Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/12/05 00:00

“¿No podrían robar un poquito menos?”

Decenas de usuarios escribieron sobre sus malas experiencias con bancos, empresas de servicios públicos y marcas de electrodomésticos. Lea sus testimonios y participe en el foro de discusión.

“¿No podrían robar un poquito menos?”

Se le alargó el préstamo
A mediados del año solicité un préstamo en el Citibank de Medellín por 5.5 millones de pesos a un plazo de dos años. Cuando firmé los documentos para que el dinero fuera desembolsado me di cuenta que el préstamo me lo difirieron a cinco años, y no a dos como lo había solicitado. No quería alargar tanto tiempo mi deuda, así que le pedí a una asesora del banco que hiciera la corrección. Ella, en lugar de hacer la gestión pertinente, me dijo que era yo quien debía gestionarlo. Por ello hice el reclamo y el banco me informó que tenía 30 días para darme respuesta. Mientras tanto, yo tengo el dinero guardado en mi cuenta, no lo he tocado, pues prefiero devolverlo a tenerlo cinco años. Y lo peor, el banco espera que dentro de un mes pague la primera cuota con sus respectivos intereses. Hace poco volví a llamar y no hay ningún avance del reclamo. La única opción que me dan es enviar un fax a una oficina de Servicio al Cliente en Bogotá.
Jorge Mario Marín Díez
cc. 71.576.334

La tapa de lavadora que se desintegra con el agua

En abril de 2007 compré una lavadora Samsung. Después de un mes noté que la tapa empezó a agrietarse y después a desmoronarse cada vez que le caía agua. Llamé a la línea de atención al cliente de Samsung y programaron una visita, pues la lavadora tenía la garantía vigente. Cuando fue el técnico me dijo sin ninguna vergüenza: “uy esa tapas salieron malísimas, nosotros lo contactaremos para hacer el cambio”. Todavía hoy sigo esperando que me llamen. Entonces seguiré lavando a mano y enviando cartas a los entes de control. Adivinen qué marca de electrodomésticos nunca volveré a comprar…
Gonzalo Melo Pinilla
cc. 79.801.191

“Me aplicaron el ‘ciclo del desespero’”
En junio pasado compré un teléfono móvil que, después de solo cinco días de funcionamiento comenzó a presentar fallas de funcionamiento. Ahí mismo hice el reclamo y me aplicaron el “ciclo del desespero”: debí presentarme hasta cuatro veces y firmar mil papeles para luego recoger el equipo igual número de veces. En la última de mis visitas a la empresa de telefonía, el servicio técnico observó una rayadura (yo no veía ni el pelo de un gato) que nada tenía que ver con la falla del equipo. En ese momento perdí la garantía. La conclusión del funcionario en ese entonces fue, palabras más palabras menos, que debía comerme mi celular, pedir perdón y comprar un celular nuevo.
Germán Darío Morales Jaramillo
cc. 70.559.012

“Nada de garantía, esa es su política”
Compré en Automarcali de Cali un Aveo último modelo. En la rotación de llantas de los 15 mil kilómetros hicieron mal el mantenimiento y las desgastaron totalmente. A pesar de llevar el vehiculo para que le tomaran fotos e hicieran el informe de rigor, nunca respondieron. La única razón que dieron es que las fotos que se habían tomado se perdieron. La garantía extendida del vehículo tampoco funcionó. Nunca hubo respuesta. Buena preventa, pésima postventa y nada de garantía, esa es su política.
Rafael Cuellar
cc. 16.451.303

No devuelven el dinero

Compré unos zapatos para vestido formal en un almacen de la famosa marca Sysley. Al primer día de uso los zapatos ya estaban descosidos totalmente en el empeine. Me dirigí esa misma semana al almacén y me dijeron que el almacén tenía como política no devolver el dinero, por lo que estaba en la obligación de comprarles ropa u otros artículos. Al enviar múltiples cartas al gerente general obtuve la misma respuesta. Esto ocurrió hace siete meses y la empresa aún no me devuelve el dinero. He tenido que colocar una denuncia ante la Superintendencia de Sociedades, pero llevan cinco meses y aún no me resuelven nada. En el almacén me dicen que, como no hay zapatos, les compre tenis.
José Adelmo González

La inversión equivocada

Hace unos 3 años decidí invertir 15 millones de pesos en euros por recomendación de una amiga que trabajaba en Colpatria. Allí un asesor me presentó un panorama de rendimientos muy atractivo. Yo le advertí que quería una inversión a corto plazo, de máximo dos años. Mi exceso de confianza en ellos me impidió leer bien lo que estaba firmando. Cuando quise retirarme porque el euro se estaba desvalorizando supe que lo que me habían vendido era un seguro de vida en euros, con vigencia de 20 años (existía la opción de 5 años) y la penalización de una deducción del 10 por ciento del capital si me retiraba antes de los 2 años. Me quedó clara la mala fe del asesor, quien se negó a atenderme cuando lo llamé para pedir aclaraciones. Al final me reuní con la gerente de esa entidad aqui en Medellín y ella sólo dijo que lo sentía mucho y que no se podía hacer nada. Furioso decidí recuperar apenas once millones de pesos a los dos años.
Juan Manuel Lopera Castro

Un servicio excelente

No todo es malo. En días pasados compré unos zapatos en Bosi del centro comercial Molinos en Medellín. Al llegar a la casa me los medí con medias gruesas y noté que no me quedaban. Entonces llamé al almacén y, como no tenían de mi talla allí, consiguieron unos en un almacén de Cali y los mandaron a traer de inmediato. A los pocos días me llamo el vendedor para avisarme que habían llegado. ¡Qué excelente servicio!
Pedro Sierra
cc. 71.757.719

Cambio obligado

Hace cuatro años tengo un celular que no quiero cambiar. Pero últimamente he recibido mensajes y llamadas de la operadora celular en los que me dicen que debo renovarlo para actualizar la tecnología. Una vez pregunté qué pasaba si no lo cambiaba y dijeron que pronto tendré problemas. Creo que la empresa va a empezar a sabotear las líneas para obligarnos al cambio. Pero estoy contento con mi equipo y en el momento tengo un saldo de 104 mil pesos y si cambio se me pierde este dinero. Aun así he ido a varios sitios donde dicen que hay reposición pero solo tienen uno o dos equipos que no me gustan. Cuando yo hice la compra nunca me manifestaron que debía de cambiar de tecnología.
Jairo Muriel

“La tarjeta nunca fue bloqueada y el ladrón logró desocupar mi cuenta”

En junio me robaron mi billetera y apenas pude bloqueé la tarjeta debito del Megabanco por Megatel. Cuando fui al día siguiente a pedir tarjeta de repuesto, resulta que ésta nunca fue bloqueada y el ladrón logró desocupar mi cuenta. Al hacer el reclamo en el banco me respondieron que la culpa había sido mía porque supuestamente me había demorado mucho en bloquearla. Pero realmente no pasaron más de 30 minutos después del robo. ¿Quién responde por la plata?
Laura Serrano Galvis

La banda ancha intermitente

A principio de año tomamos una promoción con Telefonica/Telecom en la que nos ofrecían telefonía ilimitada y banda ancha inalámbrica. Pero nada que ver. La conexión es intermitente, no se puede usar el teléfono e internet al tiempo. Al hacer el reclamo en la línea de atención al cliente lo único que contestan es que debemos esperar 72 horas y después nada. Me cansé de poner reclamos y de escribir a la Superintendencia de Servicios Públicos (donde por cierto me dicen que no hay claridad en quién ejerce el control). Si quiero suspender el servicio me toca pagar una multa. Conclusión, tengo que esperar pacientemente a que se termine el año, contarle a todos los amigos que tomen otra opción y tan pronto se acabe, cambiarme y probar si va mejor con otro servicio.
Héctor José Reyes Núñez
cc. 79.443.136

“El servicio al cliente de Supercable deja mucho que desear”

Supercable comete arbitrariedades. No tienen un departamento de Servicio al cliente. El que ellos llaman así deja mucho que desear. No tienen buenas instalaciones físicas para atender a los usuarios y, aparte de todo, después de que uno atraviesa la ciudad para llegar a este sitio, no se puede estacionar y solamente lo atiende una recepcionista que, por ser única, demora demasiado. Además está entrenada para cobrar el valor total de los equipos ante cualquier rayón, aunque éste sea por culpa del uso normal, o a que la empresa ya los había entregado en esta condición. ¿Quién les reclama? ¿Cómo hacemos para que no sigan cometiendo atropellos y se respeten nuestros derechos de consumidores?
Alejandro Álvarez

“De lo único que estoy segura es que no quiero tener mas hijos”

Hace 10 meses fui en labores de parto a la Clínica Tundama (Duitama, Boyacá). Me atendió un doctor que lo único que hacía era regañarme, tratarme de floja, consentida y todo lo demás. No podía entender que mis dolores eran muy fuertes. En medio de mi sufrimiento me cansé de llamar a las enfermeras para que me atendieran, pero me ignoraban con la excusa de que las madres primerizas se demoran días en dar a luz. No fue mi caso. Ingrese a la clínica a las 10 de la mañana, los dolores me empezaron a las 3 de la tarde y tuve a mi niña a las 5:30 de la tarde. Pero ese fue apenas el comienzo de mi pesadilla. La primera noche la pasé en vela esperando que mi niña comiera. No lo hizo. Tampoco recibió alimento al día siguiente. Al llegar a la casa vomitó sangre, entonces la llevé a la clínica, le practicaron un lavado estomacal y de inmediato se puso amarilla. Nos dejaron cinco días allí, en una habitación que ni siquiera tenía cama, por lo que nos tocó dormir en un sofá. Nadie me dio razón de lo que paso. De lo único que estoy segura es que no quiero tener mas hijos.
Ángela Isabel Merchán

“El internet inalámbrico es pésimo”

Me mudé a mi apartamento nuevo y el día de la mudanza un vendedor de Telefónica-Telecom me vendió la suscripción del “Trío” (TV Satelital, Telefonía e Internet) diciéndome que ellos eran los “proveedores del conjunto” y que no era sino “conectarme” el servicio. Pasó un mes y después de más de 15 llamadas a servicio al cliente, me enteré por la Administración del conjunto que esta empresa no tenía la solución correcta para la instalación de televisión por cable y que lo que pretendían era instalar una antena por cada suscriptor en la cubierta del Pent-House. Pasaron dos meses más hasta que por fin encontraron la solución, y hace una semana tengo el servicio. Mientras tanto tuve que pagar las facturas de internet y de telefonía con los valores “desempaquetados”, es decir, más caros. Además el Internet inalámbrico es pésimo, es mentira que se conecte cualquier equipo en radio de 25 m.
Ricardo Sarmiento Cleves
cc. 91279371

“Me dijeron que el daño era estético, que no podían hacer nada”

Compré una nevera marca Whirlpool en enero con la promesa de garantía de un año. A los pocos meses aparecieron unas fisuras en la parte interior del congelador y decidí reclamar la garantía. Un técnico fue a visitarme y me dijo que en esos casos había que cambiar la nevera, que el supervisor me estaría contactando. Pasaron los días y nadie me llamó. Cuando volví a llamar a Servicio al Cliente de Whirlpool me dijeron que el daño era estético, que no podían hacer nada. ¿Cómo no van a poder hacer nada si el problema es de la calidad de los materiales?
Adriana Ortiz

“Los intereses están al borde de la usura”
¿El Icetex es una financiera, o una entidad de fomento de la educación? Lo digo porque he pagado intereses hasta del 2.8 por ciento -cifra que bordea el punto de usura- y ni siquiera dan alternativas por buen desempeño o por volver al país. Además el dinero reinvertido no es generador de bienestar sino fomenta las becas a extranjeros que estudian carreras enteras, las que un colombiano pobre nunca podría hacer a través del mismo Icetex. Los reto a que hagan un foro sobre esta institución y verán los miles de estudiantes embargados y que terminan pagando hasta tres veces lo originalmente prestado.
Roberto Sicard

“Perdí mi dinero”

En los primeros días de julio contacté a la Academia Williams para pagar un curso de conducción. Ellos me dijeron que el curso constaba de 10 horas de práctica y 10 horas de teoría y tenía un valor de 300 mil pesos con pase y 170 mil sin pase. Les manifesté que lo quería sin pase para tramitarlo yo por mi cuenta. Una vez tomadas las horas de práctica me dirigí a ellos para tomar las de teoría y me salieron con que las clases teóricas debía sacarlas de una página en internet y que para darme el certificado debía pagar 50 mil pesos más, lo cual no me advirtieron cuando les cancelé los primeros 170 mil. Como me negué a esto, no me dieron ni las lecciones ni el certificado y me tiraron el teléfono en repetidas ocasiones. Es decir, perdí mi dinero.
Mauricio Ruge

Un seguro de vida vía teléfono
Un día al revisar en detalle las facturas de servicio telefónico de mi apartamento encontré un pago para Liberty Seguros. Revisé las facturas anteriores y encontré el mismo cargo. Al llamar a ETB me dijeron que correspondían a un seguro de vida. Manifesté que jamás lo había ordenado y me pidieron que me comunicara con Liberty. Allí me informaron que hace varios meses este cargo se había incluido en la factura de teléfono, en la cual habían advertido que si uno pagaba el valor del seguro ese primer mes lo aceptaba hacia futuro, que muy de malas yo por haber pagado. Como acostumbro pagar servicios por medios electrónicos, mucha veces de manera automática, no me di cuenta de haber comprado ese seguro de vida. Aunque puede no parecer mucho dinero, cerca de tres mil pesos por línea mensual, si se multiplica por el número de incautos como yo, debe ser mucho. Finalmente, mediante comunicación escrita a Liberty y tras varias discusiones con ellos, logre cancelar los seguros, pero nunca logre me devolvieran lo pagado.
Javier Toro
cc. 80.412.881

“Me he aguantado los malos tratos y la inoperancia”

Ya llevo 9 años viajando todos los días de la semana en el metro de Medellín, y he aguantado de todo, malos tratos e inoperancia. Pero no puedo pasar por alto esto: la tarjeta cívica del metro a veces no funciona, a veces las máquinas descuentan más de lo debido, y a veces ni dejan pasar. Eso sumado a que los recargadores en las taquillas tampoco funcionan, así como los aparatos para ver el saldo. No más. Así mismo, el metro invierte mucho en decirnos lo que no se debe hacer en las estaciones, pero ¿han visto los problemas para entrar a la estación Itaguí y Niquía? Además los bachilleres que allí trabajan tratan mal a los pasajeros, los operadores contestan con palabras desagradables y con prepotencia.
Jorge Iván Posada Duque

Sin derecho a una cuenta de ahorros

Fui cliente de Bancolombia por 7 años y 9 meses consecutivos. Presenté mora en sus productos, pero después hice el pago con el interés respectivo. Cuando entré a trabajar al IDU me exigieron abrir una cuenta allí para consignar mi sueldo. Pero el banco no autorizó abrirla porque ellos manejan una lista negra propia llamada “Lista de control” y a pesar de no deberles nada y solicitar únicamente la apertura de una cuenta de ahorros, ellos no lo autorizaron. Qué atropello.
Milton Pardo

“¿No podrían robar un poquito menos?”

El mayor calvario por el que tienen que pasar los consumidores, en especial novios enamorados y mamás que quieren salir con sus niños, es el precio de las comidas en los cines. Es increíble que en estos lugares vendan crispetas y chocolatinas al precio que lo hacen. Es imposible encontrar a la venta cualquier combo de crispetas y gaseosa por menos de 10 mil pesos. Estos señores de la "confitería" ganan más del 200 por ciento por los productos que venden. Es que estoy seguro que una bolsa de maíz no vale más de 3 mil pesos. En resumidas cuentas una ida a cine vale alrededor de 20 mil pesos (por persona, porque si va a ir con su novia o hijos, téngase). Señores de las famosas "confiterías", ¿no podrían robar un poquito menos?
Juan Sebastián Quintero
cc. 4.518.525

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