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| 5/3/2007 12:00:00 AM

Nancy Pelosi le exige a Álvaro Uribe condenar a los militares que tengan nexos con paramilitares

Las primeras impresiones tras la reunión del Jefe del Estado con la presidente del Congreso demócrata no son buenas: Le pidieron menos “palabras” y “más resultados y condenas”. En el comunicado oficial ni siquiera se mencionó el TLC, que en teoría era el tema central de la entrevista.

Las primeras sensaciones tras la reunión entre el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, y la presidente del Congreso de Estados Unidos, Nancy Pelosi, no son las mejores. Un dato retrata lo ocurrido en la charla. El Tratado de Libre Comercio, TLC, que en teoría era tema sobre el cual iba a girar la conversación ni siquiera se mencionó en el comunicado oficial emitido por la legisladora.

En cambio, el fantasma del paramilitarismo estuvo presente. A Uribe, Pelosi le exigió condenas ejemplares para los militares a los que se les demuestre vínculos con los grupos de autodefensa. Y aunque el tono de reclamo, según algunos de los asistentes, fue cordial también fue “duro”.

“No necesitamos más palabras, reportes o crear unidades de la Fiscalía para investigar, sino de resultados y condenas. Requerimos progresos verdaderos”, aseguró ", aseguró el representante James McGovern.

Y la señora Pelosi fue clara que la exigencia de condena a los militares involucrados en violaciones a los derechos humanos no debe limitares sólo a los de grados inferiores sino que “es esencial que el gobierno de Colombia investigue y condene a tales oficiales incluidos aquellos de alto nivel”.

Y los líderes de la bancada demócrata fueron claros en las consecuencias. “Si no hay progresos sustanciales” no podrá haber firmas de acuerdos comerciales. En otras, palabras TLC.

El balance de la primera jornada

El presidente Uribe concluyó el miércoles la primera de tres jornadas en Washington como se había adelantado: saludos de siempre del presidente George W. Bush, miradas de duda de algunos demócratas y oposición cerrada de sindicatos y activistas de derechos humanos, según el análisis de la AP.
 
Es mucho más lo que está en juego para Uribe en esta visita que en cualquier otra del pasado reciente. A sus gestiones para la aprobación del tratado de libre comercio (TLC) y más ayuda a través del Plan Colombia se ha unido el inesperado esfuerzo de recuperación de imagen después de las versiones que lo ligan a grupos paramilitares, insiste AP.

Para Bush, con quien se entrevistó temprano como primera actividad de una amplia agenda, Uribe no tiene que probar nada. Sus antecedentes de político de convicciones firmes en favor de la democracia y las libertades siguen siendo incólumes, dijo al comparecer ante reporteros.
 
Pero, el presidente estadounidense admitió que su colega, a quien volvió a llamar “amigo”, puede estar en dificultades en otros frentes, especialmente el Congreso controlado por la oposición demócrata, a cuyos miembros Bush les pidió darle a Uribe la oportunidad de ser oído.
Uribe tuvo esa oportunidad con una serie de entrevistas en el Capitolio, que incluyeron al líder demócrata del Senado, Harry Reid. El jueves seguirá la serie, tanto como el viernes siguiente, en que el visitante partirá de regreso a Bogotá.
 
El presidente colombiano ha mostrado, sin embargo, en su primera jornada que estaba optimista de que partirá con la esperanza de haber avanzado en todos sus propósitos.
 
Reid dijo a través de su portavoz, Federico de Jesús, que no emitiría formalmente un comentario sobre los asuntos tratados debido a que fue “una entrevista privada”, una posición opuesta a la que siguió con la visita el mes pasado del presidente peruano Alan García, empeñado en las mismas gestiones de libre comercio.
 
Uribe ha traído para este viaje algunas guías para sus intervenciones. Ha dicho al lado de Bush y luego en otros sitios que su gobierno está empeñado en tres objetivos: consolidar la seguridad democrática, crear más confianza en Colombia para las inversiones y satisfacer objetivos sociales cruciales.
 
En la conferencia anual del Consejo de las Américas en el Departamento de Estado, Uribe tocó el tema más caliente de esta visita. Declaró que bien pudo aliarse a los paramilitares para hacer una lucha conjunta contra las guerrillas narcoterroristas y que los resultados hubiesen sido exitosos.
 
Pero, indicó que su gobierno evitó entrar en alianzas “con criminales para derrotar a criminales” porque prefirió hacerlo por la vía que señala la institucionalidad democrática.
 
En un toque de candor para la dirigencia política de un país que oficialmente confía en Dios, informó la AP, Uribe dijo que cada mañana al despertarse su pensamiento iba hacia Dios para pedirle no ser débil en su “decisión de derrotar al terrorismo en Colombia”.
 
El presidente colombiano terminó su participación ante el Consejo de las Américas como empezó: con una ovación de pie, de unos 200 participantes.
 
El senador Patrick Leahy, demócrata de Vermont y presidente del subcomité de operaciones exteriores, dijo en una declaración coincidente con las gestiones de Uribe que lo ha apoyado en los últimos cinco años y continuaba apoyándolo y deseándole éxito.
 
“Ha hecho muchas cosas buenas para su país”, declaró. “Pero eso no significa que yo esté de acuerdo con todo lo que dice o hace”.
 
Leahy, como presidente del Comité de Apropiaciones, un panel que ha aprobado más de 500 millones de dólares en ayuda para Colombia cada año, ha retenido una entrega de 55 millones de dólares para las fuerzas militares colombianas.

Explicó que la retención continúa debido a que no estaba convencido de la forma en que el Departamento de Estado ha certificado que los militares respetaban los derechos humanos en sus operaciones contra el terrorismo y narcotráfico.

La gestión de Uribe en el Congreso no es fácil pues tratará de poner en su corriente a legisladores demócratas, como Leahy, que tienen grandes presiones de grupos sindicales para pedirle al gobernante garantías de respeto a los derechos humanos, incluyendo el derecho laboral y protección de sindicalistas.
 
Leahy se reunió el martes con Mario Iguarán, el fiscal general colombiano, quien adelantó que las investigaciones de asesinatos de sindicalistas, el punto crítico de los reclamos demócratas ligados al libre comercio, estaban arrojando una participación conjunta de paramilitares y fuerzas oficiales.
 
“Lamentablemente, los demócratas tienen los votos para la aprobación del tratado de libre comercio”, dijo Stephen Donehoo, director de Kissinger McLarty Associates. “La mayoría de republicanos, incluyendo los miembros del gobierno, están totalmente convencidos de que el tratado debe ser aprobado porque Colombia es un país importante para la seguridad nacional de este país”.


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