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| 10/28/2007 12:00:00 AM

Moreno votó rodeado de gente, silbidos y ‘hurras’

Al barrio Bachué fue a sufragar el candidato del Polo. Allí tiene su fortín político.

Mientras el candidato a la alcaldía de Bogotá Samuel Moreno salía de su casa a las 10 de la mañana, en el colegio Laureano Gómez, ubicado en el barrio Bachué (localidad de Engativá), se veía una larga fila de mujeres y pocos hombres que iban a entrabar a votar.

A esa hora, Moreno fue hacia el puesto de votación de la calle 76 con carrera 11 y acompañó a su esposa a sufragar. Luego, salieron hacia el colegio Laureano Gómez, donde está el puesto de votación del candidato. Hecho paradójico, toda vez que su abuelo, el general Gustavo Rojas Pinilla llegó a la presidencia de Colombia después de darle el golpe de estado al entonces mandatario Laureano Gómez.

En el colegio que lleva el nombre de aquel ex presidente todo estaba muy tranquilo. Quizás uno que otro se preguntaba por qué había tanto periodista allí.

Pero justo a las 11 de la mañana pudieron entender qué tenía de especial ese puesto de votación, cuando una avalancha de gente, gritando, llegó de repente a la entrada de esa institución educativa. En medio de todos estaba, ni más ni menos, que el candidato Moreno, con su chaqueta de color ‘amarillo Polo’ y saludando, siempre sonriente.

Entre tropiezos y ‘hurras’, pudo llegar hasta el aula donde estaba la mesa seis. Allí debía depositar su sufragio. Mientras tanto, afuera del salón el bullicio no paraba. Silbaban, gritaban su nombre, el eslogan de su campaña y otros hasta clamaban su reelección, sin verlo gobernar todavía.

Esa actitud de quienes rodeaban al candidato se explica porque Bachué es un barrio que nació en 1978 con fuerte apoyo de María Eugenia Rojas, madre del candidato, y ha sido un fortín político de todo el clan.

Incluso, el candidato Samuel tiene como un motivo de orgullo el hecho de que desde 2001, cuando se lanzó por primera vez al Senado, votó en ese puesto y ganó. Siguió sufragando allí a lo largo de todo este tiempo sin dejar de ocupar la curul en el Congreso. Hoy, espera que la tradición se mantenga.

Eso lo reconoció él mismo al salir de la mesa de votación, cuando, además, celebró la participación masiva de electores que pudo presenciar en el corto tiempo que estuvo en ese colegio.

En el ambiente se sentía la duda de qué tan perjudiciales para su aspiración pudieron ser las palabras del presidente Álvaro Uribe en los últimos días, cuando de manera indirecta sugirió no votar por él.

A ese respecto, Moreno guardó silencio y, señalando al gentío que lo rodeaba, dijo que “Bogotá siempre ha mostrado que vota libre, independiente, que no le gusta que la coaccionen, que siempre vota informado y espero que esta vez no sea la excepción”.

Esas personas que estaban a su alrededor le dieron seguridad. Moreno estuvo siempre sereno, sonriente y hasta hizo comentarios en los que se autoproclamaba ganador. Dijo que la próxima vez que votara, lo haría en el colegio Gustavo Rojas Pinilla, después de que él mismo lo inaugurara y que, así, en su próxima cita en la urna acabaría con la paradoja de votar en el colegio que lleva el nombre del ex presidente al que su abuelo le dio el golpe militar.

Poco dijo Moreno durante la media hora que estuvo en el Laureano Gómez. Después, se subió a su camioneta, se despidió de todos los que lo rodeaban y se fue. Dejó su voto en la urna y un fuerte aguacero que se desató tras su partida.

Iba hacia su casa, donde almorzaría y pasaría el resto del día con su familia. A las 6 de tarde, después de conocer los resultados, saldría hacia Compensar, donde está la sede de su campaña, a reunirse con quienes estuvieron con él durante este período electoral.
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