Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/08/26 00:00

No mejoran las condiciones de vida de los homosexuales en Colombia

Un informe que presentará la ONG Colombia Diversa este miércoles 27 muestra un reincidente panorama de atropellos contra quienes prefieren tener parejas del mismo sexo.

La situación de derechos humanos de la población Lgbt no mejoró mucho entre 2006 y 2007.

No han cambiado mucho las condiciones de vida de las lesbianas, gais, bisexuales y transgeneristas (Lgbt) en el país. Eso concluye un informe de la Fundación Colombia Diversa que será presentado este miércoles y que habla de cómo fueron las situaciones de violencia, carcelaria, económica, educativa, laboral, y de acceso a la salud para esas personas durante 2006 y 2007

En ese periodo, Colombia Diversa registró 67 muertes de personas Lgbt en todo el país por razones de su orientación sexual, la mayoría con señales de violencia extrema o saña. Habitualmente se tienden a relacionar dichos crímenes con asuntos pasionales, pero esa Fundación no observó que fueran asuntos aislados, sino que “tuvieron en común un contexto de discriminación ejercida tanto por particulares como por un modelo institucionalizado de discriminación – bien por acción o por omisión- de las entidades y funcionarios públicos”.

Esa afirmación se sustenta en parte en las cifras de la atención que han merecido las denuncias de la población Lgbt sobre violaciones a los derechos humanos. En el periodo que comprende el estudio se reportaron 31 casos ante las autoridades. De ellos, 17 quedaron sin investigación. De cinco, aquella ONG no obtuvo información. Seis desembocaron en investigaciones disciplinarias de funcionarios de entidades públicas. Sólo tres merecieron investigaciones penales y no hubo ninguna sanción.

En cambio, sí hay casos en los que población Lgbt es castigada en cárceles, donde presentan hacinamiento y son víctimas de diferentes formas de violencia. No sólo sufren por agresiones quienes están tras las rejas, sino las parejas que van a visitarlas.

Según Colombia Diversa, “las transgeneristas son las más asiduas víctimas de agresiones verbales y físicas, hostigamientos sexuales, burla, mofa, maltrato físico, moral y psicológico. Son especialmente vulnerables a las violaciones de su derecho a la dignidad humana, a la integridad física y al libre desarrollo de la personalidad”. Esas discriminaciones se recrudecen en las cárceles, donde la vida “está marcada por el prejuicio y por la lógica de dominación machista y homofóbica”. Incluso, se presentan “restricciones arbitrarias” a la visita de las parejas del mismo sexo.

En las defensorías regionales, le dijeron a esa ONG que las personas Lgbt suelen ser rechazadas por sus compañeros de celdas en las cárceles y que muchas veces su sola presencia genera conflictos. Para Colombia Diversa, la política general del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) promueven muchas veces la violencia contra las personas Lgbt. Y esa política va en contravía de lo que promueven manuales de convivencia y capacitaciones que se han hecho para mejorar la convivencia de homosexuales y heterosexuales en las cárceles.

Afuera de los muros y las celdas, la situación para las personas Lgbt no varía mucho. Es cierto que miles de colombianos son tocados por la pobreza, independiente de su orientación sexual. Pero la lucha por la supervivencia se dificulta más cuando es evidente la inclinación homosexual porque las posibilidades de conseguir empleo se reducen. Esto ocurre sobre todo para los transgeneristas y travestis, que ante la imposibilidad de conseguir trabajo, terminan en la prostitución o, en el mejor de los casos, como estilistas. Frente a esa estigmatización, muchos deciden ocultar sus preferencias sexuales en el trabajo, según lo reporta Colombia Diversa.

Ese temor por revelar la homosexualidad se inicia desde pequeños, en edad escolar. “Aunque en materia de educación no existe en Colombia estudio alguno sobre la discriminación como una de las causas de deserción escolar, la experiencia indica que cuando se sospecha o se revela públicamente la orientación sexual de un estudiante Lgbt, las reacciones que se producen presionan u obligan su salida del centro educativo. Estas reacciones suelen presentarse entre compañeros, docentes y directivas del colegio, y también en la familia del estudiante”, reza en el informe.

Colombia Diversa también encontró que entre 2006 y 2007 no se implantó ninguna política pública que promoviera el respeto a la población Lgbt en las instituciones educativas. Al contrario, se hallaron “prácticas abiertamente homofóbicas en los colegios”.

Sobre la salud de las personas Lgbt, la ONG dice que sus necesidades e intereses no son reconocidos, estudiados ni contemplados por las políticas públicas y eso se evidencia tanto en la salud como en la atención. Por ejemplo, cifras de la Fundación Santamaría dicen que 48 de cada 100 transgeneristas no tienen seguridad social en salud. Y las que gozan de salud, encuentran que muchas de sus necesidades no están incluidas, como los cambios físicos, que hacen que muchos homosexuales puedan sentirse bien según el género con que se identifican.

Como no cuentan con asesoría médica, la mayoría terminan usando implantes en senos y caderas con elementos que no son los adecuados, como el aceite, que muchas veces ocasionan graves daños en sus cuerpos.

La prevalencia del VIH sigue siendo preocupante. Sin embargo, denuncia Colombia Diversa que “las entidades del Estado, en lugar de buscar mayores recursos para atender el serio problema, han contribuido más bien a estigmatizar a esta población” al señalarlos como “los mayores multiplicadores del virus”.

Pese a que el estudio que presentará Colombia Diversa este miércoles se sustenta en cifras, el informe concluye que los datos no reflejan la realidad porque quienes denuncian son pocos. Algunos no lo hacen por temor a más agresiones o rechazos. Otros, porque no creen en las instituciones, en parte, porque son pocos los funcionarios que están capacitados para atender a las personas Lgbt.

De lo que sí hay certeza es de logros que se han alcanzado en la asidua lucha por la igualdad de derechos entre homosexuales y heterosexuales. Colombia Diversa enumera, entre otros, la creación de un centro de formación para funcionarios en Bogotá y la apertura de líneas de trabajo especial para la población homosexual en la Procuraduría General y la Defensoría del Pueblo.

La justicia también ha aportado, como lo hizo la Corte Constitucional cuando en un fallo dijo que las parejas homosexuales tienen los mismos derechos patrimoniales, de salud y pensión que las parejas heterosexuales.

Y los organismos internacionales también han hecho lo suyo, como el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que se pronunció diciendo que las parejas homosexuales colombianas deben tener los mismos derechos que las heterosexuales.

Todos los logros son producto de una lucha jurídica que vienen dando las personas Lgbt en los últimos años. Pero ante el panorama que pinta Colombia Diversa, todavía falta mucho para que haya una verdadera convivencia entre seres humanos cuya orientación sexual es diversa. 
 
(Vea la columna de opinión de Olga Lucía Lozano al respecto de este informe)

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