hernán”, como lo llamaban los desmovilizados rasos, visitaba regularmente los proyectos de la región y estaba atento a su buen funcionamiento solucionando los requerimientos que tuvieran.

El poder y liderazgo de Hernández quedó demostrado cuando convocó a los alcaldes locales para que decretaran un subsidio de vivienda en beneficio de los desmovilizados. Además de los proyectos productivos que impulsó, Hernández logró mejorar las condiciones de los 768 ex patrulleros de su bloque, con soluciones prácticas como cuando habló con los evangélicos para que éstos se ocuparan de la atención sicológica de los ex combatientes, ya que éstos sólo contaban con una sicóloga. "Si tuvimos la capacidad para que nos siguieran a la guerra, tenemos la responsabilidad de devolverlos a la vida civil", afirmó Hernández en su momento.

Críticos del proceso señalaron que tras los proyectos productivos de Hernández, se ocultaba una estrategia política consistente en vincular a estas iniciativas a los familiares de los desmovilizados y a éstos mismos para así conservar la base política de las autodefensas.

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